Por Daniel Vázquez
Expreso
José Luis Higuera vuelve a colocarse en el centro de la conversación. Esta vez, a raíz de un tema que involucra al Atlético Morelia y señalamientos relacionados con apuestas y presuntos amaños de partidos, un asunto delicado por naturaleza, pero que también obliga a mirar el contexto completo, pues el empresario enfrenta, de manera paralela, un litigio con TV Azteca por derechos de marcas, un antecedente de investigación disciplinaria por parte de la Federación Mexicana de Futbol y una larga historia de controversias públicas con jugadores, entrenadores y otros actores del futbol mexicano.
El primer frente tiene nombre propio: TV Azteca. En 2020, la televisora celebró un contrato con EZ Sports, empresa vinculada con Higuera, para ceder derechos relacionados con 26 marcas de Monarcas Morelia, mediante una operación cuyo valor reportado fue de 6.6 millones de pesos.
De acuerdo con información publicada por RÉCORD, TV Azteca rescindió el contrato en abril de 2026 debido a incumplimientos en los tiempos de pago y exigió el cese del uso de las marcas, mientras que EZ Sports llevó el conflicto a los tribunales y solicitó medidas cautelares.
No es un asunto menor, porque en el fondo se encuentra una disputa por activos comerciales vinculados con la identidad histórica de Monarcas Morelia. TV Azteca sostiene que, tras la rescisión, los derechos regresaron a su poder, mientras que la empresa ligada a Higuera sostiene una posición contraria, por lo que el caso tendrá que resolverse en la vía correspondiente y, hasta que exista una resolución definitiva, ninguna de las dos versiones debe presentarse como una verdad judicialmente concluida.
El segundo frente llegó desde la propia Federación Mexicana de Futbol. En julio de 2025, la FMF informó que había iniciado de oficio un procedimiento disciplinario contra Higuera por presuntas violaciones graves a diversos artículos de su Código Disciplinario y Código de Ética.
La investigación surgió después de señalamientos según los cuales habría solicitado hasta 10 millones de pesos a cambio de votar a favor de la operación que buscaba llevar la franquicia de Celaya a Veracruz, acusaciones que Higuera rechazó públicamente al calificarlas como falsas y sin sustento.
La propia Federación pidió que la investigación continuara y que, en caso de confirmarse las acusaciones, se llegara hasta las últimas consecuencias. La frase no salió de un rival deportivo ni de un periodista, fue parte de la postura institucional de la FMF ante un asunto que consideró suficientemente grave para abrir un procedimiento disciplinario, y hasta ahí existen hechos documentados: hubo una denuncia, hubo un procedimiento disciplinario y hubo una respuesta pública de Higuera.
Higuera ya había sido sancionado económicamente por la Comisión Disciplinaria de la FMF debido a declaraciones que el organismo consideró irrespetuosas hacia futbolistas. En aquella ocasión, el dirigente utilizó expresiones particularmente fuertes para cuestionar la mentalidad del jugador mexicano y la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales también pidió que el caso fuera investigado, un antecedente importante porque permite observar que los conflictos de Higuera con el entorno del futbol mexicano no comenzaron con la investigación de 2025, sino que a lo largo de su trayectoria como directivo ha protagonizado enfrentamientos públicos, declaraciones contra jugadores y entrenadores y discusiones que terminaron convertidas en noticias nacionales.

Ahora, a finales de 2025, cinco futbolistas fueron separados del plantel michoacano en medio de señalamientos relacionados con presuntas apuestas y manipulación de partidos. Reportes periodísticos señalaron que el club preparaba expedientes para presentar denuncias ante la Fiscalía General de la República y la Fiscalía de Michoacán, sin embargo, después de casi un año de haber pasado el tema volvió a tomar fuerza luego de que el periodista ‘Fantasma’ Suárez lo reviviera al asegurar que el caso ya se encuentra en la Fiscalía General, aunque las pruebas que mostró fueron únicamente noticias periodísticas de distintos medios de comunicación de Morelia, además de un presunto audio atribuido a un jugador, sin que exista claridad sobre su autenticidad o una verificación contundente que permita sostenerlo como prueba definitiva.
El tema es grave si las acusaciones llegan a comprobarse, pues el amaño de partidos y la manipulación de resultados constituyen una amenaza directa para la integridad de cualquier competencia deportiva, pero precisamente por eso también se necesita rigor, porque una acusación no equivale a una sentencia y, hasta la información pública revisada para este reportaje, no existe una resolución de la FMF que haya establecido responsabilidad deportiva de esos futbolistas por amaño de partidos, mismo organismo que ha actuado de manera inmediata en otros casos registrados tanto en Liga Premier como en la propia Liga Expansión MX, situación que inevitablemente genera cuestionamientos sobre el seguimiento de este expediente.
Es por ello que varios de los futbolistas señalados continuaron con sus carreras profesionales, una continuidad que tampoco demuestra inocencia, pero sí deja claro que el caso no puede presentarse como un asunto completamente resuelto ni como una verdad definitiva mientras no exista una resolución oficial por parte de las autoridades deportivas o judiciales correspondientes.
