Por Antonio H. Mandujano
Expreso
Así como en la zona centro de Tamaulipas hasta un 30 por ciento de los productores de esa región decidió sustituir el sorgo por maíz debido a los bajos precios que ha registrado el grano rojo en los últimos años.
En el norte del estado los agricultores también están cambiando de cultivo y han encontrado en la soya una alternativa que ofrece mayores certezas para la comercialización de sus cosechas.
La tendencia comienza a fortalecerse en una de las regiones agrícolas más importantes de la entidad, donde históricamente el sorgo ha dominado la actividad productiva, pero cuya rentabilidad se ha visto seriamente afectada por la caída de los precios, la falta de compradores y las dificultades para colocar oportunamente las cosechas.
Actualmente ya inició la cosecha de soya en el norte de Tamaulipas, donde este año se estableció la mayor superficie sembrada para este cultivo desde que comenzó a promoverse entre los productores de la región.
El gerente de la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT), Juan Manuel Salinas Sánchez, informó que las labores de trilla comenzaron esta semana y se extenderán durante los próximos días.
“Es un cultivo que ya rindió su desarrollo vegetativo, ya está en proceso de trilla. Se empezó el día de ayer lunes y esperamos continuar en los próximos días”, explicó.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Desarrollo Rural citados por el dirigente agrícola, durante el presente ciclo se sembraron alrededor de 3 mil 150 hectáreas de soya en el norte del estado, con la participación de cerca de 50 productores que decidieron apostarle a esta alternativa productiva.
Aunque la superficie todavía es reducida en comparación con las extensiones destinadas al sorgo, representa un avance significativo para una región donde los agricultores buscan opciones que les permitan enfrentar la complicada situación económica que atraviesa el sector.
Salinas Sánchez señaló que una de las principales ventajas de la soya es que existe un comprador garantizado para toda la producción, algo que actualmente no ocurre con el sorgo.
“Todas las soyas se comercializan en Monterrey en una empresa que se llama Ragasa. Esta empresa compra el 100 por ciento de la producción de soya”, destacó.
La certeza de contar con un mercado definido ha sido uno de los factores que más ha llamado la atención de los productores, quienes durante los últimos años han enfrentado problemas para comercializar el sorgo debido a la saturación de inventarios y la disminución de la demanda. “En el caso del sorgo hoy tenemos la bodega, pero los consumidores no vienen por sorgo porque tienen suficientes bodegas”, afirmó.
Además de la seguridad en la venta del producto, la soya ofrece otra ventaja importante para los agricultores: la rapidez en los pagos.
La expansión de este cultivo ha sido gradual. Aunque la soya se siembra desde hace varios años en Tamaulipas, principalmente en municipios del sur del estado, recientemente comenzó a ganar terreno en la región norte gracias a los esfuerzos de promoción realizados entre los productores.
“Ya tienen varios años, pero este es el año que se ha sembrado más superficie de soya en Tamaulipas”, indicó.
El dirigente agrícola también consideró que los resultados obtenidos durante la presente cosecha serán determinantes para que más agricultores decidan incorporarse a este esquema productivo.
“Ya se está creando el gusanito con los productores y esperemos que ya cuando los productores al final de la cosecha digan: ‘voy a poner las cuentas, me salieron, me conviene seguir sembrando’, inviten a más productores a sembrar este cultivo”, expresó.
Pero no todo queda ahí, pues actualmente, además de la soya, los productores del norte de Tamaulipas han explorado otras alternativas como el ajonjolí, el algodón y la canola; sin embargo, la soya es la que presenta mejores condiciones de comercialización.
La búsqueda de nuevas opciones productivas se ha convertido en una necesidad para los agricultores tamaulipecos, quienes enfrentan un escenario cada vez más complicado para el sorgo, cultivo que durante décadas fue considerado el principal motor agrícola de la región.
Y mientras en el centro del estado una parte importante de los productores ha decidido migrar hacia el maíz para enfrentar la crisis de precios del sorgo, en el norte la apuesta se inclina hacia la soya, un cultivo que comienza a consolidarse como una alternativa viable gracias a la existencia de compradores seguros, pagos oportunos y expectativas favorables de rentabilidad.




