Por Antonio H. Mandujano
Expreso – La Razón
“Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan” reza el Evangelio de Juan, 14-15, pasaje central de esta celebración que cada año reúne miles de fieles católicos.
Y en la diócesis de Diócesis de Ciudad Victoria, no fue la excepción, pues de manera simultánea las parroquias de esta celebraron la Misa de Jueves Santo, una de las ceremonias más importantes de la Semana Santa, en la que los fieles conmemoran la Última Cena y el gesto de humildad de Jesús al lavar los pies a sus discípulos.
En cada templo, los sacerdotes encabezaron el estos dos ritos, recordando el pasaje bíblico que establece el llamado al servicio y al amor al prójimo como ejemplo a seguir.
En la zona sur-poniente de Ciudad Victoria, la celebración en la Parroquia de San Isidro Labrador reunió a cientos de católicos, consolidándose como uno de los templos con mayor participación en ese sector de la capital.
Ahí, el párroco Jesús Sánchez Jiménez presidió la liturgia y realizó el tradicional lavatorio de pies, aunque en esta ocasión el acto tuvo un matiz distinto que captó la atención de los asistentes.
A diferencia de lo habitual, donde los “discípulos” suelen ser adultos o jóvenes, en esta representación fueron niños quienes participaron en el gesto simbólico, lo que aportó un sentido particular de inocencia y enseñanza al mensaje de servicio que caracteriza esta celebración.
La escena no pasó desapercibida entre los fieles, quienes siguieron con atención el rito que recuerda el mandato de Jesús: hacer lo mismo unos con otros, en un acto de humildad que da sentido al inicio del Triduo Pascual.




