Un reel bienintencionado ordenado por mentes malintencionadas. La oferta en un lugar paradisiaco como el ejido “El Huizachal”, en la sierra victorense, demuestra una realidad preocupante y a la vez aberrante.
La intención de urbanizar un área protegida y ejidal de cuyos habitantes se aprovecharon particulares, valiéndose de las carencias históricas propias del constante drama que impera en el campo mexicano y de la indiferencia de las autoridades.
Y ahora pretenden urbanizarla u orientarla en ese sentido sin el aval de las autoridades competentes y, peor aún, sin la supervisión de instancias como la Semarnat o la Seduma, ausentes en la mayoría de los desastres ecológicos provocados por particulares y que se mantienen vigentes.
Como la destrucción (literalmente) de sierras completas en un área que además expone una de las obras de infraestructura más importantes del noreste mexicano: la carretera “Rumbo Nuevo”.
Para las autoridades estatales sería además motivo de suma preocupación por el viraje que intentan dar a la carretera para su evolución a una autopista de peaje que permita su mantenimiento, y no a la destrucción a la que constantemente se expone con trabajos de alto riesgo que ponen en peligro al personal encargado y a los transeúntes.
Y es sólo una parte de una extensa área de irregularidades y atentados ecológicos en una zona a la que se suman otras como el Cañón del Novillo o la periferia del ejido “La Libertad”, entre otras más que se puedan sumar por la poca o nula supervisión realizada por las autoridades. O por la aplicación del célebre dicho “hacer de la vista gorda”.
La sierra Janambre alberga una amplia diversidad de flora y fauna, gran parte protegida ante el riesgo de desaparecer, sumado al valor prehistórico de los fósiles que resguarda.
Históricamente, especies de coníferas padecieron la sobreexplotación por familias victorenses y después por la misma delincuencia organizada. La publicación de la devastación ambiental fue motivo, en su momento, de amenazas por parte de la delincuencia organizada a compañeros del gremio.
De “levantones”, ataques y vejaciones.
Probablemente de ese legado, particulares y autoridades de los tres niveles vulneran el patrimonio natural e histórico de todos los tamaulipecos (y de todos los mexicanos), con las ventajas que dan los reveses autoritarios: la poca o nula rendición de cuentas y un contubernio con la delincuencia organizada por parte de grupos de poder locales, que por cierto intentan perpetuarse y mantienen el mismo esquema de depredación en otras zonas de igual o mayor importancia, como la biósfera “El Cielo”.
Y en un contexto nacional de entramado político y el acecho del gobierno estadounidense por el tráfico de “huachicol fiscal”, impunes en su erradicación y en la poca dimensión que se da a los estragos ambientales que también provoca.
Y si entre poderes morenista y de oposición impera el silencio, aliados como el Partido Verde Ecologista, que en intención debería denunciar la depredación de nuestra biodiversidad, concentran sus esfuerzos en revivir la parafernalia priista.
Al final, el que calla otorga. O probablemente les otorgaron algo…
@pedroalfonso88




