Por Staff
Ciudad de México.-A dos semanas de que comience el nuevo ciclo escolar, Ciudad Universitaria fue testigo de lo que podría ser la gesta de un nuevo movimiento de estudiantes “rechazados” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ahora “por culpa” de la Inteligencia Artificial (IA).
Decenas de aspirantes a estudiar una licenciatura en la máxima casa de estudios del país, varios acompañados por sus padres, marcharon el lunes dentro del circuito universitario para expresar su principal demanda: regreso al examen presencial.
El objetivo: que los codiciados lugares disponibles los ocupen los estudiantes con mayor preparación intelectual y honestidad y no con mayores recursos para pagar por “hacer trampa” y fraude.
“¡Transparencia sí, trampa no!”, “¡Esto de la IA es pura porquería!”. “¡La trampa ya se dio, queremos solución!”, “¡Estudiantes sí, tramposos no!”, “¡Examen transparente, profesionistas competentes!”, “¡UNAM solución, al acto de corrupción!”, “¡Fraude comprobado, examen revocado!”… Esas fueron algunas de las consignas que retumbaron en el camino desde la estación del Metro Universidad hasta la explanada que comparten la Biblioteca Central y la Torre de Rectoría.
Los manifestantes hicieron una breve parada frente a las instalaciones de la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) donde, irónicamente, había recién egresados de licenciatura haciendo fila para recoger su título profesional.
Un padre de familia destacó porque le pedía a su hijo aspirante que lo grabara en video gritando las consignas mientras pasaba frente a la Facultad de Odontología.
Pliego petitorio
Al llegar a la Biblioteca Central, Julieta Badajoz, aspirante a la carrera de Ingeniería, y Berenice Camacho leyeron el pliego petitorio de cuatro puntos que, días antes, acordaron a través de un chat con decenas de aspirantes rechazados.
El documento, dirigido al rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, al Consejo Universitario y a la opinión pública, tenía los siguientes puntos:
- 1-Restablecimiento y garantía de examen de selección exclusivamente en modalidad presencial.
- 2-Garantía del debido proceso, notificación fundada y mecanismo de impugnación ante cancelación de exámenes.
- 3-Creación del mecanismo de asignación complementaria por prelación (lista de corrimiento y antecedentes institucionales), como se hace en la UACM y la UAM.
- 4- Emisión formal de la carta compromiso de no represalias.
Sin embargo, apenas leyeron el primer punto, comenzó la polémica, pues en el escrito, pedían que el examen se hiciera presencial “en todas las convocatorias futuras”. Fue ahí cuando algunos aspirantes y sus padres exigieron a gritos que se modificara el escrito para poner que el examen presencial aplicara para “la presente (2026) y futuras convocatorias”.
Y lanzaron los gritos: “¡Que se repita, que se repita!”. Ante la presión, las organizadoras accedieron a hacer el agregado a manos y con pluma para entregarlo en la Rectoría.
Sin embargo, ahí llegó el segundo “jaloneo”, pues se habló de la exigencia de que saliera el propio rector Lomelí a recibirlo, pero un funcionario de la UNAM les dijo que eso sería imposible.
A cambio, los recibiría una comisión de representantes de la Rectoría. Ahí estaban Jorge Hugo Ibarra Cárdenas, coordinador de Planeación Institucional de la Secretaría de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria.
Las jóvenes negociadoras le dijeron que si no salía el rector, permitieran que una comisión fuera recibida por él, pero le respondieron que no era posible, que no estaba, que tenía la agenda saturada. Y se comprometieron a regresar en “30 o 40 minutos”, para informarles que ya habían entregado el documento.
Tras una breve interrupción por el aguacero que comenzaba a caer, Ibarra dijo con el megáfono que recibieron el documento, con sello oficial de por medio, se comprometió a entregarlo a la rectoría y pidió estar atentos a los comunicados oficiales de la UNAM.
De inmediato, un joven lanzó: “¡va a volver a decir que no pasa nada, mejor que ni hable!” y le recriminó que ya había dado otras veces respuestas similares ante estudiantes con otras demandas de años pasados, por ejemplo, la muerte de un estudiante del CCH Sur el año pasado.
Más tarde, ese mismo joven reconoció ante los aspirantes que él ya era estudiante de la UNAM y que ha participado en otros movimientos estudiantiles, por lo cual conocía el actuar de dicho funcionario.
Ante la promesa de los funcionarios de una pronta respuesta, un padre de familia le gritó a las organizadoras: “¡Ya las envolvieron con burocracia!”. Otro soltó: “¡Así le dijeron a mi hermana!”. Uno más reclamó: “¡Necesitamos el compromiso del rector! ¿Quieren que cerremos una avenida para que nos hagan caso?”. “¡Queremos solución!”, “¡Queremos al rector!”.
Para ese momento eran los padres y madres quienes reclamaban más que sus hijos rechazados por el examen en línea, incluso, algunos de ellos lo hicieron de manera agresiva.
Tras la presión, los dos funcionarios de la UNAM, custodiados por al menos otros tres que traían apuntadores en los oídos, dieron media vuelta y se fueron.
Atrás de ellos, varios jóvenes y sus padres gritaron “¡Esas morras no me representan!”. Y mientras caminaban, se escuchaban voces que no estaban de acuerdo con el agregado que se habían hecho al pliego petitorio.
La Comisión
Mientras pasaban los minutos, entre los inconformes comenzó a escucharse la idea de que si no regresaban los funcionarios, iban a bloquear la avenida Insurgentes Sur o el Periférico Sur, pero solo quedó en intención.
Al pasar casi una hora, los funcionarios regresaron y les leyeron el mismo comunicado que un par de horas antes la UNAM ya había hecho público en su página de internet y sus redes sociales para informar que se instaló el Comité Técnico con 16 académicos reconocidos en distintas áreas para revisar el proceso de aplicación del examen.
Otro funcionario les informó el destino de su pliego petitorio: “ya se recibió formalmente en el piso de Rectoría, se están turnando a todas las áreas de la UNAM que tienen que ver con sus peticiones para dar respuesta puntual lo antes posible y teniendo todos los elementos del análisis de lo que ocurrió con el examen, poder dar una respuesta y poder tomar las acciones necesarias con la mayor justicia y de la manera más equitativa para todos”.
Un aspirante preguntó si dicho Comité aceptaría una comisión de aspirantes y padres de familia como “observadores” del ejercicio de revisión que hagan los académicos.
Tajante, Ibarra respondió que esa opción “no estaba contemplada” y pidió, de nuevo, esperar el resultado por las vías de comunicación oficiales de la UNAM.
Ante la insistencia de los inconformes sobre cuándo recibirán respuesta de la Rectoría, Ibarra les soltó: “estamos hablando de esta semana”; pero no preciso el día. Las clases comienzan dentro de dos semanas.
Al final, aspirantes y padres se quedaron para seleccionar los integrantes de esa comisión. De los primeros, escogieron a aspirantes que obtuvieron 115 puntos en el examen de 120 reactivos y no fueron aceptados; algunos dijeron que éste fue su tercer intento por entrar a la máxima casa de estudios.




