28 junio, 2026

28 junio, 2026

Crisis azucarera golpea con fuerza

La caída del precio del azúcar dejará de circular más de 700 millones de pesos en la región. Comercios, servicios y cientos de familias resentirán los efectos de una de las peores temporadas para la agroindustria cañera.
Facebook
X
WhatsApp

RAMIRO ORTEGA
EXPRESO LA RAZÓN

MANTE.- La crisis que enfrenta la agroindustria cañera comenzó a reflejarse más allá de los campos de cultivo y de los problemas para exportar el azúcar e impedir que la importación de sacarías inunde el mercado nacional.

Pues amenaza con convertirse en un fuerte golpe para toda la economía de El Mante y la región cañera, donde miles de familias dependen directa e indirectamente de la actividad azucarera.

El empresario y presidente de Coparmex Mante, Luis Bueno Torio, advirtió que la caída en el precio de la caña provocará una reducción superior a los 700 millones de pesos en los ingresos de los productores, recursos que tradicionalmente se dispersan en comercios, servicios, transporte, construcción y otros sectores productivos.
Explicó que, tomando como referencia una producción cercana a un millón 500 mil toneladas de caña durante la zafra, la disminución en el valor de la materia prima representa un fuerte impacto económico para toda la región, debido a que gran parte del dinero generado por la cosecha se invierte localmente.

«Prácticamente los cañeros están dejando de recibir más de 700 millones de pesos y mucho de ese dinero normalmente se derrama en toda la región, por lo que inevitablemente habrá repercusiones para la economía de El Mante», señaló.

El diagnóstico de Bueno Torio coincide con el comportamiento nacional del mercado. El precio de referencia del azúcar base estándar, que sirve para calcular el pago inicial a los productores, mantiene una tendencia descendente: pasó de 16,900 pesos por tonelada en la zafra 2023-2024 a 15,300 pesos en 2024-2025, hasta fijarse en 14,000 pesos para la liquidación inicial de 2025-2026, aunque organizaciones cañeras lograron negociar un ajuste posterior. La caída ha sido más severa en el mercado mayorista: el precio del bulto de azúcar registró una reducción del 32.14% al pasar de mil 400 a un máximo de 950 pesos en el arranque de 2026.

El fenómeno responde a una sobreoferta estructural. La proyección para el ciclo 2025-2026 apunta a una producción nacional de cinco millones de toneladas, frente a las 4.77 millones de la zafra anterior, mientras que el Conadesuca calcula que el consumo interno crecerá apenas 6.2%, hasta 4.74 millones de toneladas. La brecha entre lo que se produce y lo que el país consume —pese a que México figura entre los diez mayores consumidores de azúcar del mundo, con un requerimiento anual de entre 4.1 y 4.4 millones de toneladas— presiona los precios a la baja en todo el país, no solo en la región cañera de Tamaulipas.

Bueno Torio indicó que durante los últimos dos años la región logró amortiguar parcialmente los efectos de la baja rentabilidad del sector gracias a factores extraordinarios que inyectaron recursos importantes a la economía local.

Entre ellos destacó la construcción de la autopista Mante-Tula, obra que durante varios meses generó una importante derrama económica mediante la contratación de trabajadores, adquisición de materiales y demanda de diversos servicios.
A ello se sumó la inversión realizada por el Ingenio Pantaleón para modernizar y ampliar sus instalaciones, además de construir plantas generadoras de energía, proyectos que mantuvieron en movimiento a proveedores, transportistas, empresas constructoras y comercios.

Sin embargo, ambos proyectos prácticamente concluyeron, por lo que ahora la economía regional dependerá nuevamente de la actividad cañera, precisamente en uno de sus momentos más difíciles.

