8 octubre, 2026

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El ascenso y descenso: una puerta que debe volver a abrirse

EL CONTENCIÓN/ DANIEL VÁZQUEZ
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POR: DANIEL VÁZQUEZ

El pasado lunes se vivió algo que, hasta hace algunos meses, parecía prácticamente imposible: el ascenso y descenso del futbol mexicano llegó al Senado de la República, no como una simple charla entre aficionados, sino dentro de un conversatorio con futbolistas, entrenadores, directivos de clubes, periodistas, especialistas y legisladores, la ausencia de representantes de la Liga MX y de la Federación Mexicana de Futbol también fue un dato que no pasó desapercibido.

Y sí, esto se ha politizado, eso que ni qué, personalmente, siempre he pensado que la política debería mantenerse alejada del futbol profesional, para bien o para mal, pero en esta ocasión tengo que decirlo: esto lo celebro, no porque crea que los políticos deban administrar el futbol, sino porque detrás de esta discusión existe algo que considero fundamental, el derecho a competir y la posibilidad de que el mérito deportivo vuelva a tener un peso real.

Lo que se busca desde el Senado es incorporar a la legislación el principio de mérito deportivo y establecer reglas que permitan recuperar un sistema abierto de ascenso y descenso, el senador Clemente Castañeda anunció que se prepara una iniciativa en ese sentido, con respaldo de legisladores de distintas fuerzas políticas, la discusión, además, se desarrolla mientras la autoridad antimonopolios analiza posibles prácticas dentro del futbol mexicano.

Y aquí hay un punto importante, no se trata simplemente de decir que cualquier equipo debe subir a Primera División sin cumplir requisitos, los propios estatutos de FIFA establecen que la participación en las competencias nacionales debe derivar, en primer lugar, de los resultados deportivos, aunque también pueden existir criterios de infraestructura, administrativos, jurídicos y económicos dentro de los procesos de licencia, es decir, mérito deportivo sí, pero acompañado de reglas claras y razonables.

Por eso tampoco compro el argumento de: “¿De qué le sirve esto al Corre si no tiene estadio o infraestructura?”, precisamente ahí está otra discusión que debe darse, los requisitos no pueden convertirse en una puerta cerrada, si un club gana deportivamente el derecho a competir, debe existir un camino para cumplir las condiciones necesarias, con plazos, supervisión y reglas transparentes, no un famoso cuadernillo de cargos que, en los hechos, termine convirtiéndose en una barrera imposible de superar.

Y pongo como ejemplo el futbol inglés porque soy muy fan de ese futbol, para muchos, y me incluyo, es uno de los mejores del mundo por su nivel, su verticalidad y, sobre todo, por el ambiente que existe alrededor de los clubes, allá el futbol es una religión, y basta revisar sus categorías para entender que la infraestructura no siempre es una condición previa para soñar con ascender.

Leicester City es un ejemplo brutal, en 2016 fue campeón de la Premier League, en 2025 descendió a Championship y en 2026 sufrió un segundo descenso consecutivo hasta League One, hoy puede encontrarse en la tercera categoría inglesa con un estadio de más de 32 mil localidades, en el otro extremo está Burton Albion, también en League One, cuyo Pirelli Stadium tiene capacidad para apenas 6 mil 912 aficionados.

En Championship tampoco todos tienen estadios gigantes, Wrexham, por ejemplo, regresó a la segunda categoría después de tres ascensos consecutivos y actualmente disputa esa división con un Racecourse Ground que tiene poco más de 10 mil localidades en su configuración actual, el club, eso sí, trabaja en una ampliación que elevará considerablemente su capacidad, la historia es clara: primero existe el sueño deportivo y después se construye el proyecto alrededor de él.

