Por. Antonio H. Mandujano
TAMAULIPAS, MÉXICO.- Volver a poner en operación un rancho ganadero que permaneció abandonado durante varios años puede convertirse en un proyecto de millones de pesos, debido a la cantidad de infraestructura y trabajos que deben recuperarse, advirtió el presidente de la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas (UGRT), José Guerrero Gamboa.
Y es que el dirigente ganadero reconoció que actualmente existen ranchos que permanecen solos en distintas regiones de Tamaulipas, algunos de ellos porque sus propietarios dejaron de trabajarlos hace cinco o hasta 10 años.
El problema, explicó, es que regresar a la actividad no significa simplemente llevar nuevamente ganado al predio. Primero es necesario invertir para recuperar las condiciones productivas del rancho.
“Rehabilitar un rancho, de haberlo abandonado 5 o 10 años, cuesta mucho ahorita”, señaló Guerrero Gamboa.
Entre las principales necesidades se encuentran la reconstrucción de lienzos y corrales, trabajos de desmonte, recuperación de pastizales y la rehabilitación de las instalaciones necesarias para el manejo del ganado.
Todo esto puede representar inversiones millonarias para un productor que pretenda recuperar un rancho que permaneció inactivo durante años, particularmente cuando la infraestructura se encuentra deteriorada o prácticamente desaparecida.
Guerrero Gamboa señaló que esta situación también forma parte de los factores que han contribuido a que disminuya el inventario ganadero de Tamaulipas, junto con la sequía y otras condiciones que han afectado a los productores.
Actualmente, de acuerdo con información del sector, existen entre 15 mil y 17 mil unidades de producción pecuaria registradas en Tamaulipas, desde pequeñas hasta grandes.
Aunque no todos los predios registrados se encuentran en las mismas condiciones, el dirigente de la UGRT reconoció que “hay muchos ranchos solos”, particularmente aquellos que dejaron de operar desde hace varios años.
Por ello, uno de los retos para la ganadería tamaulipeca no solamente es mantener en funcionamiento los ranchos que actualmente producen, sino también generar condiciones que permitan recuperar aquellas unidades que quedaron fuera de operación.
La recuperación de estos espacios, sin embargo, no será inmediata: después de años de abandono, volver a contar con cercas, corrales, pastizales e infraestructura funcional implica una inversión considerable antes de siquiera comenzar nuevamente con la actividad ganadera.




