POR JORGE ZAMORA
EXPRESO – LA RAZÓN
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Doña Concha bajó del microbús al mismo tiempo que el Caminante daba vuelta a la esquina y se toparon de frente.
Como casi siempre que esto ocurría, la señora aprovechaba para darle la ‘actualización’ de novedades al vago reportero, con todo y detalles y cifras.
– Vengo bien enojada vecino, Yeyo se me salió ‘desdel’ mediodía y es hora que no aparece y no me contesta el Whatsapp – dijo la señora preocupada – nomas me escribió que al rato regresaba.
– Pues mire que coincidencia ahí viene en la bici – dijo el Caminante señalando la calle.
– ¡Aurelio! ¿Dónde chinga’os andabas? ando bien preocupada y tu ni contestas los mensajes.
– ¡Ay amá! ¿Pa’ que se preocupa? andaba allá en una batalla de ‘farmear aura’.
– ¿Mear qué? ¡Aurelio no me cambies el tema!
– Farmear aura amá, no andaba haciendo nada malo es como una competencia…
La señora no entendía nada de lo que su hijo le explicaba, mientras se alejaban del Caminante, y curiosamente, una gran parte de la población tampoco.
Como casi siempre sucede, cualquier moda o tendencia que se viraliza en redes pasa por tres etapas: ridículo, discusión y aceptación. En los últimos días, el tema ha estado reventando Tik Tok, Instagram, Facebook y demás plataformas.
Lo que llama la atención no es precisamente la tendencia en si, sino la ola de críticas, burlas y rechazo en comentarios agresivos que se ha generado a raíz de su popularización.
‘Ridículos’, ‘prófugos del ácido fólico’ ‘pónganse a estudiar’ o ‘gente estúpida ¿no tienen algo más importante que hacer?’ son solo algunas de las expresiones que abundan en comentarios hacia el tema.
Cierto es que muchas personas ven esta tendencia como un síntoma de la decadencia cultural, pues consideran que la práctica de ‘farmear aura’ es vacía o sin exigencia de talento y solo busca llamar la atención y por consiguiente, validación.
Todo se resume en un par de palabras que posiblemente, el lector ha escuchado o leído por ahí en tiempos pasados: brecha generacional, es decir, la dificultad de los adultos de entender o aceptar lo que los más jóvenes practican o disfrutan.
Si, esto ya ha sucedido desde décadas y décadas atrás. Lo mismito le pasó a aquellos ‘atrevidos’ jóvenes en los años cuarenta que usaban trajes holgados y corbatas anchas y cortas, además de expresarse en caló o spanglish enfrente de sus mayores, los Pachucos, ¡que escándalo!
Pero esto fue solo uno de tantos encontronazos, los años sesenta trajeron la revolución sexual a partir de la píldora anticonceptiva, las minifaldas, la popularización de la música rock y con ello una fractura entre ‘la chaviza y la momiza’.
O por ejemplo la euforia en los setenta por las artes marciales que desataba cada película de Kung fu, que hacía a los jóvenes salir de las salas de cine imitando a sus ídolos asiáticos lanzando golpes y patadas al aire.
Años mas tarde, las cabelleras punk fueron rechazadas por los eruditos de la moda y el break dance callejero era visto con total horror “parece que le esta dando el teleleque” surgió por ahí entre los conocidos del Caminante en aquellos lejanos años ochenta que lo veían ‘haciendo el ridículo’ tratando de imitar el moonwalk de Michael Jackson.
Y la lista sigue y sigue: la ‘explosión’ de los videojuegos, la moda fosfo, el rap, el Heavy Metal etc.
El nuevo milenio trajo con ello una revisitación de cualquier moda o tendencia del siglo XX (algunas no tan benéficas), como las vestimentas y aspecto ‘de leñador’ que volvió a poner de moda la barba crecida y las camisas a cuadros y que al mismo tiempo convivía con la tendencia metrosexual.
Ya en la era digital, la adicción al internet, las salas de chat, los ciber noviazgos,y la llegada de las redes sociales no solo cambiaron la manera en que la humanidad se relaciona: la aceleraron hacia su muy selectiva interconexión. Esto provocó no solo una nueva generación de enfrentamientos entre una y otra generación, además acercó su caducidad. Por mas que escandalizó a propio y extraños, ya muy pocos de acuerdan de los ‘cazadores de pokemomes’ por citar un ejemplo, o mas recientemente, de los Therians.
Las modas virales o tendencias en redes van y vienen a velocidad vertiginosa, y la brecha generacional pasa de padres a hijos. ¿Qué sigue? ni como saberlo, per mientras tanto apreciable lector, ¡no se amargue! y si es posible deje en paz a esos muchachos, acuérdese cuando usted bailaba en los antros y se vestía de esa manera que todos calificaban como ridícula ¿Ah verdad? Demasiada pata de perro por esta semana.




