10 octubre, 2026

10 octubre, 2026

“Era un mundo maravilloso”

En esta entrevista realizada hace 25 años, Carlos Adrián Avilés recordaba sus inicios en la radio tamaulipeca, desde su debut en la XEGW de Ciudad Victoria hasta las transmisiones deportivas y los grandes actos públicos que marcaron más de seis décadas frente al micrófono.
Facebook
X
WhatsApp

Carlos Adrián Avilés/Entrevista inédita

Parte 1 de 2

Por: Javier Anaya

Ciudad Victoria.- En 2001 realicé entrevistas a varios protagonistas de la radiodifusión tamaulipeca con la finalidad de publicarlas. Cambios en actividades laborales y mudanzas de ciudades volvieron inconcluso el proyecto. Hoy, la generosidad de esta casa editorial permite dar a conocer a sus lectores este testimonio, con motivo de cumplirse este 8 de septiembre un aniversario del nacimiento del entrevistado.

JA. ¿Cuál es tu más antiguo recuerdo de la radio?

CAA. Es de aquellas estaciones en Tampico. XEFW, XETU, XES. A cuadra y media de la casa en que viví estaba la estación XES y en las mañanas, temprano, pasábamos por ahí. En casa se escuchaba radio diariamente. Y uno pensaba, ¿qué hay dentro de esos cajones? De eso te estoy hablando de allá por los años cuarenta.

JA. ¿Y qué se escuchaba entonces?

CAA. Las famosas radionovelas; las series; los comerciales que llamaban la atención. Se escuchaba el béisbol con el señor Flamarique. Se escuchaba en aquel entonces La hora del Café. En los cincuenta, Tiempo de Mambo. Las canciones. Era un mundo maravilloso de imaginación, de fascinación. La radio te entregaba el mensaje y tú lo digerías, tú lo aceptabas o lo rechazabas, porque el significado en ese entonces estaba en ti mismo.

JA. ¿Cuál es tu primer contacto profesional con la radio?

CAA. Muchas personas, muchos jóvenes, muchos de nosotros, guardábamos aquellas ilusiones, aquellas inquietudes. Por temor, por pánico, por timidez, por lo que quieras, no te animabas a acercarte a una empresa de radio. Yo colaboraba en ese entonces, ya de grande, en Petróleos Mexicanos. Fue hasta aquí, en Ciudad Victoria, que me inicié en la XEGW, propiedad de los hermanos Cárdenas y que en ese 1957 se encontraba en periodo de pruebas.

JA. Tú trabajabas entonces en Pemex, ¿no?
CAA. Sí, pero estábamos de vacaciones. Y es tan maravillosa y encantadora Victoria, que te fuiste, te fuiste, te fuiste realizando, despidiendo. Y me enamoré, me enamoré. Me atrajo la radio y gracias al micrófono, aquí estamos, agradecidos como no te imaginas.

JA. ¿Qué fue lo que te llevó a acercarte a esa estación de radio? ¿Participabas en actos públicos, cantabas? ¿Qué te hizo pensar que podrías desarrollarte en radio?

CAA. Fue una apuesta con un grupo de amigos ingenieros petroleros que estábamos ahí en el hotel Sierra Gorda. Siempre habíamos tenido admiración grande por Lalo González, el Piporro. “Agapo, ahí me las apuntas”. Todo ese tipo de chascarrillos. Y así hicimos una apuesta a ver quién iba a hablar por los micrófonos. Entonces estaba la XEBJ, la XEHP y aparece la GW en el cincuenta y siete. Nos acercamos… Y gracias a Dios siempre hemos tenido ese don de caerle bien a la mayoría de la gente (vamos a decir al 51 por ciento). Voy y me acerco una tarde. Estaba en cabina Eligio Álvarez, en paz descanse. Me quedé prendido y prendado del micrófono maravilloso. Era un RCA Víctor-44. Era un cajón. Haz de cuenta, una calabaza. Y empecé a imitar voces, así, de vacilón. El mismo gerente Jorge Cárdenas fue y abrió la puerta: “¿Quién está hablando?” Me ve. Me da unas palmadas. “Síguele, síguele: ¡Qué bien estás, qué bien estás!”. Y empecé. Me dieron la oportunidad como cómico norteño. El tío Agapo. Yo lo bauticé.

Yo le puse nombre y contó con una simpatía tremenda y una necesidad en aquel entonces de identificarse con los personajes, de sentirlos cerca. Me dieron esa oportunidad y así inicié esta carrera.

