Como establece la simbiosis política de hoy por ti mañana por mí, seguramente los jerarcas del PRI de Tamaulipas tienen considerado pagar a los amigos políticos en el proceso electoral del año que viene los favores que éstos le hicieron en la pasada disputa de la mayoría de los asientos del palacio Legislativo de San Lázaro.
¿Qué les darán, por ejemplo, en Tampico a los candidatos del Verde Ecologista, el PANAL y el Movimiento Ciudadano en el reparto del pastel de la sucesión estatal del 2016 para recompensarlos por la ayuda que les prestaron para asegurar la mayoría de las curules de Congreso de la Unión?
A ciencia cierta no se sabe, sin embargo, todo indica que, como en otras contiendas electorales, los van a pagar generosamente a efecto de que cuando vuelvan a requerir de sus servicios estos se los presten sin cuestionamientos.
Eso ya traducido al español significa que el ex candidato del Partido del Tucán a diputado federal por el VIII distrito electoral Daniel Morales González, le habrán de otorgar, como mínimo, una candidatura de regidor en las primeras siete posiciones de la ciudad que le permita llegar al ayuntamiento, que es merecido, si se toma en cuenta que tras abandonar al PAN el ahora ex panista ya no podrá aspirar en el futuro a este tipo de puestos con la camiseta blanquiazul.
O, en su defecto, una dirección de medio pelo del gabinete administrativo, que le asegure al activista y otros servidores públicos chapulines vivir del presupuesto los próximos tres años.
Algo similar ofrecerán a Eduardo Cantú Elías, el abanderado del Movimiento Ciudadano que surgió a la vida pública como cabeza del Movimiento Tamaulipas por la Paz, y que, para sacarle raja política a la causa, decidió ayudar al Revolucionario Institucional a quitarle votos a Acción Nacional, en el que el ex candidato a diputado del MC tiene numerosos simpatizantes.
Los guías del tricolor saben que gracias a los 13 mil sufragios que en conjunto lograron Daniel y Lalo en las votaciones del 7 de junio, la señora Paloma Guillén Vicente logró la diputación y se mantiene viva en la lista de probables para la gubernatura, aunque con muy pocas posibilidades de adjudicarse la candidatura, que es realmente el puesto que le interesa a la ex subsecretaria de gobernación.
Como en el caso de Baltasar Hinojosa Ochoa, Alejandro Guevara Cobos, Edgar Melhem Salinas y Miguel González Salum, en el de la hermana del ex sub comandante Marcos, la diputación fue sólo un trampolín político.
Con este tipo de maniobras llegaron también al gobierno de Tampico la edil de Nueva Alianza, Claudia Rosa Marín, en el de ciudad Madero, los ecologistas Jonathan Azael Portillo Alejo y la doctora María Elena García y el panalista Enrique Orozco Ramírez, en tanto que en el de Altamira, el Verde José Izquierdo Salas, y el Profesor Roberto Raya Espinoza, del partido magisterial, cobran puntualmente sus quincenas en el cuerpo edilicio que preside Armando López Flores.
En la columna de ayer, por otra parte, comentábamos la preocupación que tienen los priistas debido a las repercusiones sociales que la devaluación del peso frente al dólar norteamericano tendría eventualmente en el país, inquietud que ha resultado fundada ya que, a consecuencia del fenómeno económico, han empezado a encarecerse los alimentos que se adquieren en el exterior y los medicamentos.
El problema es que, a decir de los especialistas en la materia, la depreciación de la moneda mexicana aún no toca fondo pues es posible que en los próximos meses la divisa estadunidense alcance la barrera de los 17 pesos.
Como resultado de ello, según información del INEGI, la importación de productos agropecuarios se ha reducido ya en un 9.5 por ciento.
Además del PRI y de sus estrategas, el fenómeno debe de tener igualmente nervioso al Secretario de Hacienda, Luis Videgray Caso, quien sabe que la caída del dólar norteamericano y de los precios del petróleo, podría arrastrar también sus aspiraciones presidenciales, como la fuga del Chapo y el caso Ayotzinapa tienen la cuerda floja las del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
En asuntos de otra índole, los miembros de la Unión de Aseadores de Calzado de Tampico, que pidieron mantener sus nombres en el anonimato por temor a represalias, están que echan chispas en contra del dirigente de la agrupación, Santos Torres González. El motivo, que, además de las elevadas cuotas que se ven obligados a pagar al Secretario General, que van desde los 110 a los 200 pesos por semana, con cualquier pretexto son reubicados de los sitios asignados. Bajo criterios que desconocen, los boleros de la plaza de Armas son enviados a la de la Libertad y nadie sabe en qué se invierten sus aportaciones económicas pues el jerarca en turno, como otros de sus antecesores en el cargo, jamás informa ni rinde cuentas de ello a sus representados.




