13 agosto, 2026

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Edson Ramírez: la mira en LA2028

El tirador victorense Edson Ramírez tiene en la mira sus terceros Juegos Olímpicos
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DANIEL VÁZQUEZ
EXPRESO

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Un día, Edson Ismael Ramírez Ramos estaba en casa cuando miró por televisión la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Tenía apenas 12 años y, acompañado por su familia, lanzó una frase que parecía propia de un niño, pero que con el paso de los años terminaría por convertirse en una promesa cumplida: “Un día quiero estar allí, quiero ir a unos Juegos Olímpicos”.

Aquel niño no sabía entonces todo lo que tendría que sacrificar para cumplirlo. No sabía que tendría que dejar su casa, su ciudad, sus amigos y parte de su familia. Tampoco imaginaba que algún día estaría en una villa olímpica, rodeado por los mejores deportistas del mundo, exactamente como los había visto aquella noche frente al televisor.

Pero aquel sueño terminó por convertirse en realidad. Edson ya disputó Tokio 2020 y París 2024 como integrante de la Selección Mexicana de Tiro Deportivo. Ahora, después de dos participaciones olímpicas, el victorense persigue un tercer boleto rumbo a Los Ángeles 2028, aunque esta vez el objetivo es todavía mayor: no sólo quiere estar ahí, quiere llegar a una final olímpica.

Orgullosamente de Ciudad Victoria, aunque representa a Coahuila en su preparación deportiva, Edson acaba de sumar otro capítulo a una carrera llena de logros. Se convirtió en tricampeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe y ahora apunta a finales de año por una plaza olímpica.

“No sólo me veo en los terceros Juegos Olímpicos, me veo en una final olímpica, es el reto que tengo y en esta ocasión se debe dar. Soy más maduro, más concentrado y vamos por eso”.

Esa mentalidad ha acompañado a Edson desde que descubrió el tiro deportivo. La inauguración de Londres 2012 marcó un antes y un después, pero la historia detrás de aquel sueño comenzó mucho antes.

2012, UN ANTES Y UN DESPUÉS

Edson comenzó en el deporte desde los cinco años. Probó fútbol, natación, basquetbol, taekwondo, atletismo y béisbol, hasta que a los 12 años encontró el tiro deportivo.
“Yo empecé a los 5 años en el deporte, cuando estaba en el kínder. Empecé con el fútbol, natación, basquetbol, taekwondo, atletismo, béisbol y al final terminé con el tiro deportivo a los 12 años”, indicó.

El encuentro con esta disciplina ocurrió en el Planetario de Ciudad Victoria casi por casualidad. Su hermana entrenaba gimnasia y, mientras él caminaba por las instalaciones, encontró un espacio que llamó su atención.

“Lo descubrí en el Planetario, mi hermana entrenaba gimnasia en el gimnasio y yo caminaba por fuera, iba a las canchas de fútbol y un día me topé con que había una tipo bodega, me acerqué y me llamó la atención, Xerxes Chiprut, entrenador de aquí me invitó a probarme, me dieron un rifle y vieron que lo hacía bien para ser mis primeros tiros y ya desde ahí me quedé”, contó Edson.

Lo que comenzó como una curiosidad terminó por cambiarle la vida. El propio Edson considera que aquel encuentro tuvo algo de casualidad, pero también de destino.
“Fue una casualidad, o podría decirse como un milagro que yo me haya encontrado con esta disciplina de tiro, sí se podría decir que esto era para mí, porque empecé todo muy natural aún sin nada de conocimiento”.

Ese mismo año dejó de lado los demás deportes y se concentró en el tiro deportivo. Comenzó a representar a Tamaulipas en Olimpiadas Nacionales, donde consiguió medallas y mostró sus condiciones a pesar del poco tiempo que tenía dentro de la disciplina.

Su crecimiento fue rápido. Edson quería llegar más lejos y convertirse en seleccionado nacional, pero para lograrlo tendría que tomar una de las decisiones más complicadas de su juventud: dejar su casa y continuar su formación lejos de Ciudad Victoria.

DEJÓ SU CASA Y SU ZONA DE CONFORT

En 2016 tomó una decisión difícil: dejar su hogar y su tierra para continuar con su desarrollo deportivo en Coahuila. Sabía que necesitaba nuevas condiciones de entrenamiento y la posibilidad de trabajar con un entrenador de Selección Nacional.

“Lo que motivaba es que quería ser seleccionado nacional, por algunas carencias que se tenían aquí, busqué al entrenador que ha sido siempre de los mejores del país e hicimos buena sinergia y los resultados se han dado”.

