2 enero, 2026

2 enero, 2026

La transformación de Altamira

EL KIOSKO

En la recta final de su segundo año de gestión, Armando López Flores alcanzó dos de las metas trazadas en el inicio de su administración: la construcción del nuevo Palacio Municipal y próxima puesta en operación del moderno y funcional Complejo de Gobierno.

Dos obras que se convertirán en el sello del trabajo emprendido por el alcalde altamirense, quien, desde hoy, tiene un boleto directo para pasar a la historia de la ciudad, algo que muy pocos consiguen.

El nuevo Palacio Municipal y el Complejo de Gobierno no son tan sólo dos edificios que albergarán las tareas del gobierno local, sino que representan el nuevo rostro de Altamira, el municipio que registra el crecimiento más alto y dinámico en materia económica e industrial del sur de Tamaulipas.

Los números lo dicen todo: la inversión privada, canalizada en buena medida a la industria petroquímica y portuaria, ascendió a 3 mil millones de pesos. Los inversionistas generaron alrededor de 20 mil empleos directos e indirectos. La iniciativa privada apuesta por una tierra que ofrece múltiples oportunidades de progreso.

En ese contexto, Altamira es una ciudad que necesita modificar hábitos en su quehacer gubernamental. Eso lo tiene perfectamente claro Armando López Flores desde que incursionó por primera en el servicio público en el trienio de Delia Calles Badillo, a la que, con cariño, llama su ‘madrina’.

Esas ideas se fortalecieron bajo la tutela de Sergio Carrillo Estrada en un periodo crucial: finales del siglo pasado e inicio del nuevo milenio. En ese tiempo se comenzó a hablar de la necesidad de construir un nuevo Palacio Municipal y de una reconfiguración de la zona centro, sin olvidar que el acento de la gestión -auténticamente- ‘carrillista’ fue puesta en la obra pública.

En sesión extraordinaria de Cabildo, con carácter de solemne, Armando López Flores se presentó ayer en el Gimnasio H.H. Jack Fleishman del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) para ofrecer su Segundo Informe de Cabildo.

Fue un informe directo, claro en su formato, con datos precisos de la amplia obra pública y testimonios que revelaron el sentir de la población beneficiada, sobre todo, en el rubro del desarrollo social, donde Griselda Carrillo Reyes, secretaria del área hasta el viernes pasado, realizó una efectiva labor.

Con una abierta sonrisa, el alcalde altamirense llegó al evento acompañado de su esposa Esmeralda Cabrera de López y sus dos hijos. En el trayecto hacia el escenario, el presidente municipal recibió el saludo y la felicitación de muchos de los asistentes.

En primera fila, los invitados especiales. Destacaron, por supuesto, los alcaldes de Tampico y Ciudad Madero, Gustavo Torres Salinas y Mario Neri Castilla, respectivamente. También estaba Ricardo García Escalante, de Pánuco, así como Manuel Cuan Delgado, de Pueblo Viejo.

Además, Rafael González Benavides, presidente estatal del Revolucionario Institucional, sentado junto a Marco Antonio Bernal, ex legislador que llegó acompañado de la diputada federal tampiqueña Paloma Guillén Vicente. Esdras Romero Vega, representante legislativo del Distrito Siete, en esa línea.

Ramiro Ramos Salinas, jefe de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, y Monserrat Arcos Velázquez, diputada federal, se sentaron juntos. Erasmo González Robledo también asistió al acto, pero llamó la atención la ausencia de Carlos González Toral, legislador de la comuna.

Jesús González Macías, delegado federal de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Tamaulipas, llegó puntual al evento. El funcionario es amigo de Armando López Flores, quien, no se debe olvidar, fue candidato a la alcaldía con la bandera del Partido Verde. Además, el diputado local ecologista Patricio King estuvo presente en la ceremonia.

En su lectura, el alcalde de Altamira subrayó la palabra clave para entender la ruta de su administración y el camino trazado para el municipio: transformación.

Textual, Armando López expresó: ‘Hoy a dos años de distancia hemos cumplido cabalmente con muchos de los compromisos establecidos y hemos avanzado con paso firme en la transformación de Altamira como una ciudad de calidad’.

La transformación de la ciudad se traduce en hechos concretos: la construcción del Parque Lineal en el popular sector Monte Alto, cuya longitud es de 900 metros y que integra la pavimentación a base de concreto hidráulico de un bulevar y la instalación de áreas recreativas y deportivas que fomenten la convivencia social y familiar.

Otro ejemplo: la construcción de la segunda etapa del Parque de la Laguna del Champayán con una inversión de 7 millones de pesos, que persigue el mismo objetivo, la integración de las familias altamirenses. La obra, por cierto, será inaugurada hoy por la tarde por el gobernador del estado, Egidio Torre Cantú.

Una obra más que inaugurará hoy lunes el mandatario estatal es el Parque de Barrio que se ubica en la nueva Delegación de la Zona Sur de Altamira, otro de los compromisos cumplidos por Armando López Flores.

Es evidente: la transformación de Altamira está en marcha y nada la va a detener. Al contrario, esa ruta debe tener continuidad en los próximos años con un liderazgo similar, con una inteligente visión puesta en las obras de infraestructura y con mano sensible en las tareas del desarrollo social. Ese debe ser el camino.

Y PARA CERRAR…
‘El Puente Roto’ fue una obra mal hecha durante el sexenio del nefasto Felipe Calderón Hinojosa. Es decir, es un asunto que toca resolver a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), aunque se sabe que la API de Altamira mantiene un juicio en contra de la constructora que edificó el puente y eso, en particular la resolución del Juzgado, es lo que ‘atora’ su reparación o, de plano, su demolición.

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