Por Cynthia Gallardo
Expreso-La Razón
Con apenas 19 años, Dulce Nicole Castañeda Pérez convirtió una de las problemáticas que más preocupó al sur de Tamaulipas (la escasez de agua) en una oportunidad para investigar, innovar y plantear soluciones sustentables.
Estudiante de alto rendimiento de Ingeniería Química en el IEST Anáhuac, Dulce Nicole obtuvo el Premio Nacional de Ingeniería 2026, en la categoría de Medio Ambiente y Sustentabilidad otorgado por la Sociedad Mexicana de Ingenieros, en una competencia en la que participaron entre 800 y mil estudiantes de distintas partes del país.
Su reconocimiento es también un ejemplo de la participación de las mujeres jóvenes en áreas tradicionalmente asociadas con los hombres, como las ingenierías, y una muestra de que el talento femenino puede abrirse camino en la ciencia, la innovación y la investigación.
Uno de sus principales proyectos surgió a partir de la crisis hídrica registrada en el sur de Tamaulipas en 2024.
La estudiante desarrolló un prototipo de condensador hídrico, con el que busca obtener agua a partir de la humedad presente en la atmósfera, aprovechando las condiciones de alta humedad de la región.
“Un condensador hídrico, que es más que nada obtener agua a partir de la humedad de la atmósfera debido al gran porcentaje de humedad en Tampico. Es un prototipo”
Su trabajo de investigación también la ha llevado al análisis de cuerpos de agua, entre ellos el río Pánuco, donde estudia parámetros como sólidos disueltos y sólidos totales.
Pero su inquietud por el medio ambiente no termina ahí. Entre sus proyectos se encuentra también el desarrollo de bioplásticos y biomateriales como una alternativa para contribuir a disminuir la problemática de los microplásticos.
Para ello ha experimentado con residuos orgánicos como cáscara de huevo, hueso de aguacate, betabel y cáscara de piña, materiales que ha transformado incluso en productos como textiles para ropa y accesorios.
Dulce Nicole reconoce que abrirse camino en una carrera exigente y además desarrollar proyectos de investigación implica sacrificios. El tiempo, dijo, ha sido uno de sus principales retos.
“El tiempo, mi carrera es muy demandante, implica muchas horas de sueño que tuve que sacrificar, andar corriendo siempre por llevar a cabo algo extra que me entusiasma demasiado”
En este camino, su madre, Dulce María Pérez Arizpe, se ha convertido en una figura fundamental, no sólo por su respaldo, sino también por sus aportaciones a los proyectos de investigación.
“Mi mamá siempre ha sido parte fundamental en mis investigaciones y proyectos”
La joven también ha asumido responsabilidades de liderazgo dentro de su comunidad universitaria.
Es líder del Comité de Relaciones de la SEIMIQ (Sociedad Estudiantil del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos) y vicepresidenta del IMEF Universitario, actividades que complementan su formación académica y fortalecen su vocación de servicio.
Para Dulce Nicole, el Premio Nacional de Ingeniería 2026 representa mucho más que un reconocimiento personal.
“Representa para mí un orgullo para los estudiantes y para las mujeres, no es común la presencia de las mujeres en la ingeniería. Sí la hay, pero hace falta más”
Su mirada profesional está puesta en desarrollar nuevas iniciativas y alternativas que puedan beneficiar a la sociedad, particularmente aquellas relacionadas con sustentabilidad, seguridad industrial y cuidado ambiental.
Desde esa perspectiva, lanzó un mensaje a quienes aspiran a convertirse en ingenieros e ingenieras:
“Para las y los futuros ingenieros, no se queden solamente con lo que la escuela les enseña, sino que busquen crear cosas innovadoras que podría ayudarles muchísimo en su desenvolvimiento y a los demás”
A sus 19 años, Dulce Nicole Castañeda Pérez ya tiene claro que la ingeniería no sólo consiste en fórmulas, procesos y laboratorios. Para ella, también significa poner el conocimiento al servicio de las personas, generar soluciones para los problemas del entorno y demostrar que más mujeres pueden ocupar espacios en la ciencia y la ingeniería.




