19 julio, 2026

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Tamaulipas, el lugar de montes altos y el juego prehispánico de pelota

A nivel general en Mesoamérica y las grandes culturas hoy mexicanas.
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Por. Arqlgo. Francisco Mendoza Pérez.

19 de julio de 2026.

TAMAULIPAS, MÉXICO.- A nivel general  en Mesoamérica y las grandes culturas hoy mexicanas.

El juego de pelota no era «deporte»: Era rito, política y cosmología. Se juega desde hace 3,400 años y era otro mitote con mito, magia y religión, ceremonia, intercambio de bienes relaciones sociales y culturales incluso matrimoniales de esos grupos que habitaron el lugar de los montes altos, hoy nuestra tierra Cueruda Tamaulipeca.

Origen: Las pelotas de hule más antiguas son de El Manatí, Veracruz, de 1600 años a.C. Las primeras canchas de 1400 años a.C. en Chiapas. Yo mismo desde niño hacia pequeñas pelotas con la resina de árboles de hule que aún hay creo en Xicoténcatl, Tamaulipas.

Como se jugaba: Se le llamó tlachtli en náhuatl, ullamaliztli, pitz en maya. La idea era mantener una pelota maciza de hule de 3-4 kg en movimiento golpeándola con la cadera, muslos y rodillas. No se usaban manos ni pies. Había hasta 18 variantes de canchas.

La cancha: Dos muros paralelos con taludes, una calle central, cabezales en los extremos. En medio de los muros, a veces dos anillos de piedra. Fray Bernardino de Sahagún la describe de 20-30 pies de ancho por 40-50 de largo.

Equipo: Yugo de madera/cuero en la cintura, rodilleras, palmas, hachas. Era para protegerse, los golpes dejaban moretones graves.

Significado: Mucho más que ganar:

Recreaba la lucha del sol, la luna y Venus. El movimiento de la pelota era el movimiento de los astros.

Fertilidad y cosecha. Como la Venus de Tamtok en la huasteca Potosina.

Guerra y sacrificio: el juego podía decidir conflictos entre ciudades. La víctima del sacrificio no era el perdedor, casi siempre era un cautivo de guerra o un gobernante rival. El gobernante-jugador apostaba el destino de su pueblo.

 En Tamaulipas – La frontera norte de Mesoamérica mal llamada Aridoamérica para Tamaulipas pero es aquí donde confluye la cultura como el mitote, el juego de pelota, el palo del colador que tienen mucho que ver en el sur y casi centro de Tamaulipas.

Tamaulipas es la última frontera de Mesoamérica antes de Aridoamérica. Por eso su juego de pelota es distinto y poco excavado o tal vez para Tamaulipas poco valorado siempre dejándonos llevar por lo dicho en el pasado y no revalorar nuestra propia cultura que tiene sus raíces de lo que hoy somos orgullosamente los Tamaulipecos.

 

No vamos a encontrar un Tajín o un Chichén Itzá, pero sí hay evidencia clara, sobre todo en dos zonas generales.

  1. a) La Huasteca Tamaulipeca – sur del estado:

Es donde hay más evidencia. La cultura huasteca abarcaba sur de Tamaulipas, norte de Veracruz y San Luis Potosí [teenek]

Se han documentado canchas formales y cientos de figurillas de barro de jugadores con yugo, rodilleras y tocado cónico huasteco contamos con un excelente yugo en el Museo Regional de Historia de Tamaulipas en la capital del estado, lamentablemente no está expuesto al público.

Dato único: en la Huasteca jugaban mujeres. En el resto de Mesoamérica era casi exclusivamente masculino. La famosa escultura de «La Jugadora de Pelota» – 1.43 m de alto, de piedra caliza, con yugo con glifo 4-Muerte y cargando una cabeza decapitada en la mano – viene de esta región. Era una gobernante.

El juego aquí estaba ligado al culto a Venus y al poder del gobernante como adivino del futuro.