La decisión tuvo un costo personal. Edson tuvo que dejar la escuela, los amigos, la rutina que conocía y la cercanía de sus padres: “Fue difícil porque dejé la escuela, amigos, familia, todo prácticamente; mi abuelita fue la que me acompañó a vivir allá, se extrañaba convivir con todos, mis compañeros de tiro, mis papás, por trabajo no podían moverse ellos, pero mi abuela fue quien dijo que ella se animaba”.

Mientras otros jóvenes de su edad vivían una etapa distinta, Edson comenzaba a entender que el alto rendimiento exigía decisiones que no siempre eran fáciles. Su abuela se convirtió en su compañía lejos de casa, mientras sus padres permanecían en Ciudad Victoria por cuestiones de trabajo.

Con el tiempo entendió que aquel sacrificio también era parte del camino y que salir de su entorno podía convertirse en una oportunidad para crecer tanto dentro como fuera del deporte.

“El hecho de salir de tu entorno sí puede ayudar o perjudicar, en mi caso me ayudó a seguir creciendo personalmente hablando, tenía que crecer, mejorar deportivamente y aproveché esta oportunidad que se me presentó”.

EL ALTO RENDIMIENTO Y LAS PRIMERAS PRUEBAS

Con el trabajo de su entrenador llegaron los resultados. Edson ganó competencias nacionales y recibió el llamado para formar parte del equipo mexicano de Tiro Deportivo. Después llegaron los Centroamericanos, Panamericanos, Copas del Mundo y otras competencias internacionales.

Pero llegar a la élite también significó descubrir la otra cara del deporte. En 2018 comenzó el proceso que lo llevó a pelear por una plaza para los Juegos Olímpicos de Tokio. El camino no fue sencillo y hubo momentos en los que incluso pensó en abandonar el deporte, pues la presión y las exigencias del alto rendimiento llegaron a ser demasiado fuertes.

“En general el alto rendimiento no es fácil, esto es el trabajo de nosotros, le invertimos mucho tiempo y el de nuestros entrenadores, sacrificamos mucho tiempo, es agotador muchas veces y se piensa en dejar por la exigencia, que es padre, pero tiene sus altas y bajas”.

A los 18 años vivió uno de los momentos más complicados de su carrera. Era su primer año en Selección Nacional, tuvo sus primeras Copas del Mundo y competencias internacionales, pero los resultados no fueron los que esperaba.

“La ocasión que más me marcó y que más me orilló a pensar en el retiro, fue cuando yo tenía 18 años. Fue mi año debut en selección nacional, salí a mis primeras copas del mundo, centroamericanos, y se daban primeras plazas olímpicas, y la verdad no me fue muy bien esa temporada, llegué en una estabilidad muy desgastada”.

Por primera vez, aquel sueño que había nacido frente a la televisión parecía estar demasiado lejos. Edson llegó a considerar seriamente la posibilidad de dejar el deporte y olvidarse incluso de aquel objetivo que había perseguido desde los 12 años.

“No se me dieron las cosas, fue un momento donde quería dejar todo, pensaba dejar todo el deporte, ya no quería saber nada para ser sincero, no me importaba no llegar a mi sueño, pero creo que lo único que necesitaba era descansar, me tomé unas semanas y después retomamos todo y con más fuerza”. El sueño seguía ahí y todavía había una oportunidad para alcanzarlo.

EL SUEÑO OLÍMPICO SE HIZO REALIDAD
Lo que inició en 2012, tras aquella inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres, se convirtió en una realidad para Edson. Con 21 años, el victorense llegó a Tokio 2020 como representante de México en la disciplina de Tiro Deportivo.

El niño que había visto a los mejores atletas del mundo por televisión ahora estaba dentro de la misma fiesta deportiva, “fue bastante padre vivir esta experiencia olímpica, desde la llegada al aeropuerto, las pancartas referentes a Tokio, en la pista de aterrizaje había una tipo jardinera con las palabras de Tokio 2020, el momento de llegar a la villa, ver todos los atletas, te mueve algo especial, todo lo que yo algún día miré en la tele, ahora me tocaba a mí estar en persona”.

Ahí, entre atletas de todo el mundo, Edson entendió que aquel momento no sólo era suyo. También pertenecía a su familia, a su abuela, a sus entrenadores y a todos quienes estuvieron detrás de los años de sacrificio.

“Fueron muchos sentimientos encontrados, pensé en todo lo que había tenido que pasar para estar ahí, todo el sacrificio de mi familia, de mis entrenadores, fue algo indescriptible el estar donde estaban los mejores, cada disparo lo disfruté como nunca”.
Tokio representó el cumplimiento de aquella promesa que había hecho frente a la televisión. Sin embargo, lejos de marcar el final de la historia, fue el inicio de un nuevo ciclo.

