3 marzo, 2026

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El doble filo de la energía limpia

En el Estado operarán 26 parques eólicos para generar electricidad y reducir la contaminación, pero fauna y flora en esas zonas podrían sufrir un daño irreversible
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TAMPICO, Tamaulipas.- Los 26 parques eólicos aprobados para construirse en Tamaulipas podrían causar un daño irreversible en la fauna y flora, si no se estudia y vigila con rigor su instalación y operación, advirtió el investigador senior del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciatec), Roberto Acero Rueda, en entrevista vía telefónica con EXPRESO / LA RAZÓN.

«La única recomendación al respecto del Banco Mundial es no colocar un parque cerca de una zona de anidación de aves. En el caso de Tamaulipas hay una zona de importancia en la Laguna Madre reconocida por Semarnat. ¿Qué tan cerca? Eso no lo sabemos. ¿A 5 kilómetros, 8 kilómetros? No lo sabemos, porque no se ha podido medir el efecto. Tamaulipas tiene otro problema, porque es ruta de la mariposa monarca. ¿Cómo le afecta? Tampoco lo sabemos. Necesitamos hacer los estudios más profundos», expresó el experto que realizó estudios
en la costa tamaulipeca.

De acuerdo al estudio «Potencial de inversiones de la Reforma Energética en las distintas regiones de México», en los 459 kilómetros de litoral tamaulipeco se planea desarrollar líneas de conducción de hidrocarburos; la construcción de dos centrales eólicas de 900 megavatios (MW), una a la altura de Soto la Marina e incrementar el poder del parque «El Porvenir», en Reynosa. Además, se contempla la instalación de dos centrales solares, en los límites entre San Fernando y Matamoros y entre Nuevo Laredo y Nuevo León. En la misma franja ribereña se proyecta una unidad termosolar que se ubicaría en Díaz Ordaz o Camargo.

La Agencia Estatal de Energía (AEE) informó que para 2015 se contemplan los desarrollos de 11 centrales eólicas de los 26 proyectos autorizados por la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Las obras avaladas se ubican en los municipios de Reynosa, Matamoros, Güémez, Victoria, Llera de Canales, San Fernando, Villa de Casas y Méndez. De los cuales ya iniciaron los procesos de construcción el parque de Ciudad Victoria, Güémez y Llera. La Secretaría de Energía (Sener) estima que se invertirán 14 mil millones de dólares de 2015 a 2018; la mayoría del dinero aterrizará en territorio tamaulipeco.

Sin embargo, afirma Acero Rueda, la generación de las energías amigables con el medio ambiente impactan fuerte en los ecosistemas. Las plantas de energía solar generan —por la sombra que queda en el suelo— erosión. Las hidroeléctricas provocan la fragmentación de los ecosistemas. Un ejemplo del ‘golpe’ que representa la construcción de presas para generar energía se vive en el río Grande Santiago. A lo largo del afluente se levantaron La Yesca, El Cajón y Aguamilpa-Solidaridad; entre las tres producen 4 mil 500 Gigavatios por hora (GWh).

El daño que provocan la operación de las hidroeléctricas al medio ambiente es irremediable, concluyó en el estudio “Proceso de fragmentación del río Grande de Santiago (México) y sus implicaciones sociales y ambientales”, el doctor en Ciencias de la Tierra por la UNAM, José de Anda Sánchez. La generación de energía por medio de la corriente del agua es la fuente renovable más explotada en México.

ALERTA EN TAMAULIPAS
Empero, el auge mundial de los campos eólicos es centro de intensos debates entre ambientalistas e inversionistas, por causar un presunto alto índice de mortalidad de aves.

Las posiciones son dos: quienes afirman que los aerogeneradores matan a las pájaros o a los murciélagos y quienes dicen que casi no les afectan, que se mueren más pájaros por accidentes con automóviles.

En Tamaulipas ya opera la primera etapa del parque «El Porvenir», que cuenta con 30 aerogeneradores. La segunda y tercera etapa comenzaron a tramitarse para sumar 63 generadores.
En la primera quincena de octubre comenzará la construcción de los parques eólicos «Tres Mesas», en Llera de Canales, y «La Mesa», en Villa de Casas. La inversión ronda los 450 millones de dólares.

