23 agosto, 2026

23 agosto, 2026

La violencia que nace en familia

Entre abril y agosto, cuatro casos de feminicidio en Tamaulipas exhibieron un patrón de violencia arraigada en relaciones familiares, de pareja y otros círculos cercanos
Facebook
X
WhatsApp

STAFF
EXPRESO-LA RAZÓN

Entre abril y agosto de 2026, cuatro crímenes distintos, en diferentes regiones, dejaron una marca común en Tamaulipas: la saña con la que fueron ejecutados y el hecho de que, en la mayoría de los casos, el origen de la violencia estuvo dentro del propio círculo familiar o de pareja. Una niña de 13 años, dos hermanas gemelas de 21, una madre de cuatro hijos y una mujer de la tercera edad, historias que dibujan el mapa de un problema que confirman las cifras oficiales al colocar a Tamaulipas entre los cinco estados con más feminicidios del país.

IVÓN: CUATRO HIJOS EN LA ORFANDAD

La madrugada del 20 de agosto, apenas hace unos días, Ivón Denisse Carranza, de 36 años y madre de cuatro hijos, fue hallada sin vida en un domicilio de la colonia Tamaulipas, en Tampico. Su pareja sentimental, identificado como Luis “N”, de 50 años, se entregó a las autoridades como presunto responsable de haberla asfixiado.

La familia de la víctima denunció que el aviso oficial del fallecimiento les llegó hasta las 11:00 de la mañana, varias horas después de ocurridos los hechos, y exigió ante la Fiscalía Especializada en la Investigación de los Delitos contra las Mujeres por Razones de Género (FENNAM) que el caso se investigue como feminicidio y no como homicidio simple. Dos de los cuatro hijos de Ivón Denisse —un bebé de dos meses y un niño de cuatro años— quedaron bajo resguardo del Sistema DIF Municipal, mientras las autoridades evalúan a familiares, con prioridad para la familia materna, que puedan hacerse cargo de su custodia.

Colectivas feministas de la zona sur del estado, entre ellas Mujer Manglar, se manifestaron para exigir que el caso no quede impune, señalando que refleja un patrón que se repite: mujeres que mueren a manos de su pareja y dejan hijos menores sin ninguna red de protección inmediata.

DAFNE: LA NIÑA QUE NO VOLVIÓ DEL CAMPAMENTO

El 16 de julio, Dafne Zapata Quintos, de 13 años y originaria de El Mante, murió por asfixia dentro de las instalaciones de la Academia Militarizada Marina Doenitz, en Ciudad Madero, tras permanecer cuatro días en un campamento de verano.

La versión inicial de la institución habló de una baja de presión; la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas determinó después que la causa real fue asfixia por sumersión. El caso derivó en la vinculación a proceso de tres personas: Danna Yanina “N”, cadete recién egresada de la academia, señalada como presunta autora material del feminicidio; y Jorge Luis “N”, director del plantel, conocido como “Comandante Ponce”, junto con Estrella “N”, instructora conocida como “Sargento Estrellita”, vinculados el 30 de julio por feminicidio por omisión y feminicidio agravado, respectivamente.

Los tres permanecen en prisión preventiva en el Centro de Ejecución de Sanciones de Altamira, mientras la Fiscalía ha señalado que existen más órdenes de aprehensión relacionadas con la investigación. Pero este feminicidio destapó, además, una historia familiar que llevaba siete años en curso.

Su padre, Gabriel Alejandro Zapata Enríquez, abogado de profesión y director de una escuela primaria en el sur de Tamaulipas, enfrenta desde 2019 un proceso penal por el delito de violación equiparada en agravio de su propia hija. La denuncia fue presentada por la madre de la menor, Alejandra Quintos, quien acusó a Zapata Enríquez de haber cometido tocamientos indebidos contra Dafne cuando la niña tenía seis años, en un domicilio de la colonia Las Brisas, en El Mante, el 3 de agosto de 2019. El 11 de octubre de ese año, un juez de control vinculó a proceso a Zapata Enríquez y le impuso prisión preventiva por un plazo de dos años.

Al cumplirse ese periodo sin que se dictara sentencia, la ley le permitió continuar el proceso en libertad, condición en la que permaneció mientras el caso —registrado bajo la carpeta procesal CP/056/2019— se prolongaba entre amparos y otros recursos legales promovidos por su defensa, que Alejandra Quintos ha señalado públicamente como la causa del retraso.

El 7 de agosto de 2026, apenas semanas después del feminicidio, inició el juicio oral contra Zapata Enríquez ante el Tribunal Unitario de Enjuiciamiento de la Segunda Región Judicial, en El Mante. Zapata Enríquez, quien representó a su hija en las audiencias relacionadas con el feminicidio antes de que se conociera su propio proceso, ha rechazado públicamente las acusaciones y pedido a las autoridades investigar el origen de la denuncia, que calificó como un intento de su expareja por separarlo de la menor.

“LAS CUATAS”: LA MADRUGADA EN EL CONTROL

Diez días después, la madrugada del domingo 26 de julio, las hermanas mellizas Dinorah y Denisse García Cruz, de 21 años y conocidas en su comunidad como “Las Cuatas”, fueron asesinadas a cuchilladas en el poblado El Control, municipio de Matamoros. De acuerdo con el testimonio de su hermana mayor, Valeria, ambas se encontraban en un evento automovilístico conocido como “rol de Control” cuando un grupo comenzó a lanzarles latas de cerveza; poco después, una camioneta con placas estadounidenses se acercó y una mujer atacó a las gemelas con arma blanca, hiriendo a Dinorah en el cuello y a Denisse en el pecho.

