Por Raúl López García
CIUDAD VICTORIA.— Bastaron 15 minutos para poner de cabeza la entrada a la primaria Club Rotario Matutina. El nuevo horario para recibir a los alumnos desató el enojo de padres de familia, quienes aseguran que el ajuste convirtió la calle Sonora en un auténtico cuello de botella durante las mañanas.
El cambio parece pequeño, pero sus efectos no lo son. Antes, los estudiantes entraban a las 7:30 horas; ahora deben hacerlo a las 7:45, provocando que en pocos minutos se acumulen vehículos sobre Sonora, entre las calles 16 y 21, además de las vialidades cercanas al plantel.
La escena se repite cada mañana: carros en doble y hasta triple fila, padres bajando a sus hijos a toda prisa y automovilistas atrapados sin poder avanzar. El problema alcanza a quienes tienen que salir inmediatamente rumbo al trabajo o trasladar a otros hijos, convirtiendo la entrada escolar en una carrera contra el reloj.
Y aunque los padres apuntan al nuevo horario como el detonante, también reconocen que existe otra parte del problema: conductores que se estacionan donde no deben, bloquean carriles y realizan el descenso de los menores desde doble fila. El resultado es el mismo: una zona saturada y con poco margen para maniobrar.
La dirección del plantel sostiene que el ajuste tiene una razón de seguridad, pues los maestros llegan minutos antes de las 8:00 y se busca evitar que los niños permanezcan solos en las aulas. Pero los padres consideran que seguridad y movilidad no deberían estar peleadas y preparan una reunión con los directivos para exigir que se revise el esquema.
El reclamo ya está sobre la mesa: mantener seguros a los estudiantes, pero sin convertir cada mañana en un caos vial. Las familias piden que se busquen alternativas para ordenar el acceso, establecer zonas de ascenso y descenso y evitar que los vehículos terminen amontonados frente a la escuela. Mientras llega una solución, los 15 minutos que cambiaron el reloj siguen poniendo a prueba la paciencia de padres y automovilistas.




