1.- Ante la proximidad de la fecha en que se festeja el “Grito de Independencia” que pronunció don Miguel Hidalgo, algunos lectores y lectoras de esta columna, me han solicitado que divulgue que dicha ceremonia patrióica debe reafirmar los valores de la mexicanidad.
2.- Ellos aseguran que el “grito” debe exaltar el ánimo de estos millones de mexicanos que visten de charro, montan a caballo, rasgan la guitarra, cantan canciones rancheras y corridos y hablan con palabras que huelen a pueblo.
3.- El charro, como la personificación del pueblo mexicano, expresa en múltiples actitudes, sus crisis y sus sentimientos. Por eso el caballo significa la autoafirmación del mexicano, satisface su deseo de aumentar de estatura, su necesidad de dominio, y con la cooperación de la fuerza bruta del animal, incrementa su potencia para convertirse en un moderno centauro; mitad bestia y mitad mito.
4.- Montando en su rocín, el charro nos demuestra un machismo de cantina, una hombría caricaturizada que en las primeras etapas de la embriaguez lo hace parlanchín, alegre, cantador y simpático. A medida que los humos del tequila van adormeciendo su autocrítica y su innata timidez, el charro se convierte en macho agresivo, en una caricatura endemoniada y capaz de “rajarse la madre” con cualquiera.
5.- La guitarra es un elemento importante en la vida del mexicano, y es el instrumento a través del cual expresa su íntima personalidad. La guitarra tocada por las manos del charro, no cana, llora: no habla de la conquista de su amada, del triunfo amoroso: cuenta quejumbrosamente sus fracasos, se duele del abandono de la ausencia, del olvido de la ingrata y se lamenta resignadamente para saborear su dolor. “Al fin que fue bautizado con un trago de tequila, y con dinero o sin dinero sigue siendo el rey”.
6.- Por eso dicen algunos lectores criticones que el “Grito” debe festejarse sin corbata y con mariachis, oler a charro, tequila y pueblo, y que debe recordarse el lenguaje de los “meros valedores”, y en el que se incluyen las expresiones siguientes:
a) CUERUDO.- Hombre a caballo y desconocido que viste de cuero. El adjetivo implica cierta violencia en su comportamiento, cierre conducta “fuera de la ley”. “Nomás llegó el cuerudo y se vació la cantina”.
b) CHARRO NEGRO.- Se califica así a un tipo que presume de galán, audaz, mujeriego, salidor, y muy “sácale punta”. “Pancho Javier Cabeza de Vaca se cree el toro más boludo del potrero y se siente el charro negro”.
c) CHICHES DE GALLINA.- Valer chiches de gallina es valer poco, no servir para nada. “Ni caso nos hicieron en la Reforma Agraria, porque la recomendación de Felipe Solís Acero, valió chiches de gallina”.
d) FARA-FARA.- Voz para nombrar la música norteña o el grupo que conduce: el conjunto se caracteriza por el uso del acordeón y la guitarra, con obligado acompañamiento del bajo sexto y algún “brinco”, como la redova o los “palitos”.
e) MOLCAS.- El jefe, el que manda, el “mero, mero”. De qué humor llegó hoy el “Molcas, Molcas anda enchilado”.
f) TILINGO LINGO.- Palabra para definir vida frívola, de mucha farra, reventón y sin trabajo, Homero Garza siempre anda en el tilingo-lingo, no atiende sus labores, y por eso el dinero no le alcanza.
g) VAQUETÓN.- Cínico, despreocupado, sinvergüenza, aprovechado con las mujeres o con las personas que le profesan cariño. Además aguanta reproches y desprecios con mucha concha y sin inmutarse Bladimir Martínez ha sido un vaquetón desde chiquillo.




