5 agosto, 2026

5 agosto, 2026

Frankenstein electoral

FLECHA JANAMBRE/ COLUMNA

El Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) recibió ayer la solicitud de acreditación del partido nacional Somos México.

En papel, es una fuerza política que apenas nace. En los hechos, sus cuadros llevan décadas repartiéndose curules, dirigencias y credenciales partidistas. Un Frankenstein construido con pedacería de otros institutos.

La solicitud, por ejemplo, la presentó personalmente María del Rosario Sánchez Vargas, presidenta del comité estatal del partido y regidora en el Ayuntamiento de Río Bravo que preside Miguel Ángel Almaraz, famoso por ser pionero en las lides del huachicol.

La trayectoria de la nueva dirigente no es la de una recién llegada a la política. Fue dirigente local del PRD en su municipio y secretaria general de ese partido hasta su extinción.

(Lo que son las cosas: en esa última estructura perredista el presidente estatal era David Valenzuela Barrios, hoy flamante dirigente del otro nuevo partido: el PAZ.)

En el sur del estado, la estructura la encabeza Francisco Rafael Tobías González, presidente del comité municipal en Tampico, otro viejo operador de varios partidos.

El patrón se repite a escala nacional. Somos México agrupa a exmilitantes de la llamada «marea rosa», con Guadalupe Acosta Naranjo, otrora rostro del PRD, al frente de la dirigencia.

A ellos se suman cuadros con historial en el PAN y el PRI. En Tamaulipas, es bien sabido que buena parte de esos perfiles mantienen cercanía con el exgobernador Cabeza de Vaca.

Es decir: el partido que hoy toca la puerta del IETAM no representa una nueva oferta ciudadana. Es el refugio más reciente de una clase política que ya agotó otras siglas.

PAZ ya recibió 1 millón 973 mil 404 pesos para actividades ordinarias del segundo semestre de 2026 y quedó habilitado para competir en 2027.

Con Somos México en la fila, el Consejo General del IETAM deberá recalcular otra vez el reparto del financiamiento público entre las fuerzas con derecho a recursos. Ahí está la clave y lo que de verdad buscan: las prerrogativas.

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