PARÍS 2024 Y EL SEGUNDO SUEÑO OLÍMPICO
Después de Tokio comenzó un nuevo ciclo. Edson volvió al trabajo con un objetivo claro: conseguir nuevamente una plaza olímpica.

La clasificación para París 2024 llegó después de una actuación sobresaliente en la competencia clasificatoria, donde consiguió el oro y estableció un nuevo récord. Con ello aseguró su segunda participación olímpica.

Tres años después de Tokio, Edson volvió a encontrarse con la máxima competencia deportiva del mundo. En París 2024 tuvo una nueva experiencia olímpica y compitió entre los mejores del planeta. Aunque valoró lo vivido en Francia, el resultado no terminó por dejarlo satisfecho, pues consideraba que tenía posibilidades de conseguir una actuación todavía mejor.

Después de París tomó un pequeño receso. Necesitaba descansar tras otro ciclo de alta exigencia, pero el descanso no significaba abandonar el objetivo. Edson regresó a los entrenamientos con la misma intención que lo ha acompañado desde que comenzó su carrera: seguir creciendo, competir al máximo nivel y buscar nuevos resultados internacionales.

TRICAMPEÓN CENTROAMERICANO Y POR UNA TERCERA OLIMPIADA
El regreso a la actividad competitiva trajo nuevos resultados. Edson se convirtió en tricampeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, una conquista que tiene un significado especial para el tirador victorense.

“Me siento muy feliz, sobre todo porque fue una meta que me propuse, defender el título, ser tricampeón centroamericano es una palabra que me da mucha satisfacción y feliz por este logro”.

Pero el tricampeonato no representa una meta final. Para Edson, cada logro parece convertirse en el punto de partida del siguiente desafío.

“Ha sido un camino muy largo, lleno de altas y bajas, lleno de satisfacciones y siempre buscando más, no es nada fácil estar en este deporte de alto rendimiento”.

Hoy reconoce que no es el mismo atleta que llegó a Tokio con 21 años. Las experiencias acumuladas en dos Juegos Olímpicos, las derrotas, los triunfos y los años de preparación le han permitido alcanzar una madurez distinta.

“Madurez creo que es lo que tengo más que antes, más conocimiento, todas las experiencias que he vivido me han ayudado”.

Esa experiencia será ahora una de sus principales armas. El camino rumbo a Los Ángeles 2028 contempla nuevas competencias internacionales, con una gira por distintos países y participación en una Copa del Mundo en Egipto y posteriormente en Alemania, además de otras competencias que forman parte de su preparación.

“Ha sido un proceso duro, tanto físicamente, mentalmente y todo, en noviembre vamos a buscar la plaza olímpica en lo que es la primera oportunidad y ojalá se me dé”.
El objetivo está claro. Después de Tokio 2020 y París 2024, Edson quiere volver a unos Juegos Olímpicos, pero esta vez no quiere conformarse con estar ahí.

“No sólo me veo en los terceros Juegos Olímpicos, me veo en una final olímpica, es un reto que tengo y que esta ocasión se debe dar, soy más maduro, más concentrado, y vamos por eso”.

DEDICADO A SU FAMILIA
Detrás de cada medalla, cada récord, cada viaje y cada competencia existe una historia que no aparece en la portada. Está la familia que permaneció en Ciudad Victoria mientras él buscaba su camino lejos de casa, está su abuela, quien hizo las maletas y decidió acompañarlo cuando apenas comenzaba a construir su carrera, y están los entrenadores, amigos y personas que estuvieron presentes en los momentos buenos y también en aquellos en los que Edson llegó a pensar en dejarlo todo.

Por eso, cuando habla de su carrera, no se atribuye los logros únicamente a él. “A mi familia, a mis papás, a mi novia, a mis patrocinadores, a mi estado y mi municipio, a la CONADE y todo el equipo y amigos”.

Han pasado 14 años desde aquella noche de Londres 2012. En ese momento, Edson era un niño que miraba los Juegos Olímpicos por televisión y soñaba con algún día formar parte de ellos. Hoy, Tokio 2020 y París 2024 ya aparecen en su historia, pero el sueño no terminó cuando consiguió la primera plaza ni cuando volvió a competir en la segunda.
Ahora, con dos Juegos Olímpicos en el camino, un tricampeonato centroamericano y una carrera marcada por sacrificios, triunfos y momentos en los que incluso estuvo cerca de dejarlo todo, Edson vuelve a prepararse para buscar una tercera oportunidad.

Los Ángeles 2028 es el próximo objetivo, está en su mira, y esta vez, el victorense no sólo quiere volver a la máxima justa deportiva; quiere llegar hasta donde todavía no ha llegado, una final, y ¿por qué no? Pelear por una medalla.

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