El Museo del Louvre reabrió al público este miércoles la emblemática Galería de Apolo, espacio donde ocurrió el robo de valiosas piezas históricas el pasado 19 de octubre. La administración del recinto decidió retomar las visitas a la sala sin exponer obras o artefactos de valor económico, permitiendo únicamente la apreciación de los frescos y acabados arquitectónicos del lugar.
Según EFE, esta decisión busca reactivar el flujo de visitantes en la zona afectada, mientras las autoridades administrativas determinan el destino definitivo de las colecciones que lograron ser resguardadas durante el incidente.
Millonario botín y traslado a zonas de máxima seguridad
Durante la incursión delictiva, los responsables sustrajeron 8 joyas pertenecientes a la antigua realeza, entre las cuales destacan tiaras, relicarios, collares y broches ornamentados. Fuentes oficiales estiman que el valor monetario del botín robado asciende a 88 millones de euros, a la par de significar un perjuicio de incalculable valor patrimonial e histórico para la nación.
Las piezas que sobrevivieron al atraco no regresarán a la vitrina original y serán reubicadas en un espacio blindado sin ventanas dentro del recinto. La prensa local detalló que esta nueva área de máxima protección se encuentra en proceso de planeación y las obras no volverán a la vista pública hasta que la construcción quede completamente finalizada.
Historial de robos y detención de los sospechosos
El caso se suma a los episodios de vulnerabilidad registrados en el Museo del Louvre a lo largo del tiempo, como la sustracción de la Gioconda en 1911, el hurto de armaduras renacentistas en 1983, los robos continuados de 1995 y la desaparición del lienzo Le Chemin de Sèvres en 1998.
A pesar de que las autoridades francesas lograron la detención de los 4 integrantes del grupo criminal involucrado en el atraco de octubre, los objetos de alto valor económico e histórico no han podido ser recuperados hasta la fecha
Nuevas medidas de vigilancia y control perimetral
El atraco obligó a las autoridades a instalar un puesto móvil de la policía en el interior del recinto e incrementar los sistemas de videovigilancia perimetral. Proteger el histórico palacio representa un reto operativo complejo debido a su gran extensión, la cual abarca un territorio de 30 hectáreas que incluye los Jardines de las Tullerías.
Turistas internacionales expresaron asombro por el operativo con montacargas utilizado en el balcón de la galería, comparando el suceso con producciones cinematográficas. Pese a las fallas de resguardo expuestas, la reapertura de la sala sin exhibiciones despertó un renacido interés entre los visitantes que acuden al Museo del Louvre.
CON INFORMACION DE MVS NOTICIAS




