Alejandro Etienne, alcalde victorense dice que han dado resultado las campañas para que los contribuyentes paguen el impuesto predial y que ya lleva recaudado el 80 por ciento de los 60 millones que espera recuperar este año.
60 millones no es cualquier cifra, y más si se toma en cuenta que detrás de esa cantidad hay un esfuerzo muy grande de las familias victorenses por cumplir con este impuesto.
Lo malo, donde las cosas no se emparejan, es en el momento de ver reflejados esos 60 millones en una ciudad que cada día está más descuidada, donde están desarrollándose proyectos
inmobiliarios que dentro de unos años serán un dolor de cabeza por su ubicación en la montaña.
Ciudad Victoria tendría que aprender de otras experiencias, como por ejemplo las de Nuevo León, donde es más común de lo que creemos que los habitantes de la Sierra Madre se
levanten con la novedad de que en su sala hay una piedra de grandes dimensiones que se desprendió debido a los temporales.
Algo así pudiera ocurrir dentro de un tiempo aquí, porque no se aplica un plan de desarrollo urbano que limite la invasión de las zonas altas del municipio.
Luego está el tema del descuido en el que está sumida la ciudad, lo sucia que se encuentra y el dinero que se aporta que no tiene un efecto en mejorar la calidad de vida de los capitalinos tamaulipecos.
Eso me hace recordar la última vez que platiqué con Rodolfo Torre, me preguntó que qué me había parecido el evento de cierre de campaña un viernes 25 de junio en Nuevo Laredo.
Le contesté que muy bien, que Nuevo Laredo nunca falla, quienes le fallan son sus autoridades. Algo similar pasa en ciudad Victoria, los victorenses pagan sus impuestos pero no hay una mejoría en la calidad de servicios y la atención del municipio a sus ciudadanos.
Son de las cosas que se tendrían que analizar para la elección del año entrante, no vaya a ser que sigan con la cantaleta que no hay dinero, pero la recuperación de los impuestos indica otra cosa muy distinta.
EMPIEZA EL ÚLTIMO AÑO
Para las y los legisladores tamaulipecos empieza el tiempo en que les saludarán con un “menos días”, la cuenta regresiva que inició cuando tomaron posesión de su cargo hoy ya tiene su tiempo contadito. A esta legislatura le tocó hacer las reformas a la ley electoral, donde se notó la preferencia partidista, lástima, a veces se pierden oportunidades de oro de pasar a la historia como los grandes reformadores. En fin. Pero según dicen, harán todo lo posible por concluir este año dando buenas cuentas, espero que a la ciudadanía, que es quien los puso ahí.
Ramiro Ramos podría hacer maletas en octubre, tiene que tomarse el tiempo suficiente para dejar su encargo en el Congreso y buscar otras oportunidades, si es que le dan permiso, porque en el priismo tamaulipeco se estila mucho eso de “donde manda capitán, no gobierna marinero”.
Aunque también podría salir un bronco que se salte las trancas y diga no más con el tricolor. Sólo que tendría que convencer a los señores del dinero que lo apoyen como hizo Jaime Rodríguez Calderón, que recibió sus buenos cañonazos millonarios y por eso pudo sacar la candidatura sin partido, que no independiente.
Por cierto, este hombre estará asumiendo su responsabilidad el cuatro de octubre, algo similar pasará dentro de un año en Tamaulipas.
Bien dice que no hay plazo que no se cumpla y ¿la verdad? Qué bueno, a ver si ahora corren mejores tiempos para esta entidad.
VÁYASE ESCOBAR, VÁYASE
Así le dijeron organizaciones civiles al verde Arturo Escobar, a quien le encomendaron la prevención y participación ciudadana en la Secretaría de Gobernación, pero él era uno de los impulsores de la pena de muerte, o sea, la violencia se combate con más violencia. Además lo encontraron en un aeropuerto con un millón de pesos en efectivo y ni siquiera le abrieron un proceso las autoridades federales.
Si fuese un poquito consciente, ya hubiera dejado el cargo, pero puede más el interés de estar dentro de la nómina federal.
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