(Actualmente al teclear Tio Agapo en Google, la IA registra: El Tío Agapo fue un entrañable personaje radial interpretado por el locutor mexicano Carlos Adrián Avilés Bortolucci (también citado como Avilés Bertolussi) en la emblemática estación de radio XEBJ de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Detalles del personaje y su legado

El programa: Formaba parte de un show matutino de entretenimiento infantil y familiar llamado «Alegría Matinal». 
- Su frase célebre: Solía describir a Ciudad Victoria de forma cariñosa con la frase: «Hermosa mi tierra, una ciudad amable, tranquila y hermosa». 
- Mensajes positivos: Marcó a generaciones de oyentes locales en Tamaulipas por declamar poemas motivacionales y reflexiones mañaneras, destacando su lectura del texto de superación personal «Cuando vayan mal las cosas» ).

JA. ¿Contabas chistes, anunciabas canciones?
CAA. Imitábamos. Transmitíamos el futbol. Cuando comienzas en radio hay que hacer talacha. Aquellas vacaciones se acabaron y aquí me quedé haciendo de todo. Era un novato. No conocía la industria del radio. Hacía una voz que decía: “¿Cómo están mis queridos sobrinos?”. Era, haz de cuenta, un viejillo norteño. Participaba con los conjuntos norteños. Los Errantes del Norte, de Chal Ramírez, Toño Montalvo. Los viejos fara fara. Teníamos los programas “Mediodía Norteño”, “Atardecer Alegre”. Además yo hacía de todo. De mil usos. Grabador, cargador, vendedor, locutor, anunciador, promotor, productor. A veces nos pagaban con recibos para ir a cobrarle a los clientes porque la empresa no tenía. Es en serio. Se batallaba.

JA. ¿Cómo te inicias en las transmisiones de futbol?

CAA. Aparece el futbol profesional aquí, allá por el cincuenta y nueve. No tenía yo dinero para la entrada, así que esa noche me sumé a la transmisión, cargando los aparatos. Los locutores del partido eran Eligio Álvarez, Juan López, Abel García Méndez. Y empezaron ellos a transmitir. Primero uno, luego el otro y otro. Le dije a Eligio Álvarez, el Negro, que fue un gran maestro para mí: “Oye, dame chance”. Terminó el primer tiempo. Me dieron 5 minutos al aire en el segundo tiempo. Me fue bien. Lo hice recordando cómo transmitía los partidos Carlos Enrique Núñez de Cáceres allá en Tampico en la FW. (Núñez de Cáceres… Un gran maestro, el mejor locutor que he conocido. Polifacético. Un hombre del micrófono. Con una fuerza y una penetración bienvenida en todas partes.) Esa noche recorrimos la calle Hidalgo de Victoria, ya te imaginarás con qué alegría porque había encontrado mi identificación con el futbol. Abrazamos el futbol. Nos convertimos en promotores. Y gracias al micrófono obtuvimos confianza y de ahí fuimos brincando a dirigentes deportivos, aquí en Victoria, a crear el torneo “La copa universitaria”. Del deporte, luego brincamos a la vida sindical burocrática. Todo atrás del micrófono. El micrófono nos ha dado la oportunidad de participar en una serie de actividades que a veces hasta digo yo: Ay, Diosito, ¿dónde me traes? De veras. Lo digo con toda humildad y todo agradecimiento.

JA. ¿No tuviste interés en trabajar en otras radiodifusoras con mayor cobertura?

CAA. Tuve oportunidades. Me hicieron un llamado de la XEW en la ciudad de México para ir a hacer una prueba a la capital de la República. Y también al canal 2 de televisión. No sé si tuve miedo. Lo cierto es que no fui. Del canal 6 de Monterrey también me invitaron. Yo digo que tienes las puertas abiertas cuando eres una persona que llenas 30 % de una necesidad en el espectáculo; que das un poquito más de lo que tienes, que no te conformas con que sean las 6 de la tarde y te sales del turno, que te traes el trabajo a tu casa, que estás pensando de qué manera proyectarte. Fíjate: allá por el año del sesenta y dos el ingeniero Darío Hernández me invita a Matamoros a una reunión de la CNOP en la que iba a estar el candidato del PRI a gobernador Praxedis Balboa. Estamos en Matamoros, en el teatro Reforma y no hay locutor. Se acuerda Darío. “Hombre, compañero Avilés, usted es locutor. Pásele”. Y le paso. Me acordé de aquellos mensajes de López Mateos, de aquella manera de abrir los brazos y me paro así y empiezo a arengar. Cuando terminamos, me manda a llamar el licenciado Praxedis Balboa y me dice: “Oye, pollo, vente conmigo”. Y de ahí empiezo como animador de actos políticos.
Tuvimos muchas satisfacciones. Del licenciado Luis Echeverría, de José López Portillo. Uh. A veces hasta me caigo mal yo solo de las oportunidades que he tenido gracias al micrófono. Me ha llevado hasta donde no te imaginas. A la República de Chile, a la Argentina, con el Conjunto Típico Tamaulipeco. Fuimos en el 64. Promovimos fuertemente al Conjunto Típico Tamaulipeco.

