La expresión popular no deja lugar a dudas: hasta el chongo de piojos, es una frase que busca reflejar un nivel de podredumbre y deterioro, bastante avanzados. Lo mismo se puede aplicar a la política interior, con un gobierno que después de más de tres años en el poder no ha podido o no ha querido solucionar el problema de la inseguridad, manteniendo vigentes los lastres sociales del secuestro y de la extorsión.
En materia económica, nos encontramos al borde de una devaluación, con el dólar más crecido que nunca frente al peso. Y para rematar, en el tópico deportivo, ahora tenemos a una selección de futbol mediocre y a un entrenador bravucón, intolerante y que se comporta como cualquier porro, de esos que en el pasado proliferaron en nuestro estado.
Sí señor, estamos hasta el chongo de piojos, y tal vez por eso, por el hartazgo, la gente ya no quiere votar por los partidos políticos, y empieza por mirar hacia otro lado, donde hay propuestas independientes. Llamémosle a las cosas por su nombre: el pueblo está encabronado, y mal hace Enrique Peña Nieto en ignorar esta condición, que si bien no se manifestó en las pasadas elecciones federales, seguramente asomará con fuerza en el 2018. Y será factor adverso aquí en la entidad en el 2016.
Pero regresemos al tema que da nombre a esta columna: el entrenador de la selección nacional de futbol, Miguel ‘el Piojo’ Herrera, es ante todo un funcionario público, un alto burócrata de la nómina federal, al cual se le paga puntualmente un salario, junto con su séquito de colaboradores. Este tipo atacó en el aeropuerto de Filadelfia a un cronista de Tv Azteca, tan solo porque se atrevió a decirle sus verdades públicamente y en horario estelar. En este punto, quiero aclarar que, para mi gusto, no se trata de la clásica rivalidad entre las dos televisoras de la pantalla casera, sino más bien de un caso que no resiste el menor análisis: Herrera, aquí y en China, es un barbaján, un sujeto burdo y cínico hasta el copete.
A lo largo de su permanencia como director técnico del conjunto tricolor, Herrera se ha metido a vender todo lo que puede, vía promocionales. Ha vendido de todo, desde que alguien igual de idiota que él, lo escogió como promotor del turismo en Chiapas, con aquello del “Chiapasionate”, hasta marcas de telefonía celular, y el colmo fue cuando se prestó para servir como vehículo de publicidad ilegal, a favor del Partido Verde.
Es una verdadera tristeza que personajes execrables, como el tal Herrera, se encuentren al frente de una institución como el seleccionado mexicano de futbol. Se supone que dicho conjunto es emblemático de nuestro país. Y a estas alturas, tanto en el extranjero, (pregúntele a ticos y panameños), la imagen que tienen de nosotros es la de una nación beneficiaria de la corrupción y la incapacidad, por decir lo menos.
Llegados a este punto, debemos preguntarnos: ¿Quién puso a Herrera al frente de la selección? Pues obviamente que, la decisión tuvo que contar con el visto bueno de Los Pinos. ¿Y quién fue el padrino que lo recomendó con el Presidente de la República? La lógica indica que fue el pago de Emilio Azcárraga al Piojo, por haber logrado un campeonato de futbol para el “América”. A partir de aquí, este individuo panzón, que debe de ingerir mucha cebada, y que se aleja del prototipo de cualquier entrenador de talla internacional, se apoderó del trono. Ya contaba con el apoyo del magnate más poderoso del negocio futbolero, y ahora se beneficiaba del aval gubernamental. El gobierno y Televisa inflaron al Piojo. Ahora ahí tienen las consecuencias. Sacarle el aire a ese globo de cerveza y egocentrismo va a ser difícil.
Para redondear el comentario, les pregunto: ¿Cuántos “Piojos” hay ahora en los ayuntamientos, en los estados y en la administración pública federal? ¿Cuántos especímenes de la intolerancia, la vulgaridad y la corrupción pululan por el sector oficial del país?
Por lo menos, aquí en Tamaulipas, yo conozco a uno, que se asemeja al Piojo Herrera, hasta en su complexión física. Y que una vez, hace años, me insultó con ánimos de golpearme en el patio central de palacio, a raíz de mis críticas periodísticas. Desafortunadamente lo tienen aún en un cargo público, y de pseudo liderazgo social.
A ese Piojo tamaulipeco, y al de la selección deberían de correrlos de sus cargos. Son gente improductiva, irascible e intolerante. Imagínese, después de que son ineptos, tienen la piel de princesa, y se irritan ante la crítica.
IMPULSA EL AYUNTAMIENTO DE TAMPICO CULTURA VIAL
El alcalde de Tampico, Gustavo Torres Salinas, acaba de poner en marcha un operativo de seguridad vial, el cual busca preservar a la ciudadanía de los accidentes. Se busca ante todo, sembrar conciencia entre la población y promover el manejo responsable y adecuado de vehículos. Una de las principales recomendaciones es, no usar el celular al conducir.




