9 agosto, 2026

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La Flecha que conquista el mundo

Alex 'La Flecha' Avilés, orgullo de Ciudad Victoria ha roto récords mundiales en Atletismo
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POR DANIEL VÁZQUEZ
EXPRESO-LA RAZÓN

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Antes de ser campeón mundial, antes de romper récords y antes de que su nombre dominara el mundo del atletismo, el victorense Gabriel Alejandro Avilés González fue un niño al que sus padres decidieron darle todas las oportunidades posibles y que, al final, encontró la recompensa en decenas de kilogramos de preseas que tiene en su colección.

Alex nació el 2 de mayo de 2004 en Ciudad Victoria. Desde sus primeros días de vida, su familia supo que el camino sería distinto, pues recibieron el diagnóstico de síndrome de Down, pero eso no fue un motivo para limitarlo, sino el punto de partida de una historia que con los años llevaría al menor de los hijos de Carlos Avilés y Silvia González a los escenarios más importantes del atletismo.

Su madre recuerda que apenas tenía 15 días de nacido cuando comenzó con terapias y ejercicios. Después llegaron la natación, el tenis, el taekwondo y otras disciplinas. Alex probó distintos deportes, pero hubo uno que terminó por atraparlo.

“Alejandro desde que tiene 15 días de nacido ha estado entre terapias físicas y practicando ejercicios, ha hecho natación, tenis, tae kwon do, ha hecho de todo, finalmente el atletismo es donde más le ha gustado, en donde gracias a su coordinación y todo, está logrando cosas muy importantes”, contó Silvia González.

En aquellos años, Alex todavía estaba lejos de convertirse en la figura internacional que es hoy, pero el destino ya le tenía preparado otro camino. Dos años después de entrar a la pista de tartán, empezó a demostrar dotes para ser veloz y nació La Flecha.
Alex tenía algo más que velocidad: siempre le gustó correr. Su madre contaba que el entrenador Ángel Tovar había encontrado una forma particular de llevarlo a los entrenamientos: a través del juego, de tal manera que la rutina no representara para él una carga.

“Él es el cuarto de mis hijos, yo tengo otros tres hijos más grandes y realmente nunca me imaginé que Alejandro sea el que me trae viajando, el que me trae para arriba y para abajo… este ‘piloncito’ la verdad me encanta porque todo el día está contento, porque todo el día le echa ganas y aparte que contagia su alegría”, relató Silvia en aquella conversación, hace varios años.

Pero detrás de esa alegría e inocencia comenzó a aparecer un atleta, una bestia de las pistas.
“A mí me encanta que se transforma, le gusta mucho competir y hasta la cara cambia cuando sabe que será una carrera complicada”, explicó su madre.

Los años siguientes llevaron a Alex a competencias nacionales y después al escenario internacional. En 2022 llegó una de las primeras grandes estaciones de su carrera, cuando representó a México en el Campeonato Mundial de Atletismo para personas con síndrome de Down en República Checa.

Para entonces ya estaba bajo la dirección de Humberto del Toro, quien comenzó a conocer las características de un atleta diferente a los que había entrenado hasta entonces. El propio entrenador reconoce que aquel proceso también representó un aprendizaje para él.
“Para mí sí es difícil o lo fue adaptarme a Alex y otros atletas con síndrome de Down y con condiciones distintas, yo vengo del deporte convencional, pero le he agarrado cariño a lo que tanto me apasiona gracias al ver a Alex campeón”.

La relación entre ambos dejó de ser únicamente la de entrenador y atleta. Del Toro tuvo que descubrir la manera de conseguir que Alex mantuviera la concentración, cumpliera las rutinas y encontrara dentro del entrenamiento una razón para dar su máximo esfuerzo.
“Son muchas horas de trabajo, a veces es complicado por la condición que tiene Alex en cuestión de que en ocasiones no es enfocado, pero he tratado junto a su mamá y papá encontrar fórmulas para que al final del día termine sus entrenamientos y los haga lo mejor posible”, dijo Humberto del Toro.

En esa frase aparece una parte de la historia que no se refleja en los cronómetros o en las noticias, pues una marca mundial tiene detrás horas de trabajo, pero también ajustes, paciencia y una comunicación permanente entre el entrenador y los padres.
“Es fundamental el apoyo de los padres de Alex, sin ellos esto no sería posible”, afirma Del Toro.

Y eso no queda solamente en palabras, pues realmente su familia forma parte del equipo multidisciplinario de Alex. Su madre es quien la mayoría de las veces lo acompaña a entrenamientos, terapias y competencias, mientras su padre, Carlos, por su parte, se convirtió en una de las principales voces para contar sus logros y buscar los apoyos necesarios para que pudiera competir fuera de México.