«Estamos por vivir unos meses muy complicados, porque ya muy pocos cañeros van a tener alcances en sus liquidaciones debido al bajo precio del azúcar. Tendremos que esperar hasta la próxima zafra con la esperanza de que el mercado mejore», sostuvo.
El empresario consideró que la aplicación de aranceles a las importaciones de azúcar podría contribuir a una recuperación gradual del precio; sin embargo, advirtió que persiste otro factor que continúa afectando seriamente la competitividad del sector.
El gobierno federal ya había respondido a la crisis con una reforma arancelaria. El 11 de noviembre de 2025 entró en vigor una nueva estructura de aranceles a la importación de azúcar, firmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que fija un gravamen del 156% para todos los tipos de azúcar —incluyendo la de remolacha y los jarabes— y de 210.44% para el azúcar líquida refinada, en sustitución de las cuotas específicas que hasta entonces se ubicaban entre 360 y 390 dólares por tonelada. La medida buscaba contener compras externas que se habían elevado por condiciones climáticas adversas y menores exportaciones hacia Estados Unidos.

Sin embargo, el arancel no ha cerrado por completo la entrada de azúcar extranjera. Entre octubre de 2025 y febrero de 2026, Guatemala reportó exportaciones hacia México de aproximadamente 16,000 toneladas de azúcar, mientras que México registró oficialmente la compra de solo 1,000 toneladas en el mismo periodo, una diferencia de hasta 15,000 toneladas que habrían ingresado sin cubrir el arancel vigente, de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas. Se ha detectado incluso azúcar de ingenios guatemaltecos como Palo Gordo, Santa Ana y La Unión en centrales de abasto mexicanas.

El otro frente, más estructural, es el que Bueno Torio identifica como el principal obstáculo: la fructosa. Las importaciones de jarabe de maíz de alta fructosa pasaron de 301.9 millones de dólares en 2024 a 531.1 millones al cierre de 2025, un incremento del 76% en cuatro años; en volumen, subieron de 875,371 toneladas en 2021 a 1,260,936 toneladas en 2025. Este edulcorante sustituye al azúcar de caña principalmente en bebidas y productos procesados —en el 80% de los casos— por su menor costo y capacidad endulzante similar, lo que erosiona la demanda interna de azúcar de manera independiente al precio internacional. La asimetría tiene origen comercial: el comercio de fructosa quedó liberalizado desde el TLCAN, vigente desde 1994, mientras que el azúcar se rige por acuerdos de suspensión derivados de una disputa por dumping con Estados Unidos.

Esa asimetría se inscribe, a su vez, en una disputa comercial binacional más amplia. La cuota de exportación de azúcar mexicana hacia Estados Unidos cayó 75%, lo que ha llevado a México a presionar por una revisión del tema en el marco del T-MEC. Desde un acuerdo de suspensión firmado para evitar aranceles antidumping, México exporta azúcar bajo cupos fijos, con precios mínimos y restricciones sobre el tipo de producto enviado; las reglas se endurecieron en 2017 después de que el país redujera sus envíos de azúcar refinada en favor de azúcar cruda, de menor valor. Mientras tanto, el jarabe de maíz de alta fructosa estadounidense entra a México sin mayores obstáculos arancelarios, una asimetría que los productores nacionales han señalado de manera reiterada. En 2025, Estados Unidos exportó a México 995.4 millones de dólares en azúcar, frente a los 600 millones que registraba antes de 2020 y un pico de 1,242 millones en 2024; México representa el 58% del valor total de las exportaciones de azúcar estadounidenses al mundo. En contraste, las ventas de azúcar mexicana a Estados Unidos sumaron 324 millones de dólares en 2025, pero apenas 31.6 millones en el primer bimestre de 2026, una caída del 45%.