¿Por qué este tema vuelve a ocupar los reflectores? ¿Quién está marcando la agenda? ¿Y qué otros asuntos quedan fuera de la conversación cada vez que aparece una nueva controversia alrededor del Atlético Morelia? No existe evidencia suficiente para afirmar que Higuera haya creado deliberadamente el escándalo de los futbolistas como una cortina de humo y sería irresponsable presentar esa hipótesis como un hecho, aunque sí existe un historial que permite cuestionar su relación con los medios de comunicación y su forma de responder ante las crisis.
Higuera sabe generar titulares, lo ha hecho durante años, incluso en su paso tan polémico con Chivas, donde utilizó distintos medios de comunicación o periodistas para criticar públicamente a sus propios futbolistas. También ha cuestionado a jugadores, entrenadores y dirigentes, y en distintas etapas de su carrera sus declaraciones han provocado más ruido mediático que los propios resultados deportivos de los equipos que ha encabezado.
Fuentes consultadas para este reportaje señalan que no sería la primera ocasión en que el empresario utiliza medios de comunicación, tanto en Michoacán como a nivel nacional, para fijar una narrativa determinada cuando enfrenta momentos complicados.
También existen versiones dentro del entorno futbolístico sobre episodios en los que jugadores han terminado expuestos públicamente a partir de señalamientos o versiones difundidas desde el entorno directivo, lo que puede documentarse como un patrón de confrontación pública que ha caracterizado a Higuera, un dirigente que difícilmente permanece al margen cuando enfrenta críticas y cuya estrategia comunicativa ha sido históricamente frontal: responde, acusa, cuestiona y, en ocasiones, convierte el conflicto en noticia.
Eso puede ser una herramienta de comunicación, pero también puede convertirse en una distracción cuando el debate deja de concentrarse en los hechos y comienza a girar alrededor de la personalidad del protagonista.
A este escenario se suma otro elemento que fuentes consultadas consideran relevante: Higuera actualmente pasa más tiempo en España que en México. Personas cercanas al entorno del empresario sostienen que su presencia en territorio mexicano es mucho menor que en años anteriores y relacionan esa situación con los distintos asuntos que permanecen pendientes, un dato que forma parte del contexto, aunque por sí mismo no demuestra responsabilidad alguna en ninguno de los expedientes mencionados.
Resulta relevante que su nombre permanece relacionado con distintos asuntos que no han terminado de cerrarse. El expediente de la FMF es uno de ellos y probablemente el más delicado desde el punto de vista institucional, porque fue la propia Federación la que anunció una investigación de oficio y habló de llegar hasta las últimas consecuencias si las acusaciones se confirmaban, una postura que hasta ahora mantiene pendiente de una resolución pública conocida.
Si existen pruebas contra los futbolistas señalados, deben presentarse ante las autoridades correspondientes. Si existen denuncias, debe informarse qué ocurrió con ellas. Si existe una investigación ante la FMF, debe conocerse su resultado.
Si existe un procedimiento ante una fiscalía, corresponde esperar a que la autoridad determine si hay elementos para ejercer acción legal, porque el problema aparece cuando el ruido mediático termina sustituyendo a las respuestas y una acusación sobre apuestas puede generar cientos de titulares en un día, una declaración incendiaria puede ocupar las redes durante horas y un enfrentamiento con un futbolista puede convertirse en tendencia, pero ninguno de esos elementos resuelve una denuncia, una investigación o un litigio.
En el caso de José Luis Higuera, la discusión debería dejar de centrarse únicamente en sus declaraciones o guerras sucias y comenzar a concentrarse en los expedientes que permanecen sobre la mesa. ¿Es una estrategia deliberada para desviar la atención? No puede afirmarse sin pruebas.
¿Existe un historial de confrontación pública y utilización de los medios como parte de su manera de operar? Sí existen suficientes antecedentes para plantear esa discusión.
Ahí está precisamente el punto que no debería perderse. No se trata de declarar culpable a Higuera, tampoco de declarar culpables a los futbolistas señalados, se trata de exigir que cada expediente llegue hasta sus últimas consecuencias, pero en el sentido correcto de la expresión: con pruebas, documentos, investigaciones y resoluciones, y no sólo chismes o notas que no muestran un sustento, porque en el futbol mexicano sobran declaraciones y escasean las respuestas definitivas, mientras todos discuten el último escándalo, hay preguntas anteriores que siguen esperando respuesta.
Ahora habrá que esperar qué determina la Fiscalía y, en caso de que el expediente realmente se encuentre en esa instancia, cuáles son los elementos que existen para sostener las acusaciones, porque también resulta llamativo que un asunto de esta gravedad vuelva a aparecer públicamente casi un año después de que los futbolistas fueran separados del plantel, sin que hasta ahora se conozca una resolución de la autoridad ministerial ni una postura definitiva de la Federación Mexicana de Futbol, especialmente cuando la propia FMF ha demostrado en otros casos relacionados con apuestas y manipulación de resultados que puede intervenir de manera rápida cuando existen elementos para hacerlo.
El tiempo transcurrido no demuestra que las acusaciones sean falsas, pero tampoco permite darlas por ciertas, y mientras no aparezcan documentos, pruebas verificables o resoluciones oficiales, lo responsable es mantener el caso en el terreno de la investigación y no de la sentencia mediática.




