Por Antonio H. Mandujano
Expreso
El campo tamaulipeco enfrenta durante este 2026 un incremento en diversos costos de producción, desde las refacciones para maquinaria agrícola hasta el financiamiento que utilizan los productores para poder iniciar cada ciclo, situación que reduce aún más el margen de ganancia de los agricultores.
En entrevista para Expreso, Ángel Lara Martínez, productor tamaulipeco y secretario de Organización de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Tamaulipas, señaló que uno de los aumentos más notorios se encuentra en las refacciones para tractores y maquinaria.
Explicó que piezas para equipos de marcas utilizadas comúnmente en la región, como John Deere, Massey Ferguson y New Holland, registran incrementos que van aproximadamente del 15 al 35 por ciento, siendo John Deere una de las marcas con costos más elevados.
Ante estos precios, algunos agricultores han comenzado a recurrir a refacciones de origen chino que comercializan intermediarios, debido a que resultan más económicas, aunque Lara Martínez advirtió que existe incertidumbre sobre su durabilidad.
“Muchos compañeros están optando por utilizar productos chinos, que hay intermediarios de refacciones que venden de repente y son un poco más baratas, pero bueno, no garantiza la durabilidad de los productos”, señaló.
Y entre las piezas que pueden adquirirse de esta manera se encuentran baleros para rastras y otros componentes menores de maquinaria agrícola.
Los apoyos ayudan, pero no cubren todo el costo
El dirigente campesino también detalló los apoyos que reciben los productores por parte de los gobiernos federal y estatal.
En el caso del programa Producción para el Bienestar, explicó que los productores de granos pueden recibir un apoyo directo de mil 250 pesos por hectárea al año, con un límite de 20 hectáreas.
“Es un apoyo directo a una cuenta del Banco del Bienestar de mil 250 pesos al año por hectárea, sin rebasar las 20”, detalló.
Sin embargo, señaló que actualmente se realiza una actualización de expedientes debido a que las autoridades han detectado registros de personas que aparecen como beneficiarias sin contar con tierras propias o sin estar realmente cultivándolas.
“Ahorita se está llevando a cabo la actualización de expedientes, puesto que las autoridades han identificado que hay gente que se ha inscrito sin tener tierra en propiedad ni cultivándola”, indicó.
A esto se suma el programa federal de Fertilizantes para el Bienestar, mediante el cual se entregan insumos como urea y DAP, este último utilizado como fuente de fósforo.
El apoyo máximo, detalló, es de 600 kilogramos de fertilizante, cantidad que representa aproximadamente lo necesario para dos hectáreas de cultivo de granos.
No obstante, cuestionó que parte del producto termine siendo comercializado nuevamente, debido a que algunos beneficiarios no cuentan con capacitación ni equipo para realizar correctamente su aplicación.
“Como ya sabemos, la mayoría de la gente lo vende a los agricultores y no tiene la capacitación y los equipos para poderlo aplicar”, afirmó.
Semilla representa hasta 6 mil pesos de apoyo
Por parte del Gobierno de Tamaulipas, Lara Martínez destacó el programa de apoyo con semilla, cuya entrega concluyó recientemente.
Para el caso del sorgo se otorgaron tres sacos de semilla de 20 kilogramos, mientras que para otros cultivos como el maíz la cantidad puede variar.
El productor estimó que los tres sacos representan alrededor de 6 mil pesos de inversión y pueden permitir la siembra de aproximadamente seis a ocho hectáreas, dependiendo de la densidad utilizada.
“Este representa aproximadamente 6 mil pesos de la inversión, y este se puede utilizar para sembrar entre 6 y 8 hectáreas, dependiendo de la densidad de siembra”, explicó.
Aunque estos apoyos representan un alivio para los agricultores, no eliminan los demás gastos que implica poner una hectárea en producción.
El crédito, otro golpe para el agricultor
Uno de los principales problemas señalados por el representante de la CNC es el financiamiento que utilizan los productores antes de comenzar la siembra.
De acuerdo con Lara Martínez, algunos de los compradores potenciales de las cosechas son quienes proporcionan recursos a los agricultores para financiar el ciclo, pero con tasas que pueden alcanzar entre 30 y 40 por ciento en apenas cuatro meses, periodo aproximado que dura un ciclo agrícola.
“Los posibles compradores de la cosecha son quienes facilitan crédito, dinero directo a los productores antes de la siembra, con tasas elevadísimas entre el 30 y 40 por ciento”, advirtió.
El esquema, explicó, suele manejarse mediante acuerdos entre particulares y puede implicar que el productor deje como garantía el título de su tierra, un tractor, un vehículo u otro bien de valor.
Además, el agricultor puede quedar comprometido a entregar su cosecha al mismo comprador que le otorgó el financiamiento.
“Finalmente son créditos entre particulares y ahí pues el agricultor, el productor tiene que dejar en garantía el título de la tierra, el tractor o algún vehículo, algo de valor para poder garantizar el pago de la deuda”, detalló.
Semilla e insumos también cuestan más a crédito
El encarecimiento no se limita al dinero prestado, pues el productor tamaulipeco puso como ejemplo el precio de la semilla de sorgo: un bulto que puede costar alrededor de mil 800 pesos de contado, puede llegar hasta 2 mil 400 pesos cuando se adquiere a crédito a cuatro meses.
“Un bulto de sorgo te lo venden al contado en mil 800 pesos, y al crédito a los cuatro meses te lo cobran en 2 mil 400, por ejemplo”, explicó.
Esto significa un aumento de aproximadamente 600 pesos por bulto, equivalente a cerca del 33 por ciento adicional.
Una situación similar, dijo, ocurre con algunos agroquímicos y otros insumos adquiridos mediante financiamiento.
Por ello, aunque existen programas de apoyo tanto federales como estatales, el agricultor continúa absorbiendo una parte importante del costo de producir, especialmente cuando necesita recurrir al crédito para completar la compra de semilla, fertilizantes, agroquímicos, combustible, refacciones y otros gastos.
El panorama para 2026, de acuerdo con el representante campesino, muestra que producir en Tamaulipas se ha vuelto más costoso, mientras los productores enfrentan además condiciones financieras que pueden comprometer una parte importante de sus ingresos incluso antes de levantar la cosecha.




