19 agosto, 2026

19 agosto, 2026

Mosaico partidista

GOLPE A GOLPE/ JUAN SÁNCHEZ MENDOZA

Por Juan Sánchez Mendoza

 El sistema de partidos que opera en nuestro país, muestra las tendencias políticas más diversas.

Pero igual presenta las fracturas interpartidistas más graves de toda la historia, pues, aunque cada uno de sus cuadros activos se identifica con la doctrina donde está afiliado, no comulga del mismo modo con todos sus compañeros de membrete.

Así tenemos la representación de la derecha en los membretes Acción Nacional (PAN) y Somos México; la vertiente del centro, es abanderada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI); en tanto los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Movimiento Ciudadano (MC) se identifican como de centro o centro-izquierda.

Movimiento Regeneración Nacional (morena), el Partido del Trabajo (PT) y PAS forman el ala izquierda.

Igual se supone que esos ocho partidos –registrados ante el Instituto Nacional Electoral (INE)–, están obligados legal y moralmente a definir su perfil a través de una declaración de principios, estatutos y programa de acción, tal y como lo marca la reglamentación oficial.

Esto a fin de que los militantes y ciudadanos en general conozcan los documentos básicos que rigen la vida del membrete en el que están involucrados o es de sus simpatías, pues ello les permitiría enriquecer la cultura cívica y acabar con el lastre que significa el analfabetismo político.

En estricto apego a la legalidad, los ocho partidos deben impulsar la democracia, afianzar las libertades, animar la pluralidad, configurar un estado más justo y equitativo, promover el desarrollo, brindar posibilidades de expresión y de participación a la gente.

Los distinguen las estrategias y tácticas utilizadas para arribar al poder o conservarlo, y, desde luego, el segmento de la sociedad por el cual han decidido tomar parte y cuyos intereses dicen defender.

Así, un partido que se inclina a favor de los grupos privilegiados y defiende la propiedad privada, la libre competencia del capital y la explotación de la mano de obra, puede ser tipificado como de derecha.

En contraparte, las organizaciones que se identifican con los trabajadores, la propiedad pública y buscan mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías, estarían considerados en el ala izquierda.

El llamado centro, o justo medio, se supone que retoma los modelos de uno y otro bando y trata de mantener el equilibrio; acepta la existencia de un régimen de economía mixta y, por supuesto, justifica la lógica empresarial y dinámica del mercado, pero busca que haya una adecuada repartición de la riqueza que genera toda actividad económica bien conducida.

En general, es en éste esquema que los partidos enmarcan su origen y funcionamiento.

Por supuesto que no hay fórmulas ni reglas que se sigan al pie de la letra.

La coincidencia y característica, en todo caso, es que los membretes en nuestro tiempo son flexibles y pragmáticos.

Buscan el éxito a como dé lugar, sin importar ideologías o principios.

Lo que sirve y es útil a la causa resulta bienvenido.

De ahí que las actitudes, valores e ideología pasen a un segundo o tercer plano.

Poco importa el debate y la contraposición de proyectos.

Más bien se privilegia la imagen y la personalidad de sus dirigentes y en algunos casos de sus cuadros más destacados.

Bajo esta tesitura, es común observar en las coyunturas electorales cómo los políticos, los líderes sociales y de opinión, brincan de un bando a otro por la inercia de la ‘jugada’ y con el ánimo del triunfo.

Ésta es la triste situación de los partidos que en México participan en el proceso comicial concurrente 2026-27 para elegir Presidente de la República, 17 gobernadores, 500 diputados federales –300 uninominales y 200 de representación proporcional–, más de 2 mil 500 alcaldes y cualquier cantidad de diputados locales en los 32 estados de la República Mexicana.

Como fuere, hacia el interior de éstos partidos sucumben la mística y la vocación de servicio. Y es que lo que motiva a quienes esos ocho membretes usufructúan, es mantenerse vigentes y conservar el mando legislativo o acceder a éste a como dé lugar.

Principios, valores, ideología… ¿qué es eso?

 Transformación latente

La transformación de Nuevo Laredo implica el fortalecimiento de convenios y acuerdos con organismos internacionales en diversos rubros.

Y por eso, hace días, precisamente el viernes 15 el año que cursamos, la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal firmó un Memorando de Entendimiento y un acuerdo específico de colaboración para fortalecer las capacidades técnicas del municipio en materia de igualdad de género, con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México.

La representante de ese programa en nuestro país, Silvia Morimoto, al respecto afirmó que esto fortalecerá el compromiso del municipio de Nuevo Laredo con la planeación de políticas públicas con perspectiva de género, la promoción de los derechos humanos, la reducción de las brechas de desigualdad y el fortalecimiento institucional, al tiempo que reafirma el rol estratégico del PNUD como aliado de los gobiernos locales en el logro de la Agenda 2030.

Por su parte, la munícipe señaló que el acuerdo representa un nuevo paso en la estrategia para llevar a Nuevo Laredo a una nueva dimensión de gobierno, donde los objetivos globales se convierten en políticas públicas, obras y acciones que generan beneficios concretos para las familias.

Así de claro.

Correo: jusam_gg@hotmail.com

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