Vivienda: una política que también mueve la economía
El programa Vivienda para el Bienestar tiene una doble dimensión para Tamaulipas. Por un lado, busca atender el rezago habitacional. Por otro, representa una inyección importante de inversión, construcción y empleo.
Durante la entrega de 160 viviendas en Matamoros, el Gobierno estatal informó que Tamaulipas registra un avance de 72 por ciento de la meta del Infonavit. El programa contempla 83 mil 183 viviendas en la entidad, de acuerdo con la información presentada durante el evento.
La distribución de esa meta también permite observar la magnitud del esfuerzo: 60 mil viviendas corresponden al Infonavit, 20 mil a la Comisión Nacional de Vivienda y 3 mil 183 al Fovissste.
El gobernador Américo Villarreal señaló que la construcción de 84 mil viviendas podría abatir hasta 60 por ciento del rezago habitacional. El dato plantea una dimensión social considerable, porque el acceso a una vivienda adecuada no solamente resuelve una necesidad patrimonial. También incide en estabilidad familiar, movilidad urbana y acceso a servicios.
Pero existe otro componente que suele recibir menos atención: la vivienda funciona como motor económico. El Gobierno estatal estimó que el programa implicará alrededor de 47 mil millones de pesos en recursos para construcción en Tamaulipas.
Cada vivienda construida moviliza cadenas de suministro. Participan trabajadores, proveedores de materiales, transportistas, desarrolladores y prestadores de servicios. Por eso, una política habitacional de esta escala puede tener efectos que van más allá de quienes reciben directamente una casa.
Los datos de avance del Infonavit también muestran que el programa no se limita a construir. Se reportaron más de 36 mil apoyos para mejoramiento de vivienda, la regularización de 15 mil lotes y la mejora de condiciones de crédito para cerca de 300 familias.
Además, se informó de la reestructuración de 288 mil créditos que estaban considerados impagables. Esta vertiente es importante porque el acceso a una vivienda no termina con la firma de una escritura. Una familia necesita también condiciones financieras que permitan conservar su patrimonio.




