Por. José Luis Rodríguez Castro
Expreso – La Razón
TAMPICO, TAMAULIPAS.- Una foto. Sonriente. Blusa azul a rayas negras. La cabeza inclinada y una mirada directa a la cámara. Atrás el fondo un difuminado oscuro le da luz al rostro delgado.
Así luce en la foto Ivon Denisse en la antesala de la capilla Renacimiento en la funeraria Latinoamericana en Tampico.
Es su despedida, luego de su muerte en una vivienda de la colonia Tamaulipas.
El barrio al oriente de la ciudad que la vio crecer.
Una despedida que tuvo que esperar más de 30 horas hasta que la Fiscalía General de Justicia así lo determinó.
«Todos hemos venido a la tierra con un propósito y no cabe la menor duda de que tú lo has cumplido…», se lee en el obituario.
«Muy trabajadora, muy alegre. No merecía un final así», recuerda una de sus primas aquella infancia en la que departían entre juegos y bromas.
«Nos duele mucho esta injusticia», remata.
El recinto despide un aroma a flores que se esparce por cada rincón. Se entremezclan con el olor a café y galletas.
Poco a poco, arriba la familia de Ivon. Rostros tristes, consternados, dolidos por el momento de la despedida.
«Queremos hacerle una misa de cuerpo presente. Queremos ver si podemos», comparte una de sus primas en la antesala.
Luis, su hermano, se retiró a toda prisa ante el llamado de la Fiscalía General de Justicia.
Adentro, la familia charla y comparte frente al ataúd donde ya descansa Ivon. Apenas un murmullo se escapa hasta el lugar en común para los deudos.
La luz se cuela por los ventanales y de vez en cuando se escucha el devenir de autos y camiones que pasan por la avenida.
Adentro, están sus dos hijos mayores, sus tías, sus amigos. Su familia que le quería con toda el alma.
Silencio por momentos, sollozos, llanto que revelan el doloroso momento de decir adiós a Ivon.
Adentro del recinto, apenas el murmullo escapa.
Ivon Denisse es despedida luego de su inesperada muerte. Ivon fue presuntamente asesinada por Luis, su pareja. Un hombre también de la colonia Tamaulipas.
Adrián, su primo, recuerda:
«Era una niña muy linda… muy tímida… una niña muy buena. Así era Ivon».
Así despiden a la mujer, a la madre, a la compañera de trabajo, a la amiga del barrio, a la víctima de un caso que sigue abierto y a la espera de que se haga justicia.




