Por. Max Ávila
El escándalo alrededor de Rubén Rocha Moya mostró la fragilidad de la 4T. Penoso por no llamarlo vergonzoso a lo sucedido entre viernes y sábado anteriores: un gobernador que regresa después de 112 días prometiendo cumplir hasta el último segundo de su gestión que vence el 31 de octubre del próximo año, mismo al que bastaron 40 horas para arrepentirse y solicitar nueva licencia que suponemos será indefinida. Sea que difícilmente retomará a sus funciones toda vez que Sinaloa no lo soportaría, padeciendo como está, claro vacío de poder.
La república que ya perdió su capacidad de asombro fue testigo de una confrontación no imaginada hacia el interior de Morena donde los grupos mostraron la crudeza de sus ambiciones empezando por RRM quien fuera reprendido por Doña Claudia aun sin mencionar su nombre, pero denunciando que el interés personal no puede estar sobre el de la nación. Fue parte del tsunami de críticas y condenas contra el político que desde hace tiempo estába liquidado. Esas acusaciones de EU de las que parece no escapará, lo redujeron a una sombra en fuga sin derecho a réplica. ¿Intuyó que quizá sería sacrificado como parte de negociaciones de alta gama entre ambos gobiernos?. En este sentido hay nuevos escenarios que comprometen, es el caso de la detención de Fausto Corrales Rodríguez testigo del crimen del ex Rector Héctor Melesio Cuén enemigo de Rocha Moya, o las declaraciones del ex secretario de Seguridad Gerardo Mérida Sánchez que como sabéis se entregó y está bajo custodia gringa “soltando la sopa” respecto de sobornos y la respectiva protección hacia grupos delictivos.
A la señal de Gobernación se sumaron diputados, senadores, gobernadores y desde luego la dirigencia del partido oficial, en tanto las palabras presidenciales cerraban el círculo a quien desesperadamente intentó surgir de sus cenizas sin avisar a nadie. Es un decir porque los rumores de boca a oído multiplicados a la N potencia, colocaron a AMLO en el centro del fallido retorno que sacudió las estructuras institucionales. ¿Tuvo que ver el tabasqueño?. Tal vez desean subirlo al cuadrilátero para que enriquezca la cartelera. Podríamos saberlo tarde o temprano. En este caso no faltan los adversarios que publicitan el rompimiento entre el anterior y el presente régimen, de lo que dicen, hay evidencias como el combate abierto a grupos delincuenciales sepultando aquello de “abrazos no balazos”, decisión esta, que ciertamente produjo resultados, pero al revés. Y ni modo que sea invento.
La minoría rapaz desea pronunciamientos de los protagonistas que comprueben la presunta ruptura, pero se quedará con las ganas, lo cual no obsta para estar ciertos de que Morena está afectado por el fuerte sacudimiento reflejado de alguna manera en la 4T y en el ánimo de la mayoría que, pese a todo, respalda la gestión de la Jefa de Jefas y reconoce que sin la lucha encabezada por AMLO por más de tres décadas la justicia social sería imposible. Sea como fuere es la oportunidad de realizarr la limpia que hace falta. Expulsar a los y las que practican todavía los usos y costumbres del PRIAN. Esos y esas que no comprenden (porque no les conviene), que el nuevo proyecto de nación va en serio; que no es simple moda ni pretexto para justificar los excesos que siguen siendo muchos debido a la tolerancia y complicidad de autoridades que no son ajenas a delitos como el huachicoleo fiscal, el robo de combustibles y otros ilícitos cuyas ganancias llenan bolsillos particulares.
En concreto, por dos días las relaciones México-EU se tensaron al máximo. La primera impresión fue que el regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa desafiaba a Trump lo que podría traer graves consecuencias más que nada de tipo económico. Recordemos que son tiempos de estira y afloja fundamentales para el acuerdo comercial que se cocina bajo la responsabilidad de Marcelo Ebrard quien entre paréntesis asegura que “vamos requete-bien”. Y es por aquí donde gusta golpear al mandatario imperialista. Para fortuna la 4T reaccionó a tiempo sin que el daño fuera mayor a las repetidas amenazas de algunos funcionarios enfermos de odio y discriminación contra los mexicas. ¿Qué sigue pasada la tempestad?. “Eso es lo que vamos a ver”, como dijo don Teofilito a la hembra que juraba no haber realizado acto de pudor y liviandad con varón alguno.
SUCEDE QUE
Cuando extrañábamos el mundial de Fútbol aparece Rubén Rocha Moya y su espectáculo que revoluciona la fantasía política. Aplausos.
Y hasta la próxima.




