20 agosto, 2026

20 agosto, 2026

Cuando la emergencia alcanza a la Afore

Finanzas Familiares / Angélica G. González López

Perder el empleo representa uno de los mayores riesgos para las finanzas de cualquier familia, puesto que los ingresos pueden detenerse de un día para otro, pero las obligaciones permanecen. Ante esta situación, disponer de una parte del acumulado en la Afore puede convertirse en una alternativa para enfrentar la emergencia. Pero, pueden surgir problemas cuando esta posibilidad se utiliza sin comprender plenamente el costo futuro.

Los datos recientes mencionados por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) reveló que, entre enero y julio de 2026, casi 1.25 millones de trabajadores retiraron 27,202 millones de pesos de sus Afores por desempleo. Esta cifra es 28 por ciento mayor para el mismo periodo del 2025; mientras que, solamente en julio se retiraron 4,633 millones de pesos.

A primera vista, estos números pueden interpretarse como evidencia del deterioro generalizado del marcado laboral. Sin embargo, la explicación es más compleja que esto y estas cifras muestran un punto de partida que es importante evaluar. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, durante julio se perdieron 19,550 puestos de trabajo formales, pero en el acumulado de enero a julio se reportó una creación de 243,078 empleo. Por ello, sería incorrecto asumir que cada peso retirado responde exclusivamente a un aumento del desempleo.

Desde las finanzas familiares, el fenómeno permite explicar un concepto económico fundamental: la elección intertemporal. A lo largo de nuestra vida distribuimos los recursos disponibles entre necesidades presentes y futura, por lo que ahorrar para el retiro significa precisamente sacrificar una pequeña parte del consumo actual para disponer de recursos durante la vejez.

Pero, cuando se enfrenta a la perdida de empleo es necesario utilizar parte del ahorro, ya que no tendría sentido conservar una cuenta intacta para dentro de varias décadas mientras que existen necesidades básicas que deben cubrirse hoy. Lo importante es reconocer que el retiro por desempleo cumple con una función de protección, pero no se trata de dinero gratuito ni de una prestación adicional, ya que los recursos pertenecientes al propio trabajador estaban destinados a financiar su retiro.

Aquí es donde aparece el costo de oportunidad. Si una persona retira hoy una cantidad determinada de su Afore, no solamente disminuye su saldo por ese monto; también renuncia a los rendimientos que ese dinero habría podido generar durante los años siguientes.
Además, otra consecuencia que debe conocerse es que los retiros parciales por desempleo pueden reducir proporcionalmente las semanas de cotización reconocidas al trabajador, dependiendo de las condiciones aplicables. Aunque cabe señalar que, la regulación contempla mecanismos para reintegrar recursos retirados y recuperar las semanas descontadas, pero esto demuestra que esta fuente de recursos no debe tomarse como una forma para obtener liquidez.

Otro problema que reconoce la Consar es que el creciente retiro de recursos puede deberse a gestores no autorizados que ofrecen a los trabajadores mecanismos para incrementar artificialmente la cantidad que se puede retirar por desempleo. Y, una de las prácticas identificadas consiste en realizar afiliaciones transitorias con salarios superiores a los reales para solicitar posteriormente mayores cantidades.

Desde la economía, esta situación puede analizarse como un problema de asimetría de información, ya que el gestor conoce el procedimiento para retirar recursos, pero el trabajador puede desconocer las consecuencias. Por tal motivo, una oferta como “saca más dinero de la Afore” puede parecer atractiva durante una dificultad económica, pero ese dinero no sale del gestor ni del gobierno, sale del patrimonio del propio trabajador.

Por ello, antes de recurrir al ahorro pensionario conviene evaluar la situación financiera completa del hogar, puesto que un fondo de emergencia, la reducción temporal de gastos no indispensables, las prestaciones laborales disponibles o una reorganización de obligaciones pueden propiciar liquidez sin afectar inmediatamente los recursos destinados a la vejez.

Finalmente, recuerda que retirar de la Afore no necesariamente es una mala decisión —en determinadas circunstancias, puede ser una herramienta legítima para hacer frente a emergencias— ya que resolver el presente es indispensable. Pero es importante hacerlo sin comprometer innecesariamente el futuro, puesto que cada peso que retiramos hoy pertenece a la misma persona que, algunos años después, necesitará financiar su vejez.

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