Ya se ha dicho muchas veces que los partidos políticos, tal como los conocemos, atraviesan una crisis de representatividad dentro del sistema democrático mexicano.
La irrupción de Morena desplazó a las fuerzas tradicionales, que parecen atrapadas en el ostracismo, mientras el Movimiento de Regeneración Nacional sigue sin construir las bases de un partido consolidado y continúa operando bajo la lógica de un movimiento social.
En Tamaulipas este fenómeno resulta particularmente visible. A la dirigencia estatal de Morena todavía cuesta identificarla, y está lejos de edificar una estructura política sólida que respalde al partido de cara a los próximos comicios.
De su aliado, el Partido del Trabajo, poco puede decirse, salvo que su andamiaje formal sigue en manos de dos o tres figuras —Alejandro Ceniceros y Arcenio Ortega— que lo administran para provecho propio, como si se tratara de una PYME.
En todo caso, dentro del arco de la 4T podría reconocerse que el Partido Verde ha desplegado una estrategia territorial que le permite mostrarse más exigente rumbo a la elección de 2027, con alianzas en distintas regiones que le abren la posibilidad de jugar un papel distinto.
Su apuesta, sin embargo, no deja de ser riesgosa: el acercamiento con figuras que encarnan la disidencia morenista puede convertirse en un efectivo tiro de precisión o en su sentencia.
En la oposición se observa un aletargamiento similar entre las instituciones partidistas.
El PAN apenas sale de una parálisis interna provocada por la disputa entre cabecistas y truquistas, y a su nueva dirigencia le queda poco margen de tiempo para activarse antes de los siguientes procesos electorales. Todo esto, en medio de acusaciones cruzadas entre ambos bandos por entregarse al régimen.
A la dirigencia del PRI se le percibe activa, pero inofensiva. Pese a los esfuerzos de su joven líder estatal, la falta de fuerza real parece condenar al partido a una nueva derrota contundente.
Movimiento Ciudadano, en cambio, puede presumir un mayor dinamismo. El nombramiento de Gustavo Cárdenas como delegado nacional del partido confirma que la fuerza naranja dará serios dolores de cabeza en Victoria, y quién sabe, hasta puede dar una sorpresa.