  1. b) La Sierra de Tamaulipas y Sierra Madre Oriental – centro:

Sitios como El Sabinito [Soto la Marina, 600 estructuras, la más compleja de Tamaulipas] y Balcón de Montezuma [a 18 km de Cd. Victoria, con 90 basamentos circulares] pertenecen al Complejo Cultural Pueblito.

Es una cultura fronteriza del 600 al 1400 d.C. que mezcla rasgos huastecos y del sureste de EEUU. No tienen la cancha clásica en forma de «T» con anillos, sino plazas ceremoniales y explanadas entre basamentos donde se practicaba una versión más abierta del juego. En Balcón se han hallado pipas, discos de piedra y entierros bajo los pisos asociados a estos rituales.

Incluso en San Antonio Nogalar en González este sitio contó con un juego de pelota desafortunadamente no se rescató nunca el sitio arqueológico investigado por el francés Stresser Pean Guy quien trabajo el único hasta el momento juego de pelota en Tamaulipas.

¿Por qué sabemos tan poco? Como señala la arqueóloga Kim Richter en 2024, la Huasteca tiene falta de excavaciones sistemáticas. No tenemos murales narrativos como en El Tajín, solo figurillas, yugos y las canchas mismas. Pero se sabe que las canchas de Tamaulipas formaban parte de una red de intercambio ideológico a lo largo de todo el Golfo, conectadas con El Tajín y Santa Luisa.

En resumen: en Tamaulipas el juego no era el espectáculo masivo imperial del centro de México, era un ritual de élite local, de alianza entre aldeas serranas y ciudades huastecas, donde incluso una mujer podía ser jugadora y gobernante a la vez, pero veamos lo que hay actualmente:

La ceremonia de los Voladores y Juego de Pelota fueron prácticas rituales colaborativas y de participación comunitaria de los pueblos indígenas mesoamericanos, para simbolizar el tránsito entre los niveles del cosmos: los voladores de los superiores, y los jugadores de pelota de los inferiores.

Así lo expusieron los arqueólogos Sara Ladrón de Guevara y Gibránn Becerra al dictar la conferencia “De la cancha al vuelo: rituales de transición y movimiento en Mesoamérica”, que formó parte del ciclo La arqueología hoy, que coordina el arqueólogo Leonardo López Luján, miembro de El Colegio Nacional.

“Observamos ese movimiento del Sol y la Luna que está rodeando cada día los niveles superiores e inferiores, esto forma el tiempo y el movimiento. Entonces tenemos a los voladores ritual izando a los niveles superiores y a los jugadores de pelota ritual izando los niveles inferiores”, señaló la doctora en Antropología Ladrón de Guevara.

Junto con Becerra, hablante de nahua y volador ritual de la Sierra Norte de Puebla, expuso los resultados de una investigación recientemente publicada por la revista Ancient Mesoamerica, que edita semestralmente el sello Cambridge University Press.

La experta en iconografía y cosmovisión de las Culturas del Golfo —quien participó con anterioridad en el ciclo La arqueología hoy con una conferencia dedicada al Juego de Pelota— expuso que fue precisamente en el Aula Mayor de El Colegio Nacional, a partir de una pregunta del público, como inició la investigación que asocia a los Voladores con el Juego.

Dijo: “Recordé que el maestro Gibránn Becerra estaba precisamente trabajando en ese tema, que su tesis doctoral es sobre estos dos rituales —la está elaborando en El Colegio de Michoacán—, y yo mencioné que había alguien trabajando precisamente esas dos ceremonias tan notables en nuestro territorio”, explicó.

En otra conferencia, Becerra explicó la sensación de ascender al palo para participar en el ritual de los Voladores y como en las alturas invade el paisaje sonoro circundante. Ladrón de Guevara recordó: “Ahí tuve una epifanía: ‘¡pero por supuesto! Es que sube a los niveles del supramundo’. Esos voladores, que tradicionalmente se vestían con plumas y que representaban aves, están llegando a los niveles de las aves, a los niveles superiores”.

“Y cuando desciende, desciende a nuestro nivel. Y sabemos que el Juego de Pelota, tradicionalmente, y a través del mito del Popol Vuh, es una entrada al inframundo”, dijo.

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