El problema magisterial que vive no solo Tamaulipas sino también todo el país, entiendo que es de índole federal y no local, por lo tanto a quien corresponde solucionarlo es al propio Presidente Enrique Peña Nieto, pero éste se lo endosa a los gobiernos estatales, que viéndolo bien no tienen problemas en sus respectivas entidades con los maestros y en estas condiciones creo también que el magisterio nacional debe irse a protestar al Distrito Federal, concretamente al Zócalo y a la propia secretaría del ramo que es donde se engendra.
Pero también entendemos que para evitar esta clase de manifestaciones públicas, el gobierno federal debe convocar a un Congreso Nacional y frente al magisterio analizar en conjunto las reformas que pretenda emprender pero jamás imponer un decreto o ley nada más por sentirse dueño y señor de haciendas, pues creo también que el pueblo de México con doscientos cinco años de ser independiente ya maduró y bien puede reflexionar lo que le conviene o no, máxime cuando está de por medio la educación de los menores de edad, refiriéndonos, claro está, a la educación básica.
Razón por la cual pregunto, qué necesidad había de todo esto y sobre todo incendiar el país cuando todo se pudo negociar en una mesa redonda donde el buen diálogo lo pudo arreglar desde su inicio, pero no, había que provocarlo.
Ahora pues, estoy sabido de que hay maestros que no cumplen bien con su apostolado pero la mayoría sí lo hace, aparte que no debemos olvidar la sabia opinión de Sor Juana Inés de la Cruz cuando dijo aquello de que “ sois parte de lo mismo que ofendéis ”, entonces para que tanto alboroto.
Mire usted amable lector, ¿cuántos maestros hay en el país que cobran hasta dos o tres plazas, y lo peor, muchos de estos no se les ve en los salones de clases, pero sí cobran religiosamente sus quincenas, cuántos mentores están comisionados en las Secciones sindicales como ocurre en la Sección XXX de Tamaulipas, sólo por citar un ejemplo y cuántos otros no tienen acceso a una plaza simple y sencillamente por no ser amigo del secretario general o del propio Secretario de Educación?.
En fin, creo que el problema no es nada fácil de resolver pero sí es factible de una favorable respuesta siempre y cuando haya voluntad política para solucionarlo, pero además me pregunto para qué formar más profesores y profesoras si sabemos bien que no van a encontrar dónde ejercer su profesión y demostrar lo que saben, pues no me dejarán mentir si les digo que hay un gran déficit de plazas y un gran número de maestros sin trabajo.
Entonces para qué formar más maestros si al final de cuentas no encontrarán trabajo.
Afortunadamente México es un país grandioso que tiene capacidad para darle trabajo a la gente y solo falta que se abran áreas como el turismo, las tecnologías y las industrias, pero qué sueldos ofrecen quienes explotan estas actividades, por cierto mal pagadas y sin ser acreedores a una dignidad de vivir. Creo ha llegado de pensar y reflexionar.
Mire usted, los informes que nos llegan son desastrosos, por ejemplo PEMEX, el Seguro Social, el ISSSTE y los Centros de Salud tienden no a desaparecerlos pero si privatizarlos a futuro. Me pregunto a dónde irá toda esa gente a la quieren arrebatarle el derecho a una jubilación o a una pensión ridícula al grado de decirles la aceptas o la rechazas o la tomas o la derramas. HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.




