19 agosto, 2026

19 agosto, 2026

AMLO es leyenda

POLVO DEL CAMINO/ MAX ÁVILA

Por. Max Ávila

Andrés Manuel López Obrador prometió retiro absoluto tras concluir su mandato y lo ha cumplido. Salvo una pequeñísima aparición con motivo de la publicación de su libro titulado Grandeza a fines de noviembre del 25, después nada, nadita de nada. Como sabéis permanece aislado en su finca “La Chingada” en Palenque Chiapas, escribiendo, reflexionando, pero, sobre todo en contacto con la naturaleza. Sin duda es un hombre feliz respirando el aire puro del bosque arrullado por el canto de las aves y el resto de la fauna que dan calor y color a la vida salvaje. Estando donde está ninguna necesidad tiene de regresar al mundo de la hipocresía y menos cuando está cierto de conocer la tragicomedia de la política en nuestro país. En este sentido AMLO es un privilegiado que, cumplido el compromiso conferido por la mayoría, retorna en paz a sus orígenes.

Por supuesto las provocaciones no faltan. Sus adversarios que todavía los tiene y más rabiosos que nunca, hacen lo imposible para sacarlo de su refugio en modo ermitaño que practica. Inventan rumores, complicidades, diferencias y hasta rompimiento con sus amigos y aliados. Sin faltar presuntos problemas familiares, incluso separación de Beatriz a la que sitúan como ciudadana española sin pruebas que lo confirmen mientras la respetable dama realiza sus tareas docentes alejada de reflectores y desde luego cuidando la privacidad al lado de Jesús Ernesto, el hijo de ambos que con diez y nueve años cumplidos el 23 de abril, estudia Derecho en la Universidad Panamericana de la CDMX, moderna institución privada inclinada hacia la tecnología, el marketing digital e inteligencia artificial.

El asunto es que, por decisión propia, AMLO está ausente de la política mexica a pesar de lo mucho que podría aportar al andamiaje de la 4T. Es aquí donde se le extraña por la sencilla razón de que muchos de sus discípulos(as) no entienden el valor de la herencia recibida. No la entienden digo, por ello los errores y excesos que en ocasiones recuerdan las épocas del neoliberalismo. Pareciera que en diversos casos solo cambiaron los protagonistas, pero no la fea costumbre de satisfacer intereses y ambiciones personales y de grupo bajo la influencia del poder.

Por las evidencias es claro que AMLO no tiene el menor deseo de volver. El no retorno está escrito con letras mayúsculas y sin embargo los adversarios insisten en meterlo al redondel utilizando la provocación. No extraña entonces que medios de comunicación y voceros al servicio de la minoría rapaz lo señalen con cierta frecuencia como presunto cabecilla de toda clase de ilícitos lo cual es falso de toda falsedad, sin embargo, la calumnia cuando no mancha, tizna. El ex Presidente mantiene silencio aun siendo víctima de infamias tal cual sucedió durante la campaña sucia que pretendió poner en duda su honorabilidad de género que por lo grotesca fue rechazada por la opinión pública.

Por otra parte, mucho tiene que ver el golpeteo contra algunos de sus amigos: Rubén Rocha Moya o Adán Augusto López, por ejemplo, en la intención de dañar su ánimo obligándolo a salir a defenderlos, pero no sucede porque el habitante de “La Chingada” ya está más allá del bien y el mal, quizá viviendo de recuerdos, discutiendo entre tinieblas o peleando con fantasmas, sea que el mundo y su penosa realidad ya no le pertenecen. Sus detractores han fracasado porque AMLO dejó de ser mortal para convertirse en leyenda. Y aunque le pegan donde más duele, es decir en la familia, su fortaleza, autoridad moral y heroicidad lo mantienen a flote dejando que la generación presente haga bien lo que debe, en la transformación de la república y la conciencia de sus habitantes.

Falta mucho por hacer y uno quisiera que el viento soplara a favor del buen porvenir deseado para hijos y nietos que empujan porque el tiempo apremia. Por lo pronto aceptemos que en la 4T faltan liderazgos que hagan crecer la esperanza. Aceptemos también que el Movimiento Regeneración Nacional se atascó en la politiquería olvidando la misión suprema que al parecer pesa demasiado sin la presencia de AMLO.

SUCEDE QUE

Blanca Anzaldúa Nájera es mano para el futuro inmediato debido a su indiscutible liderazgo social acumulado durante décadas que no cualquiera puede presumir. Nada de inventos publicitarios, aquí los hechos hablan.

Y hasta la próxima.

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