18 febrero, 2026

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AMLO-CSP, dos formas de la 4T: chocan populistas y científicos

INDICADOR POLÍTICO/CARLOS RAMÍREZ

Las recientes fricciones entre el presidente emérito López Obrador y la presidenta en funciones Sheinbaum Pardo y justamente en ese sentido de direccionalidad no representan alguna ruptura en la alianza política de continuidad transexenal, sino que refleja más bien el enfrentamiento en modos entre científicos y populistas, pero en el caso específico de una oposición real que estaría obligando a un endurecimiento político del grupo de la 4T.

Los dos presidentes están convencidos del proyecto cuatroteísta, solo  enfrentan conflictos entre grupos políticos en modo de tribus, como se pudo percibir en casos muy concretos de crisis en la alianza morenista en modo de fuego amigo o guerra civil: la caída de Adán Augusto López Hernández, el enfriamiento de Ricardo Monreal Avila, la crisis con Marx Arriaga en la SEP y sobre todo el acoso con información de dentro de Andrés Manuel Andy López Beltrán y su desplome estrepitoso de la Secretaría de Organización del partido Morena y el alejamiento de su posibilidad de ser el candidato presidencial lopezobradorista en 2030.

Si se analizan con frialdad las decisiones tomadas en el Palacio de Invierno de Palenque y las que se quieren operar en el Palacio Nacional, en el fondo se estaría tratando del mismo proyecto pero con un dato que viene de la experiencia de grupos sucesorios en el régimen priista y que los dos sexenios del PAN lo entendieron y por lo tanto terminaron regresándole el poder al PRI apoyando un Pacto por México de tono prianista.

El control del partido Morena, el manejo de las dos cámaras legislativas y el paso decisivo para desrevolucionar el papel de la educación en la producción estarían revelando dos enfoques de un mismo objetivo, con la circunstancia agravante de que la presidenta Sheinbaum no quiere aparecer solo como intendente o encargada de un proyecto al cual no se le quiere variar ni una coma.

Pero el otro escenario oculto en la tensión dinámica AMLO-CSP se esconde el de las decisiones que se tomaron en el sexenio pasado para conseguir financiamiento que serviría para las campañas de los candidatos de Morena, en términos muy concretos la denuncia que ya ha parecido formalmente en Estados Unidos de la presunta responsabilidad de figurones de la 4T en el huachicol fiscal.

A López Obrador le alcanzaba su perfil de líder social entrón para confrontar a una oposición que en el sexenio pasado estuvo desarticulada y que apenas hacia finales de 2023 pareció ir conjuntando una coalición plural contraria al enfoque populista, una mezcla de perol de bruja entre la izquierda de origen priista, las corrientes académicas incrustadas en la estructura electoral con un enfoque conservador por antipopulista y seguidores desencantados del PAN que configuraban importantes corrientes de la derecha ilustrada, con el aderezo final de los intelectuales salinistas que pulularon y sobrevivieron alrededor del grupo (A)Nexos.

Pero a estas alturas del partido, ya no importa esta configuración opositora parchada sino que se destaque el hecho de que confluyeron en la fundación de un partido (Somos México) que se define de origen como oposición no leal y diferente a la oposición leal que fue el PAN inclusive en sus dos sexenios presidenciales.

Entre todos los problemas de la agenda de las elecciones legislativas de 2027 y presidenciales del 2030 destaca de manera sobresaliente la reforma electoral que López Obrador ordenó que se manejará de manera unidireccional y sin negociación con la oposición y la forma en que la nueva oposición está logrando meterse en el debate público de la reforma cuatroteísta que le fue encargada al comunista Pablo Gómez Álvarez pero que viene paradójicamente en modo priista porque recupera el modelo de la Comisión Federal Electoral de Manuel Bartlett Díaz en 1988.

La presidenta Sheinbaum sabe que no tiene el perfil de liderazgo popular de López Obrador y que además está acotada por el lopezobradorismo en activo, además de que tiene encima la intención del presidente Trump de meterse en las elecciones de México como se ha metido en otras elecciones en gobiernos latinoamericanos que transitaron del populismo al derechismo descarnado.

Y en ese espacio se localizan las tensiones dinámicas entre el modelo político científico de la presidenta en funciones Sheinbaum con el modelo apasionado, inflexible y verticalista del presidente emérito López Obrador.

Si en el fondo no está en riesgo el enfoque final de las 4T para 2027 y 2030, en el camino podrían generarse todavía aún mayores desentendimientos y disputas al interior de la mayoría gobernante y con ello dificultar la meta de la mayoría calificada en 2027 y la presidencia de la República en 2030.
 
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Política para dummies: la política es cosa de políticos que entiendesnde intereses y no de política.
carlosramirezh@elindependiente.com.mx
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