Por Raúl López García
Expreso-La Razón
Ciudad Victoria ya no puede mirar los sismos como un riesgo ajeno. Protección Civil Municipal reconoce que la capital y su zona de influencia dejaron atrás la idea de ser una región completamente asísmica, luego de que en municipios cercanos se han registrado movimientos telúricos que obligan a incorporar este escenario a los ejercicios de prevención.
Juan José Perales Jaramillo, coordinador municipal de Protección Civil y Bomberos, confirmó que la percepción sobre el riesgo está cambiando. “Antes consideramos esta zona como asísmica, ya hoy ya no entra como zona asísmica”, afirmó, al señalar que se han presentado movimientos en municipios como Jaumave, Tula, Bustamante y San Carlos, todos dentro de la región que rodea a Ciudad Victoria.
Los registros respaldan la preocupación preventiva. Durante el primer semestre de 2026, Tamaulipas acumuló 8 sismos, con magnitudes de entre 3.0 y 3.9. Entre ellos destacó uno de 3.8 grados registrado en Jaumave, cuyo epicentro se ubicó apenas 27 kilómetros al suroeste de Ciudad Victoria, de acuerdo con información del Servicio Sismológico Nacional.
La actividad continuó durante el verano. El 16 de julio, un movimiento de 4.0 grados tuvo su epicentro en la región de Tula-Bustamante, a unos 94 kilómetros al suroeste de Ciudad Victoria y a una profundidad de 10 kilómetros. El fenómeno fue percibido por habitantes de comunidades del Altiplano, aunque no provocó daños ni personas lesionadas.
Y en agosto volvió a llamar la atención la actividad sísmica: en apenas cuatro días se registraron cinco movimientos en municipios de la zona centro del estado, incluidos Villagrán, San Carlos y Tula. Dos de los movimientos registrados en San Carlos ocurrieron con apenas seis minutos de diferencia, ambos con magnitud de 3.7.
El recuento más reciente ubica en 11 los sismos registrados durante 2026 con referencia a poblaciones tamaulipecas hasta mediados de agosto, además de otros cuatro movimientos localizados cerca de los límites estatales, pero cuyos epicentros corresponden a municipios de Tamaulipas como San Carlos y Tula. El acumulado contrasta con los 52 sismos de 2024 y 39 de 2025, aunque el número de eventos no significa por sí mismo que el estado se haya convertido en una zona de alta peligrosidad sísmica.
Para Protección Civil Municipal, precisamente por esa incertidumbre, los simulacros deben dejar de concentrarse únicamente en incendios. Perales explicó que las dos invitaciones recibidas hasta ahora para participar en el próximo ejercicio nacional plantean escenarios de incendio, pero pidió a escuelas, empresas e instituciones diversificar las hipótesis. “Así como tienen situaciones de riesgo de incendios, de fugas de gas, pues bueno, ya también entra o podemos utilizar lo que son los sismos”, señaló.
El llamado cobra relevancia ante el Simulacro Nacional del 19 de septiembre, fecha en la que instituciones públicas, escuelas y empresas pondrán a prueba sus protocolos de emergencia. Para Perales, estos ejercicios no deben verse solamente como un requisito, sino como una oportunidad para saber qué hacer ante una emergencia real. “Es una simulación para estar preparados”, explicó.
La recomendación también llega cuando Tamaulipas está renovando su principal herramienta para identificar peligros. El Gobierno estatal informó en mayo que la actualización del Atlas de Riesgos de 33 municipios llevaba un avance de 70 por ciento, después de 17 años sin una revisión integral. El documento incorpora, entre otros fenómenos, los riesgos asociados con sismos y busca actualizar las zonas vulnerables conforme a las condiciones actuales del estado.
El propio Atlas de Riesgos estatal ya contempla mapas para Victoria Norte y Victoria Sur, mientras que también identifica municipios como Bustamante y Villagrán dentro de su cartografía de zonas de riesgo. La actualización busca precisamente contar con información técnica más reciente para la prevención y la toma de decisiones.
Perales aclaró que incorporar los sismos entre los escenarios de prevención no significa que exista una alerta por un terremoto próximo. La mayoría de los movimientos registrados este año han sido de baja magnitud y no han dejado daños importantes. El cambio está en la preparación: una emergencia que antes prácticamente no se contemplaba ahora comienza a formar parte de los escenarios que Protección Civil pide ensayar.
“Estar preparados para futuros sucesos que puedan pasar”, resumió el coordinador municipal. Y esa es precisamente la nueva realidad para Victoria: no se trata de anunciar que la capital va a temblar, sino de reconocer que ya no es prudente actuar como si aquí nunca pudiera ocurrir.