Señaló Bueno Torio que mientras México continúe importando grandes volúmenes de jarabe de maíz de alta fructosa, cuyo costo es considerablemente menor al del azúcar, será muy difícil que el producto nacional pueda recuperar valor en el mercado.
Explicó que esta situación obliga a los productores a replantear la forma en que desarrollan la actividad agrícola para enfrentar escenarios cada vez más complejos y con mayor competencia internacional.
Para Bueno Torio, la salida de fondo no depende únicamente de las condiciones del mercado, sino de elevar la productividad del campo mediante mayor tecnología, mejores variedades de caña, sistemas de riego eficientes y una reducción significativa en los costos de producción.
Consideró que el déficit hídrico que año con año afecta a la región también debe enfrentarse con inversiones que permitan garantizar agua para los cultivos y mejorar los rendimientos por hectárea.
Finalmente, afirmó que toda crisis representa una oportunidad para transformar al sector cañero y hacerlo más competitivo.
«Los productores que incorporen tecnología, conocimiento e innovación serán quienes logren mantenerse rentables y competir en igualdad de condiciones con otros países», concluyó.

El comportamiento de la fábrica que sostiene la economía de la región confirma el diagnóstico de Bueno Torio sobre el cierre de ciclo. Al corte del 21 de mayo de 2026, el Ingenio Mante —operado por Grupo Pantaleón— acumulaba 1,524,420 toneladas de caña molida en 180 días de zafra, con una producción superior a las 163,000 toneladas de azúcar; la fábrica proyectaba concluir la molienda en la primera quincena de junio, con un remanente de 120,000 toneladas de caña todavía en campo. La zona de abastecimiento de Xicoténcatl aportó el 52.52% de la materia prima, ligeramente por encima de la producción local de Mante.

El cierre del ciclo no ha estado libre de tensión social. En noviembre de 2025, productores de caña bloquearon el acceso al Ingenio El Mante en protesta contra la dirigencia de la Unión Local de Productores de Caña, a la que acusaron de haber sido impuesta sin las protestas de ley; los manifestantes señalaron preocupación por la urgencia de entregar su cosecha y disponer del adelanto económico correspondiente, justo en el tramo del ciclo en que, según Bueno Torio, menos cañeros tendrán alcances en sus liquidaciones.

En el terreno de la inversión que el propio empresario menciona como factor que amortiguó la crisis en años recientes, el grupo azucarero ha mantenido proyectos adicionales en la planta: una ampliación que aportará 125 gigawatts por hora al sector eléctrico aprovechando el bagazo de la caña como combustible, y la instalación de un precipitador que redujo en más del 90% las emisiones de material particulado derivadas de la quema de la zafra, con una inversión reportada de 80 millones de pesos.

Al margen de la incertidumbre que vive el campo, comerciantes y prestadores de servicios mantienen la expectativa de que la próxima zafra permita una recuperación. Mientras tanto, la disminución en la circulación de cientos de millones de pesos anticipa meses de menor consumo, menor inversión y una desaceleración económica que alcanzará a prácticamente todos los sectores productivos de El Mante.

EL COMERCIO TAMBIÉN RESENTIRÁ EL IMPACTO
La disminución en los ingresos de los productores cañeros no tardará en reflejarse en la actividad comercial del municipio, advirtió el presidente de la CANACO Mante, José Amado Núñez Numa, quien reconoció que gran parte de la economía local depende de la derrama que genera cada ciclo azucarero.

Explicó que cuando las liquidaciones son bajas, el efecto alcanza prácticamente a todos los giros comerciales, ya que los productores reducen gastos e inversiones que normalmente realizan durante el año.
Refaccionarias, ferreterías, tiendas de materiales para construcción, negocios de ropa, restaurantes, supermercados y prestadores de servicios son algunos de los sectores que registran una disminución en sus ventas cuando el campo deja de recibir recursos.
«El dinero de la caña mueve la economía de El Mante. Cuando el productor recibe menos ingresos, compra menos y eso termina afectando a prácticamente todos los negocios del municipio», expresó.

El dirigente del comercio organizado consideró que la situación confirma la necesidad de diversificar la economía regional para depender menos de una sola actividad productiva y generar nuevas oportunidades de inversión y empleo.

La expectativa del sector empresarial es que la próxima zafra permita una recuperación del precio del azúcar; de lo contrario, la desaceleración económica podría prolongarse durante varios meses y afectar tanto al campo como al comercio organizado, que históricamente han caminado de la mano en el desarrollo económico de la región.

DESTACADAS