La localización y captura de Fernando «N» fue el resultado de un proceso de inteligencia desarrollado durante varios meses, en el que la Secretaría de Marina, a través de sus capacidades de inteligencia naval, tuvo un papel crucial para dar continuidad a la investigación.
Como punto de partida, el 2 de septiembre de 2025, Fernando «N» debía presentarse en su Mando al concluir su periodo vacacional y no lo hizo. Para ese momento existía una orden de aprehensión en su contra, por probable participación en delitos relacionados en materia de hidrocarburos. La FGR contaba con la investigación y acciones jurídicas correspondientes; sin embargo, ante la desaparición del objetivo, la Secretaría de Marina se involucró de manera activa, empleando sus capacidades institucionales.
Ocho días más tarde, la FGR solicitó colaboración de la INTERPOL, por lo que su fotografía y datos comenzaron a circular en 192 países. El 19 de septiembre el Ministerio Público Militar lo declaró prófugo de la justicia en el fuero militar.
Sumado a este esfuerzo, la Marina no limitó su participación únicamente al acompañamiento del actuar de otras instituciones, sino que empleó recursos humanos y capacidades técnicas para la generación de inteligencia naval. La información obtenida por diferentes medios fue sometida a procesos de análisis y cruce, buscando establecer relaciones entre personas, movimientos, comunicaciones, registros, fotografías, documentos y otros elementos que pudieran contribuir a reconstruir el rastro de Farías Laguna.
De acuerdo con información proporcionada, Fernando «N» habría cruzado irregularmente hacia Guatemala y, durante su trayecto, obtuvo documentación apócrifa para comenzar a utilizar el nombre de Luis Lemus Ramos.
La inteligencia naval tuvo un reto: ya no se trataba únicamente de localizar a Farías Laguna, sino determinar quién realmente era Luis Lemus Ramos. Para ello se realizó un proceso progresivo en el que se analizaron sus movimientos, registros de comunicaciones, características físicas, además del intercambio de información con autoridades nacionales y agencias extranjeras.
El 20 de marzo de 2026, la CIA compartió a la Secretaría de Marina información que permitió relacionar ambas identidades, estableciendo que esta persona transitó por Guatemala, El Salvador, España, Colombia y finalmente Argentina, lo que permitió a la Dirección General de Inteligencia Criminal y a la Policía Federal Argentina contrastar la información proporcionada.
La intervención de la Marina fue relevante, ya que permitió que la información que se encontraba dispersa en diferentes registros y jurisdicciones pudiera ser integrada en una misma línea de investigación.
El 20 de abril de 2026, la ficha roja de la INTERPOL fue actualizada con nuevos elementos de identificación, entre ellos las huellas dactilares del fugitivo, lo que proporcionó un elemento biométrico adicional para confirmar su identidad.
El 23 de abril de 2026, las autoridades argentinas localizaron y detuvieron a Fernando «N» en Buenos Aires. El 20 de agosto de 2026, una aeronave de la Marina se trasladó a Argentina; personal naval recibió al detenido, verificó su identidad y formalizó su entrega conforme a los procedimientos establecidos. Posteriormente, Fernando «N» fue trasladado bajo custodia a México y entregado a la autoridad ministerial correspondiente.
La detención representó la culminación de meses de inteligencia realizada por personal de la Secretaría de Marina, mostrando su capacidad institucional para mantener la línea de investigación. La detención correspondió a las autoridades argentinas, dentro de sus facultades legales, pero fue precedida por un proceso de búsqueda y localización en el que la Marina tuvo una participación central mediante sus capacidades de inteligencia naval y la coordinación con las instituciones nacionales y extranjeras involucradas.
CON INFORMACIÓN DE EL HERALDO DE MÉXICO




