AUSTRALIA.- Un grupo de ladrones sustrajo 142 cabezas de ganado de raza pura en la granja Greenlake, situada al centro de Queensland, Australia. El robo masivo, que incluye vacas preñadas y novillas, se descubrió varias semanas después del hecho debido a la enorme extensión de 7.500 hectáreas donde pastaba el rebaño.
Los delincuentes seleccionaron específicamente 97 vacas y 45 novillas menores de un año de edad, todas pertenecientes a la empresa Price Cattle Company. La pérdida económica directa se estima en más de 200.000 dólares, considerando que cada ejemplar tiene ese valor promedio en el mercado actual.

El hallazgo fortuito en un predio de 7.500 hectáreas
La desaparición del ganado fue detectada casi por accidente durante una revisión rutinaria del rebaño. Madeline Price, encargada de las operaciones de la granja ubicada a unos 50 kilómetros al norte de Rockhampton, notó la inconsistencia en el número de animales tras el período de parto. Ante la duda inicial, los trabajadores realizaron el recuento de las aproximadamente 3.000 cabezas totales en varias oportunidades antes de confirmar el siniestro.
El factor geográfico jugó a favor de los asaltantes, ya que la inmensidad de los pastizales impidió que los cuidadores determinaran la fecha precisa en la que los animales fueron retirados del lugar. «Lamentablemente, debido al tamaño del rebaño y a las 7.500 hectáreas de pastoreo, las víctimas no pudieron determinar la fecha exacta del robo», señala el reporte sobre el incidente basado en información de medios locales.
Los animales pertenecían a la raza Wagyu, la cual es reconocida mundialmente por producir la carne más cara, servida habitualmente en restaurantes exclusivos. Un filete de tamaño mediano de este tipo de carne puede alcanzar un costo de 20 dólares en el mercado internacional. Esta alta demanda comercial convierte al ganado en un objetivo prioritario para bandas organizadas en las regiones rurales de Australia.

Obstáculos en la investigación y el mercado de carne ilegal
Un equipo especial de la policía australiana, especializado en delitos contra animales de granja, se enfrentan a un escenario complejo por la ausencia de rastros claros y la incertidumbre temporal, sabiendo únicamente que el suceso ocurrió durante la primavera. La prioridad actual es rastrear los registros comerciales y los movimientos de transporte en la región.
Existe la preocupación de que los animales ya hayan sido procesados para su venta ilegal y las autoridades verifican marcas distintivas de la empresa en los mercados de ganado, aunque admiten que es dudoso que el ganado robado no haya sido ya procesado para la elaboración de filetes. Por su parte, AgForce Queensland, la asociación de ganaderos local, instó a la comunidad a aportar cualquier información sobre traslados inusuales de animales detectados en las últimas semanas.
CON INFORMACIÓN DE EL HERALDO DE MÉXICO




