Miles, millones de mexicanos participarán hoy en los festejos oficiales del inicio de la guerra de independencia, la fuerza de la costumbre aún se impone en este país donde pese al enojo y el repudio a las autoridades, los aztecas no hemos pasado de ser ‘ciber manifestantes’.
Así es mis queridos boes, en México la ‘primavera Árabe’ se quedó en apenas un desflorido intento de rebelión que no pasó del papel una y otra vez.
Primero fue la campaña presidencial en la que el movimiento #YoSoy132 prometía lo que no cumplió: levantar al país a la par de los grandes movimientos que en el Medio Oriente y en Europa sacudieron o tumbaron gobiernos.
El #YoSoy132 parecía la mecha que al final no prendió, como no lo hizo la muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa, como no lo hicieron las masacres en otros puntos del país, como tampoco lo hizo la evidente corrupción en torno a la Casa Blanca de Angélica Rivera o como no lo han hecho las muertes de periodistas en Veracruz y otras entidades.
Y es que los mexicanos hemos dado muestras de ser lapidarios en las redes sociales, ahí hemos hecho pedazos al presidente Enrique Peña Nieto y su desabrido e incompetente gabinete, hemos amenazado con incendiar al país, pero de ahí no pasa el enojo.
Hoy traemos un nuevo ‘trote’, ahora en contra de la diputada federal priista Carmen Salinas, a la que vomitamos en las redes, a la que le tenemos la soga en el cuello, la que nos avergüenza por vulgar y corriente.
Llevamos ya 40 mil firmas para exigir que le sea retirada su diputación plurinominal que el PRI decidió regalarle, hay quienes dicen que ya van 80 y la mujer se atreve a encarar al pueblo que la aborrece.
«Por mí se pueden meter sus firmas por el trasero o por donde más les quepa, mijitos, yo estoy respaldada por mi partido (PRI), mejor pónganse a trabajar y no estén de envidiosos», dijo la ‘corcho lata’ al entrarse de las formas en su contra.
Puede decir lo que le venga en gana, porque sabe que la protesta en su contra no va a salir de las redes sociales, porque cuando dijo: «me vale madre» y «no la hagan de pedo» refiriéndose a las críticas en su contra, tampoco pasó nada.
Porque si con los muertos de Ayotzinapa no ha pasado a mayores y la corrupción a vista de todos tampoco, entonces con sus majaderías mucho menos va a pasar.
Lo cierto es que así como en 1810 y el 1910 el pueblo estaba (poniéndome a tono con la Carmen Salinas) hasta la madre, muy pronto este México pasivo y encerrado en las redes sociales puede dar el paso y transitar de la ciberprotesta a la toma de las calles y edificios públicos, porque motivos hay suficientes.
Mientras ese tiempo llega, hoy las masas convocadas por el gobierno al que en el Face y el Twitter dicen odiar, reprobar y maldecir, van a congregarse en las plazas principales de todo el país a oír y gritar con los alcaldes y gobernadores, así como al presidente el grito patriótico de Viva México y los héroes que nos dieron patria y libertad.
La mayoría no sabrá lo que grita, como los héroes a los que hoy hará referencia la arenga no se enteraron de que en realidad su muerte fue medio en vano, porque 205 años después ni tenemos patria y mucho menos libertad.
Porque hay sitios del país por donde no se puede transitar de noche y algunos ni siquiera de día, porque hay sitios donde la libertad de manifestación y de prensa en este país son letra muerta.
Porque hoy ni el petróleo que antes presumíamos como nuestro aunque era de unos cuantos mexicanos, ya ni siquiera es completamente de la patria.
Esa patria por la que supuestamente dio la vida Hidalgo, Morelos, La Corregidora, Aldama y muchos más, hoy no es otra cosa que los despojos de una nación golpeada por la voracidad de la clase política que cada seis años llega para ver qué le ruñe.
Esa patria a la que hoy se hará referencia es hoy un territorio ‘S.A’ donde los socios mayoritarios siempre son los gringos o los europeos y los peones siguen siendo los mexicanos.
Esa patria del pueblo que despertó primero en 1810 y luego en 1910, hoy no es otra cosa que un país dominado por la telebasura que guía a la masa, que la divierte con escándalos baratos y novelas rosas, mientras oculta la triste realidad en la que ni siquiera se entera de que es la víctima.
Hoy insisto, el pueblo indiferente, victimizarlo y contagiado del ‘síndrome de Estocolmo’ ahí estaremos gritando viva México!
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