Y si alguien cree que en la Premier todos los equipos necesitan estadios monumentales, tampoco, el Vitality Stadium del Bournemouth tiene actualmente 11 mil 307 lugares y recibe a clubes como Liverpool, Manchester City, Chelsea y todos los gigantes de la máxima categoría, el estadio no impidió al Bournemouth llegar, competir y establecerse en la Premier, de hecho, ya existe un proyecto para llevarlo hasta 20 mil localidades.

¿LAS MALAS ENTRADAS SON UNA MALA SEÑAL?

Las malas entradas que hoy vemos en algunos partidos de la Liga de Expansión tampoco pueden utilizarse como argumento definitivo para mantener cerrado el ascenso, y hay que decir algo, el problema de las entradas no comenzó porque los aficionados hayan dejado de amar el futbol, el propio modelo de competencia cambió.

Cuando existía la posibilidad real de ascender, había una meta deportiva, había algo por qué competir, había aficionados que podían imaginar a su equipo enfrentando a los grandes, empresarios que podían encontrar un proyecto atractivo, jugadores que tenían un escalón más por conquistar y ciudades enteras que podían soñar con Primera División.

¿Existían malas entradas antes? Claro, ¿había equipos con poca convocatoria? También, pero una cosa es tener problemas de afición y otra quitar uno de los principales incentivos deportivos de toda una categoría, eliminar el ascenso no solucionó el problema de las entradas, en muchos casos, terminó quitando una de las razones por las que valía la pena llenar el estadio.

Y el lunes, desde el Senado, hubo un momento que particularmente me llamó la atención, Roberto Galán, portero español del Atlético Morelia, habló desde la perspectiva de un futbolista que llegó recientemente al futbol mexicano y que encontró un sistema muy distinto al que existe en otros países, el guardameta cuestionó públicamente la falta de respaldo que, según su testimonio, han recibido los jugadores de Expansión y criticó el actual modelo de competencia.

Más allá de estar de acuerdo o no con cada una de sus palabras, hay algo que vale la pena escuchar: un futbolista vino desde otro país a decir en el Senado lo que muchos jugadores mexicanos no se atreven a decir públicamente, y eso debería provocar, cuando menos, una reflexión dentro de quienes toman las decisiones.

¿Y AHORA QUÉ SIGUE?

Ahora viene la parte verdaderamente complicada, el anuncio del Senado no significa que mañana regresará el ascenso y descenso, primero debe presentarse formalmente la iniciativa, después tendrá que discutirse en comisiones, modificarse si corresponde y, eventualmente, votarse, si avanza, todavía tendría que superar el proceso legislativo correspondiente y posteriormente publicarse para entrar en vigor.

También queda por definir algo fundamental, cómo funcionaría el nuevo sistema, qué requisitos tendrían los clubes, qué pasaría con las certificaciones, cómo se protegería la estabilidad financiera de los equipos y qué mecanismos existirían para que la infraestructura no se convierta en una barrera absoluta, ahí estará buena parte de la discusión.

Pero hay algo que ya cambió: el tema dejó de estar únicamente en las oficinas del futbol mexicano y llegó al Congreso, ahora existe una discusión pública, legislativa, deportiva y social sobre el modelo de competencia.

Y aquí es donde me gustaría ver a más equipos levantar la voz, no sólo los que actualmente están en Expansión, también aquellos que algún día podrían descender, los que hoy están en Primera y los que tienen proyectos deportivos en categorías inferiores, porque defender el ascenso no debería ser una postura de conveniencia dependiendo de dónde esté tu equipo.

Si de verdad queremos un futbol mexicano más competitivo, con oportunidades y con mérito deportivo, entonces hay que abrir la puerta, no regalar ascensos, no eliminar requisitos, no poner en riesgo a los clubes, abrir la competencia y establecer reglas que permitan que el futbol decida dentro de la cancha quién merece subir y quién merece bajar.

Porque al final, eso es lo que el aficionado quiere volver a sentir, que un domingo cualquiera, en una cancha cualquiera, un equipo pueda comenzar una historia que lo lleve hasta Primera División.

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