Por. Antonio H. Mandujano
TAMAULIPAS, MÉXICO.- Después de que al cierre de junio Tamaulipas no presentaba condiciones de sequía, el estado volvió a resentir los efectos de la falta de lluvias durante julio, justo en el arranque y desarrollo de la canícula, con un repunte de las áreas clasificadas como anormalmente secas y con sequía moderada.
El más reciente Monitor de Sequía de México, correspondiente al 31 de julio de 2026, revela que el déficit de precipitaciones durante los últimos 30 días modificó nuevamente el panorama para Tamaulipas, principalmente en sectores de la frontera y parte de la región centro-costera.
Más de una cuarta parte del estado, en condición seca
De acuerdo con el reporte, 25.8% del territorio tamaulipeco se encuentra en la categoría D0, denominada “anormalmente seco”, mientras que otro 2.4% ya escaló a D1, correspondiente a sequía moderada.
En contraste, 71.8% de la superficie estatal todavía permanece sin afectación y no se reportan áreas tamaulipecas en las categorías de sequía severa (D2), extrema (D3) o excepcional (D4).
El cambio adquiere relevancia porque se produce después de un periodo en el que las lluvias habían permitido mantener bajo control las condiciones de sequedad en la entidad.
La situación se agravó durante julio debido a que, pese a algunos eventos de precipitación registrados en distintas regiones del país, los acumulados en buena parte del territorio nacional permanecieron por debajo del promedio climatológico.
Y es que el propio Monitor señala que los déficits de precipitación se concentraron, entre otras regiones, en el noreste, favoreciendo el incremento de áreas D0 y D1.
La categoría D1 es particularmente importante porque ya implica una condición de sequía moderada, mientras que D0 corresponde técnicamente a “anormalmente seco”, una condición previa a la sequía que puede generar impactos en la disponibilidad de agua, agricultura, vegetación y actividades productivas.
La canícula cambia nuevamente el escenario
El regreso de estas condiciones ocurre en plena canícula, periodo caracterizado por una reducción temporal de las lluvias y temperaturas elevadas.
En Tamaulipas, la combinación de escasas precipitaciones durante las últimas semanas, temperaturas elevadas y una mayor demanda de humedad del suelo comenzó a reflejarse nuevamente en el Monitor de Sequía.
Así también, el reporte nacional señala que la presencia de un anticiclón favoreció la persistencia de una onda de calor durante la última semana de julio en los estados de la frontera norte, mientras los déficits de precipitación provocaron un incremento de las áreas clasificadas como D0 y D1.
Tamaulipas vuelve a encender las alertas
El comportamiento de julio representa un nuevo cambio en el panorama hidrológico de Tamaulipas.
El estado cerró el mes con 28.2% de su superficie bajo algún grado de condición seca, al sumar el 25.8% de D0 y el 2.4% de D1, mientras que poco menos de tres cuartas partes de su territorio permanecen sin afectación.
A nivel nacional, el Monitor reportó que al 31 de julio la superficie con sequía de moderada a severa (D1-D2) alcanzó 2.7% del territorio mexicano, un incremento de 0.6 puntos porcentuales respecto al corte del 15 de julio.
Por tanto, Tamaulipas vuelve a entrar en una etapa de vigilancia por la falta de lluvias, después de que las precipitaciones de semanas anteriores habían permitido contener temporalmente el avance de las condiciones secas.
La canícula todavía no termina y el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para saber si estas áreas se mantienen, disminuyen o avanzan hacia categorías superiores de sequía.




