17 enero, 2026

17 enero, 2026

‘Acapulquito’ en la azotea… o en el río

Los victorenses que se quedaron han tenido que sortear altas temperaturas improvisando bañeras como albercas o irse a echar un chapuzón al río

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- A 41 grados de temperatura que registró la ciudad la tarde de ayer, los victorenses que no escaparon en vacaciones mitigaron el calor con lo que pudieron.

Improvisaron baños de lavar como albercas, ingirieron cerveza, y otros, encararon el sol con un buen chapuzón en el río San Marcos.

Las calles, solas, «hirvientes», bañadas por un sol castigador, en medio de un cielo despejado, casi sin nubes, lucían abandonadas .

El termómetro, a la una de la tarde, alcanzó los 38 grados centígrados, pero a las tres, la calle era prácticamente el infierno.

Juan Carlos Rodríguez, residente en la colonia Amalia G. de Castillo Ledón, quien dijo ser «limpiavidrios», se llevó a sus dos hijas al río San Marcos, a darse un «chapuzón» porque el calor está insoportable en la casa.

«Lo único que tenemos es un abanico, y pos usted mire; no hay ánimos ni para estar viendo televisión nomás. Mejor me traje a mis hijas al San Marcos, y la están pasando bien».

Mientras Juan Carlos nadaba, las hijas jugueteaban en las corrientes; a un costado había refresco de cola y aperitivos .

Fuera del río, las calles «hervían».

En medio de este calor, calles, avenidas, algunos sectores, lucían abandonados.
Y es que, un gran cantidad de los victoreases prefirieron visitar La Pesca, por lo que la familia López Buendía, residente en Casas Blancas, decidieron llenar una piscina que tenían en el traspatio para refrescarse.

«Teníamos mucho tiempo que no llenábamos la alberquita, pero el calor es demasiado; los abanicos no enfrían y para estar encerrado con el clima, pues no es negocio. Mejor nos vinimos para atrás a refrescarnos un poco, platica Manuel López, empleado de Gobierno del Estado.

Los planes, dijo, son ir más tarde por carne para asar, cervezas, convocar a la familia entera, y pasarla bien.

Otras familias, como en casa de Reyna Camacho, en la colonia Amalia G. de Castillo Ledón, que por cuestiones de trabajo no pudieron ir con el resto de la familia a la playa, usaron abanicos, se dieron duchas, constantemente, y en el caso de su hija, la metió todo el día en la bañera para refrescarse.

«No sé dónde se siente más calor, si afuera, o adentro de la casa. En mi caso, ya van tres veces que me baño, y eso que es la una de la tarde».

Reyna colocó a su hija Sofía de 5 años, en la bañera de su sobrina, una bebita que con su familia sí se había ido a la playa; ahí le improvisó una pequeña piscina donde la menor jugueteó y pasaría la tarde cómodamente.

Otros, como como Nicanor Buendía, de la colonia Modelo, el calor convertía el pretexto para beber cerveza para mitigar la sed.

En lo alto de la sierra Madre, los vecinos de la colonia Bethel, se refugiaron en los árboles donde dijeron que la estaban pasando bien.

«Allá abajo, en la ciudad, se siente más el calor. Sí está fuerte, pero acá arriba es menos, y pues hace un poco de viento, además, las casas son frescas porque se cuela el aire por ellas», dice la señora Elsa Benavides.

La señora Elsa colocó hamacas debajo de algunos árboles y se llevó unas sillas, y ahí pasaron el mediodía, frescos, dijeron.

«Lo bueno que hay agua; si no hubiera, ese sí sería un problema grave», finalizó.
Donde sí la pasaron mal, es en la colonia Vamos Tamaulipas.

Sin agua, y con pocos árboles, por ser un sector con características áridas, la gente buscó refugio en cualquier cosa del exterior que hiciera sombra.

Algunos vecinos se apostaron en las terrazas con sombrillas, y daban duchas constantes a los bebés.

La señora Calanda Huerta, dijo desde la segunda planta de su casa, que el calor es insoportable, y la falta de agua empeora las cosas, por lo que pidió a las autoridades responder como ellos responden a los impuestos.

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