CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- La Basílica de Nuestra Señora del Refugio, es el primer templo católico de Victoria y la cuna de la educación en la región.
Este proyecto aunque religioso, lo apoyó el gobernador Servando Canales, con la intención de crear un colegio de instrucción primaria, primaria superior y secundaria, para niños de familias pudientes en la región.
El primer Obispo llegó en 1887, su nombre fue Ignacio Montes de Oca y Obregón, había estudiado en la Universidad Gregoriana en Roma, Filosofía y letras y a él se debe el inicio de la educación en Victoria, así lo refiere el profesor José del Carmen Tirado Porras, en sus escritos sobre la Catedral de la Diócesis de Tamaulipas.
Se construyeron también dos escuelas primarias para los niños menos afortunados.
Estas escuelas dejaron de funcionar en el año 1881, en esa escuela estudió el Ingeniero Contra Almirante de la Escuela Naval Nacional Othón Blanco, hermano de doña Aminta Blanco Viuda de Mainero.
El señor Ignacio Montes de Oca mandó construir el Palacio Episcopal y la nave lateral sur de la entonces catedral.
El Segundo Obispo de Victoria, don Eduardo Sánchez Camacho, fundó un Seminario Conciliar para jóvenes que desearan abrazar el sacerdocio, y una escuela gratuita de instrucción primaria y superior.
Además él, quien luego aparece olvidado de la escena religiosa por la negación de la existencia del milagro de la Virgen de Guadalupe, es quien se preocupa en su momento por concluir las obras que dejó pendientes Montes de Oca y bajo su liderazgo se concluye la nave lateral sur, y tres naves restantes de estilo gótico.
El Obispo Eduardo Sánchez Camacho aportó 4 mil pesos y lo restante se recolectó por las damas católicas, que semanalmente acudían casa por casa para realizar la colecta en pro de la construcción de la iglesia.
La instrucción que ahí se impartía para los niños de escasos recursos, era amplia, pues recibían clases de gramática, lectura, escritura, geografía, geometría, cosmografía, dibujo lineal y constructivo.
El director era el señor Agustín Aguayo y entonces no había distinciones para la instrucción escolar de niños y niñas, sin embrago a ellas se les agregaban materias como economía doméstica, bordado, aplicaciones y dibujo de ornato.
Las colectas de los católicos victorenses acabaron hasta el 26 de octubre de 1896.
Un año antes, el doctor Eduardo Sánchez Camacho, se había declarado en contra de la milagrosa aparición de la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac.
Su declaración le obligó a separarse del Gobierno de la Diócesis, pero permaneció viviendo en Victoria en la Quinta del Olvido, entre el 17 Democracia y Rosales.
El sitio a un costado del Paseo Méndez, era ocupado entonces por las quintas de las mejores familias de Victoria.
El tercer Obispo de Tamaulipas, don Filemón Fierro y Terán, llegó en 1897, se trasladó a esta ciudad con su madre, dos cuñadas y los sobrinos. Él restableció el Seminario y continuó la impartición de clases de modo gratuito para quienes no contaban con recursos económicos, mientras que los hijos de familias pudientes pagaban dos pesos mensuales.
A don Filemón Fierro y Terán se le debe la construcción del Asilo Vicentino, para impartir atención médica a los enfermos pobres, de manera anexa al edificio estaba el templo de San Vicente de Paul, construido con recursos económicos personales.
Con él llegaron misioneros maristas y paulinos, que le acompañaban aún en el camino de difícil acceso.
Se dice el señor Obispo Fierro y Terán estrechaba la mano de todos por igual, sin importar ideologías masónicas, espiritistas o protestantes, al grado que hizo a muchos convertirse al catolicismo, entre ellos se cuenta al profesor Juan B. Tijerina, a quien se le ocurrió hacer publicaciones en la prensa local contra el Obispo Montes de Oca, entonces se le encomendó al profesor José del Carmen Tirado, visitar al profesor, escritor y poeta para que charlara con el Obispo.
Pidió entonces que el profesor Tijerina lo recibiera en su casa, pero éste se sorprendió y dijo; “cómo es que el Obispo quiera venir a mi humilde casa. Hágame el favor de decirle que soy yo quien debe saludarlo en su residencia episcopal”.
Y el Obispo dijo: “Favor de decirle que para él no tengo día de etiqueta para recibirlo”.
Y a las once de aquel mismo día se vieron y platicaron por treinta minutos.
Al salir de la residencia el profesor Tirado acompañó al profesor Juan B. Tijerina de regreso a casa y éste le confesó que Fierro y Terán era fina persona que se atrevió a decirle una frase de San Agustín: “ Oh, cuán tarde le conocí”.
Con discreción, el profesor Tirado guardó los detalles de aquella entrevista, sin embargo Juan B. Tijerina lo comentó a sus amistades y además suspendió las publicaciones en contra de Montes de Oca.
La administración del cuarto Obispo de Tamaulipas se vivió en paz hasta el 19 de noviembre de 1910 en que estalló la Revolución.
Muchas de las noticias que llegaban sobre estos eventos carecían de veracidad como en los tiempos actuales, pero lograron hacer creer al Obispo que Tampico, sería un mejor espacio para vivir en tiempos revolucionarios, pero esto no fue así, en 1913 se tomó la capital del estado por órdenes del General Pablo González y el movimiento avanzó hasta que el ejército constitucionalista tomó también el puerto.