JA. Cuando te estabas iniciando como locutor, ¿recuerdas alguna orientación trascendente que recibieras de quienes ya tenían experiencia en el micrófono?

CAA. Mira, la radio desgraciadamente es un trabajo individualista, personalista, egoísta, separado de una conciencia de grupo. Yo siempre seguí unos consejos italianos que no me acuerdo de donde los tomé. Hay que tenerle respeto al público. Hay que respetar al público. Hay que entender que hablas para una audiencia compuesta por todas las edades, por todos los niveles, por todos los criterios. Procurar siempre tratar los temas que le interesan, que le divierten y que le preocupan a la comunidad, tratando de ser creativos, ser positivos con un deseo de servicio. Y regresando a la pregunta original, lo más hermoso que recibí de Eligio Álvarez fue la sencillez. De Eligio tengo muy buenos recuerdos. Tenía un carácter fuerte (le decíamos: “calla, Negro, que tienes familia”). De él recuerdo su apoyo y comprensión para todos aquellos que comenzábamos.

JA. ¿Qué equipo técnico tenían las cabinas cuando empezaste a hacer radio?

CAA. Yo creo que eran consolas Gates. Teníamos una sola grabadora a la que se le rompía la cinta a cada rato. Y le dabas para atrás y le dabas para adelante. Había muchos silencios en las transmisiones mientras arreglabas la grabación. De lo que recuerdo cuando comenzó mi querida XEGW es que teníamos unos abanicos. No de pedestal. Teníamos abanicos de brazo porque te daban un cartón y tú lo agitabas para que te diera aire. Salías con dolor de cabeza todas las tardes. Eran dos horas encerrado. Terminabas con la camisa empapada en sudor.

Esa era la manera de hacer radio, de entregarte. Recuerdo mucho aquellos micrófonos que te cansaban tremendamente. Una vez me enviaron a Mante a la inauguración de la planta de Pepsicola. Estuve como dos horas transmitiendo de Mante a Victoria. Y lo que más recuerdo es que ya me dolían las muñecas de cargar aquel micrófono de la RCA Viíctor.

JA. Habrás tenido muchas satisfacciones como presentador en actos públicos, ¿recuerdas algunas?

CAA. Me tocó anunciar las campañas de muchos candidatos a gobernador, a presidentes de la república, embajadores que venían. Un momento que traigo aquí en el corazón es cuando me tocó anunciar a Pablo Casals. Fue en Jalapa. Y luego como a los 5 años fui como locutor del Conjunto Típico Tamaulipeco a la república de Chile y presenté a Pablo Neruda. Imagínate lo que representó anunciar a estos señorones para un humilde locutor de por acá de esta región. Me ha tocado conocer todo Tamaulipas. Te conozco sin exagerarte todos los ejidos. He presenciado cómo han nacidos las carreteras de aquí. Como se han separado pueblos, como ha evolucionado nuestra comunidad. Tuve el honor de ser maestro de ceremonias cuando se inauguró el Centro Universitario Victoria, el Centro Universitario Tampico.

JA. Carlos, ¿la has regado en el micrófono?
CAA. Sí. Muchas veces. Muchas.

JA. ¿Has dicho un nombre por otro?

CAA. Un producto por otro. Una vez, cuando comenzamos con el futbol, nadie quería pagar los patrocinios. Y consiguieron un cliente: Delaware Punch.Y yo dije: “este partido llega a ustedes por una cortesía de su refresco favorito, el mejor refresco del mundo, Orange Crush…” ¡Hijuela! Y lo mismo me ha pasado con políticos. Cuando tomó posesión en el Estadio Olímpico el licenciado Praxedis Balboa, estaba yo tan emocionado… Anduve toda la campaña con él. Pero yo me quedé con -el espasmo mental, le dicen ahora- de que él era el candidato y el gobernador era Treviño Zapata. Esa vez alterné con Núñez de Cáceres, un 5 de febrero de 1963. “Y ahora vamos a despedir al gobernador del estado, el doctor…”

JA. Y suele suceder que las equivocaciones ante un micrófono permanecen en la memoria de quienes te escucharon, más que los aciertos.

CAA. Sí. Ahora soy más cuidadoso. Sobre todo porque ya no me sube agua al tinaco. Anoto los temas y siempre ando lleno de tarjetas que consulto para una entrevista o una exposición. Y sí, también dejo espacio a la improvisación pero menos que antes.

DESTACADAS