Al respecto, el investigador Roberto Acero elaboró el estudio «Plantas eólicas: efectos e impactos medioambientales en la costa noreste de México». El documento se limita a tres estudios de impacto realizados en San Fernando, Matamoros y Reynosa, cerca de las reservas protegidas de Laguna Madre y Río Bravo Delta.

El consultor del Ciatec reconoció que en dichas zonas protegidas “hay más de 450 especies de aves acuáticas y terrestres que conforman 15 por ciento de todas las aves migratorias que llegan anualmente de Estados Unidos y Canadá». La Comisión nacional para el conocimiento y uso de la biodiversidad (Conabio) determinó que tan sólo en el área de la Laguna Madre habitan 144 especies de aves residentes, 2.7 por ciento son originarias del sitio, allí se asienta 36 por ciento de la población mundial del pato de cabeza roja y habita la única colonia reproductiva de pelícano blanco de las costas del país y la más alta concentración nacional de aves costeras.

“Una de las principales funciones biológicas de la región es servir como corredor para las aves migratorias acuáticas, que resulta en el porcentaje más alto (59 por ciento) de aves migratorias con respecto a los registros de fauna aviar en el área, y de aves residentes (38%); dado que estas especies surcan el Golfo de México, esta zona es de las más importantes del continente para las aves de presa», dijo Acero Rueda en la presentación del estudio ante la Asociación Internacional de Evaluación de Impactos (IAIA, por sus siglas en inglés).

De acuerdo a los estudios de impacto ambiental, la operación del complejo de parques eólicos enclavados en las dos zonas “producirá en promedio cerca de 90 impactos en cada proyecto, de los cuales 67 son de baja magnitud, 20 de importancia media y tres de alta importancia, fundamentalmente relacionados con el impacto que la operación de las turbinas tendrá sobre la vida natural de las aves y en los procesos de movilidad de las especies”.

Acerca de la construcción de parques en el centro de la entidad, Acero Rueda comenta que por la zona montañosa puedan existir cavernas con altas poblaciones de murciélagos. Por ello, recomendó estudiar a fondo la orografía que rodea a los proyectos con el fin de detectar posibles riesgos para esta especie, que es la más perjudicada por golpes de aspas.

«Una de las principales objeciones es que la velocidad de rotación del aerogenerador es altísima, entre 160 y 200 kilómetros por hora, aunque parece que va despacito la verdad que va rápido y podría afectar a las aves. Este es el principal argumento que esgrimen los expertos que dicen que afectan a las aves», mencionó.

Pero antes de la operación, la construcción de los parques también detona un desorden en las especies terrestres, debido a la presencia de la maquinaria y el personal para la obra. Además, la colocación de las torres de las turbinas en predios cercanos ocasionarán la erosión del suelo y, con ello, se modificará la vegetación y la actividad agrícola.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) es la dependencia encargada de revisar los Manifiestos de Impacto Ambiental (MIA) y permitir o no la construcción.

Por ahora, con base en experiencia del extranjero, algunas empresas optan por instalar disuadores sónicos, colores en las aspas o sensores de movimiento que detienen las aspas al detectar las aves.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) es quien vigila que las empresas cumplan con los programas para mitigar los daños causados. De acuerdo al reglamento
ambientalista, las empresas tienen la obligación de reportar a detalle los casos de aves muertas. Si la ciudadanía detecta un ave muerta cerca de un parque puede reportar el suceso a Profepa para que ésta investigue. Inclusive la dependencia cuenta con un programa de revisión periódica a las plantas eólicas, fotovoltáicas e hidroeléctricas, no obstante se desconoce si se realice correctamente.

«Desde mi punto de vista es que se tiene que seguir estudiando este asunto. No podemos obviar, no podemos hacer para atrás o cambiarlo. Se tienen que seguir estudiando y no podemos parar el desarrollo. Hay que hacer las cosas con cuidado».

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