En 2023 llegó el momento que cambió definitivamente la dimensión de la carrera de Alejandro y empezó a retumbar su nombre a nivel nacional e internacional.
En los Virtus Global Games, Alex enfrentó a algunos de los mejores atletas del mundo en su categoría. En los 100 metros no sólo ganó el oro: rompió el récord mundial con 13.33 segundos, después de haber marcado 13.44 en la eliminatoria. La marca anterior era de 13.46 y llevaba casi nueve años vigente.

Al día siguiente volvió a la pista. Ganó los 200 metros y también estableció una nueva marca mundial con 28.68 segundos. Dos pruebas, dos oros, dos récords.
Aquel resultado convirtió a “La Flecha” en una referencia mundial del atletismo para atletas con síndrome de Down. Pero para su entrenador significó algo más: fue la confirmación de que todo aquello que habían construido tenía un resultado.

Tres años después de aquel salto internacional, y ahora con Alex convertido en campeón mundial, Del Toro mira hacia atrás y resume el proceso desde el trabajo.

“Hemos trabajado muy duro, han sido muchos meses de trabajo, ya han sido tres años siendo campeón internacional, y me siento orgulloso de todo lo que hemos logrado, lo que ha logrado Alex”, expresó.

En 2024, Alex volvió a establecer marcas internacionales. En los Trisome Games de Antalya, Turquía, ganó los 100 metros con 13.27 segundos y los 200 con 28.03, ambos registros reconocidos como récords mundiales en su categoría.
En 2025 llegó otro capítulo extraordinario. En el Abierto Europeo de Atletismo para atletas con síndrome de Down, en Praga, Alex consiguió cuatro medallas de oro y estableció nuevas marcas mundiales en los 100 y 200 metros. También ganó los relevos 4×200 mixtos y 4×100 varoniles.

Aquel niño que corría porque le gustaba correr ahora viajaba por Europa, competía por México y aparecía en los podios con cuatro medallas alrededor del cuello, todas de oro.
La respuesta de Alex también ha sido parte fundamental de la historia. Cuando se le preguntó qué sentía al correr y si le gustaba que le llamaran La Flecha, respondió con la sencillez que lo caracteriza:

“Sí. Soy flecha. Corro para ganar por México”.
No hay una explicación más complicada, no hay nada más para él que correr por gusto, correr para ganar, correr por México.
Y en este año quedó más que claro, pues en el Down Syndrome World Championships, Alex volvió a subir al primer lugar. Primero formó parte del equipo mexicano campeón en el relevo 4×100. Después consiguió el oro individual en los 100 metros planos y se convirtió oficialmente en campeón mundial. Con esas dos medallas, sumó dos títulos mundiales en la competencia.

La meta que alguna vez parecía lejana ya estaba frente a él, o mejor dicho, en su cuello. Medallas de oro en tres años consecutivos por ser el mejor de todo el mundo.
Para Humberto del Toro, ese momento resume años enteros de trabajo.
“Es una satisfacción muy grande verlo llegar a la meta y en primer lugar, me da mucha alegría”.

Esa frase parece sencilla, pero contiene buena parte de esta historia. Porque para llegar primero hubo que llegar muchas veces antes. Hubo que llevarlo a terapia cuando apenas tenía 15 días de nacido, hubo que probar natación, tenis, taekwondo y otras disciplinas, hubo que descubrir que el atletismo era diferente, hubo que entrenar durante años; hubo competencias perdidas y otras ganadas. Hubo viajes, sacrificios, recursos que conseguir y rutinas que adaptar.

Y, sobre todo, hubo que aprender, tanto Alex como su familia y su entrenador.
La historia de Alex es la de un niño al que su familia decidió no ponerle un techo, de unos padres que entendieron que la mejor manera de descubrir sus posibilidades era darle oportunidades, y de un entrenador que tuvo que aprender una nueva forma de entrenar para terminar viendo a su atleta convertirse en campeón mundial.

Alex sigue siendo el muchacho al que le gusta correr, sólo que ahora, cuando La Flecha acelera y cruza primero la meta, ya no corre únicamente hacia el siguiente triunfo.
Cuando se le pregunta qué es hoy, Alex no necesita una explicación larga: “Yo soy campeón”.

Son pocas palabras, pero resumen una carrera que comenzó mucho antes de las medallas, cuando apenas tenía 15 días de nacido y sus padres decidieron llevarlo a terapias y darle todas las herramientas posibles para desarrollar sus capacidades.
Y cuando se le pregunta a quién dedica todo lo que ha conseguido, tampoco necesita pensarlo demasiado: “A mi familia, dedico todo”.

Ahí está, quizá, la mejor manera de entender a La Flecha. Detrás del campeón mundial están sus padres, que lo acompañaron desde las primeras terapias; está su entrenador, que tuvo que aprender una nueva manera de trabajar para conseguir que Alex diera lo mejor de sí; están los años de entrenamiento, los viajes, las competencias y los récords.

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