18 enero, 2026

18 enero, 2026

Los tres años de Peña Nieto

Catalejos

Los spots que lanzó el presidente Enrique Peña Nieto para hablar sobre su tercer informe de gobierno, incluyen un elemento poco común en las piezas propagandísticas de este tipo.

En alguna parte del guión, el mandatario reconoce que México no se está moviendo al ritmo que debería. En pocas palabras, admite que la frase que en el nacimiento de su sexenio se convirtió en su lema, es cierta solo a medias.

En los mismos anuncios, Peña Nieto aventura las causas de esa “lentitud” en el desarrollo de México, y en primerísimo lugar nombra la corrupción.

Resulta por lo menos interesante esta suerte de autocrítica presidencial en vísperas del informe que marca la mitad de su sexenio.

Llega al ecuador de su administración con una opinión pública en contra en buena medida, por los escándalos de corrupción que lo han golpeado a él y a su círculo cercano.

Su relación con Grupo Higa dejó una marca muy difícil de borrar y parece que por fin, el presidente y los suyos lo comprendieron.

Como en los adictos, la aceptación es un muy buen primer paso.

Por eso será interesante escuchar el mensaje de hoy.

No tanto el contenido, que seguramente volverá a hacer hincapié en las reformas estructurales, que tampoco pueden minimizarse, sino el tono del discurso.

Aunque nadie quiere a un presidente negativo, el optimismo excesivo puede resultar ofensivo para una sociedad que exige resultados rápidos a un gobierno que se los prometió.

Si a los posible actos de corrupción, el Estado mexicano reaccionó con tibieza, el gobierno está obligado por lo menos a demostrar la eficacia que ofreció en campaña.

Peña Nieto tiene tres años para demostrar que no mentía cuando aseguraba que tenía la estrategia adecuada para reducir los índices de inseguridad en el país.
A Osorio Chong le dio una nueva, invaluable, oportunidad para reivindicarse. Veremos si la toma o se mantiene en la línea de los fracasos.

Al mismo tiempo, el presidente y su incondicional Videgaray están obligados a remontar la cuesta abajo por la que cae la economía mexicana.

Si bien, resulta irrefutable que la crisis del peso es causada en buena medida por factores internacionales, el entusiasmo que muestra el Secretario de Hacienda cuando se refiere al panorama económico de país, la mayoría de las veces raya en el delirio.

Economía y seguridad. Son los dos grandes temas en los que ha quedado a deber la administración peñanietista.

La primera mitad de su sexenio se fue en un suspiro, si insiste en minimizar las crisis que enfrenta, los próximos tres años serán insuficientes para revertir la imagen negativa que ahora tiene frente a la sociedad.

Hoy podríamos tener indicios de cuál es su propuesta para enderezar el barco.
Poco, pero todavía tiene tiempo.

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