28 agosto, 2026

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Cuando los likes importan más que las víctimas

EN VISTO / DORA DE LA CRUZ
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El tratamiento de los casos de feminicidio y violencia de género en los medios de comunicación, plataformas digitales y los llamados influencers ha convertido estas noticias en entretenimiento y ha hecho famosos a los agresores, cuando la atención debería centrarse en una voz colectiva que exija justicia.
La violencia de género puede documentarse en los medios de comunicación sin reproducirla, mediante herramientas de cobertura periodística con perspectiva de género. Esto permite evitar la justificación de las agresiones contra las mujeres, el desvío del foco informativo del feminicidio y la atención en aspectos familiares o secundarios que poco contribuyen a sensibilizar a la sociedad.
Estas narrativas con perspectiva de género, visibilizan que la violencia contra las mujeres no es un hecho aislado, sino una problemática social que afecta a todo un colectivo.
Los contenidos periodísticos deben mostrar a la sociedad qué falló, qué están haciendo las autoridades y cuáles son los derechos de las víctimas y sus familias, sin exponer su intimidad ni convertir al agresor en protagonista. Esto permite centrar la cobertura en la violencia, las responsabilidades y el acceso a la justicia, como ocurrió en el caso de la menor víctima de abuso en Matamoros, cuya cobertura de los medios, se centró en entrevistas con el agresor, se violaron datos personales de la víctima y se expuso a la opinión pública.
La llamada Ley Ingrid, derivada de la reforma al artículo 225 del Código Penal Federal, sanciona la difusión de imágenes, videos, audios o información relacionada con víctimas e investigaciones penales, particularmente en casos de feminicidio. Sin embargo, en este caso, parte de esa información fue expuesta en medios de comunicación.
Tamaulipas enfrenta una serie de casos de violencia contra las mujeres y niñas. Durante el último mes se han registrado cuatro feminicidios: dos en Tampico una adolescente y una mujer adulta y dos hermanas gemelas, en Matamoros, además del abuso sexual de una menor en esta ciudad de la frontera.
En todos los casos, el manejo de los contenido se centró en aspectos que cuestionan a las víctimas y a sus familias, en lugar de poner el foco en la violencia que enfrentan las mujeres.
La función de los medios de comunicación no es retratar el morbo de un feminicidio o un caso de abuso, ni convertirlos en un espectáculo para obtener mayor audiencia. Hacerlo transmite a la sociedad un mensaje que puede normalizar la violencia contra mujeres y niñas y reforzar la falsa idea de que un género es inferior al otro.
Por ello, es fundamental la formación en periodismo con perspectiva de género, porque permite cambiar la narrativa, cuestionar las fallas que favorecen la violencia y mostrar que estos delitos tienen raíces en una cultura machista.
A 30 años de la Plataforma de Acción de Beijing, en la que por primera vez en una conferencia mundial, se analizó el papel de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías digitales frente a los derechos de las mujeres, poco se avanza. El llamado capítulo “ J “ llama a fomentar una imagen equilibrada, digna y libre de estereotipos, pero también de evitar la reproducción y normalización de la violencia contra mujeres y niñas.
Sin embargo, tres décadas después, el periodismo aún enfrenta el reto de cambiar sus narrativas: la violencia continúa reproduciéndose desde los medios.
Se reformaron leyes, se aumentaron penas para los agresores, pero se continúa reproduciendo la violencia contra las mujeres en los medios de comunicación, porque hoy la estrategia de comunicación es por las audiencias masivas que por una sociedad informada, aunque pisotees derechos de víctimas y sus familias. Esto debe cambiar, porque estaremos frente a una crisis de responsabilidad periodística.
El desafío del periodismo no es conseguir más audiencia, sino informar sin reproducir la violencia, cuestionar sus causas y poner en el centro los derechos de las víctimas, aunque los estrategas de la comunicación digan otra cosa.

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