Ambas murieron poco después de ser trasladadas al Hospital General de Valle Hermoso. La Fiscalía de Tamaulipas identificó a cuatro presuntos responsables —Jessica Daniela “S”, Ricardo “D”, Homero “B” y Bety “M”—, quienes residirían en Texas, por lo que se solicitó colaboración a autoridades estadounidenses para su localización y captura.

El móvil, de acuerdo con la reconstrucción de la propia familia y de la Fiscalía, habría sido una disputa motivada por celos: una de las agresoras habría descubierto que su pareja le enviaba mensajes a una de las víctimas.

Es decir, un conflicto sentimental y de pareja —otra variante de la violencia que se origina en los vínculos más cercanos— desembocó en un ataque de una brutalidad desproporcionada contra dos mujeres que, según el relato familiar, “nunca buscaban problemas”. Colectivos como Madres Buscadoras de Tamaulipas se sumaron al llamado de justicia para la familia.

LA ABUELA Y LA DISPUTA POR LA CUSTODIA

El cuarto caso ocurre meses antes, pero su resolución judicial —la vinculación a proceso de los tres implicados— se conoció apenas semanas después del hallazgo del cuerpo de Dafne, lo que mantuvo el tema en la conversación pública durante todo el verano. La noche del 26 de abril, una mujer adulta mayor, vecina de la colonia Nuevo Progreso, en la zona norte de Tampico, murió tras recibir un disparo de arma de fuego afuera de su domicilio.

De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, uno de los implicados se presentó en la vivienda haciéndose pasar por repartidor; al confirmar la identidad de la víctima, un segundo hombre le disparó en tres ocasiones. La mujer fue trasladada con vida a un hospital, pero no logró sobrevivir a las heridas.

La investigación reveló que la autora intelectual del crimen fue Gema Iyari “T”, exnuera de la víctima, con quien mantenía un litigio por la custodia de un menor que la víctima había ganado. Para ejecutar el ataque, Gema Iyari recurrió a dos cómplices originarios del Estado de México: su actual pareja sentimental, Francisco León “R”, y un tercer hombre, Ricardo Daniel “M”. Los tres fueron vinculados a proceso por feminicidio y permanecen en prisión preventiva justificada, con un plazo de cuatro meses fijado para el cierre de la investigación complementaria.

El caso ilustra, de manera extrema, cómo un conflicto estrictamente familiar y legal —una disputa de custodia— puede escalar hasta un asesinato planeado con meses de anticipación.

CIFRAS CONTUNDENTES

Los cuatro casos no son hechos aislados dentro del panorama estatal. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Tamaulipas se ubicó entre el cuarto y el quinto lugar nacional en feminicidios durante el primer semestre de 2026, con 18 carpetas de investigación abiertas entre enero y junio. Reynosa, por sí solo, se colocó como el segundo municipio con más feminicidios de todo el país en ese periodo, con 10 casos, solo por debajo de Culiacán, Sinaloa

A nivel nacional, el panorama tampoco es alentador. En enero de 2026 se contabilizaron 54 feminicidios en el país, y en 2025 la cifra total cerró en 725 casos. El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio ha documentado que, contrario a las cifras oficiales que hablan de disminución, la tendencia real muestra un incremento: mientras el gobierno federal reportó una baja de 26 por ciento en los primeros 100 días de la actual administración federal, organizaciones civiles calcularon, por el contrario, un aumento de 5 por ciento en el mismo periodo.

El propio Secretariado ha documentado que, del homicidio doloso de mujeres a nivel nacional, la tendencia ha sido ascendente desde 2015 —cuando se registraron mil 733 víctimas— hasta alcanzar un pico en años posteriores. Un dato adicional conecta directamente con los casos aquí narrados: el SESNSP ha señalado que buena parte de los feminicidios está precedida por otras formas de violencia que ocurren dentro del propio núcleo familiar. Solo en enero de 2026 se registraron 18 mil 812 casos de violencia familiar en México, un promedio de más de 606 casos diarios en todo el país.

Esa violencia previa, silenciosa y muchas veces no denunciada, ha sido el terreno común del que germinan crímenes como los de Dafne, las hermanas García Cruz, Ivón Denisse y la abuela de la colonia Nuevo Progreso: relaciones de pareja, vínculos familiares y disputas domésticas que, cuando escalan sin freno institucional, terminan en la forma más extrema de violencia contra las mujeres.

Las cuatro historias, distintas en apariencia, comparten ese hilo conductor: la violencia no llegó de manera repentina ni de un desconocido anónimo, sino que se incubó en relaciones cercanas —una academia que debía cuidar a una menor, una disputa de pareja convertida en ataque colectivo, una relación sentimental que terminó en asfixia, un litigio familiar que derivó en un asesinato por encargo—.

Mientras la Fiscalía de Tamaulipas insiste en que la mayoría de estos casos ya cuentan con detenidos y procesos judiciales en marcha, las cifras estatales y nacionales confirman que el fenómeno, lejos de ceder, continúa marcando un ritmo sostenido de violencia contra las mujeres en la entidad.

DESTACADAS