Por Antonio H. Mandujano
EXPRESO-LA RAZON
Antes del amanecer, la fe ya se hacía presente en Ciudad Victoria.
A las 6:30 de la mañana, el Viernes Santo inició con una de las tradiciones más singulares de la Diócesis: la visita a los siete templos, pero no a paso lento, sino a ritmo constante.
Un nutrido grupo de corredores, hoy conocidos como “runners”, encabezados por el obispo Óscar Efraín Tamez Villarreal, realizó el recorrido por siete iglesias del decanato de Catedral, dando continuidad a una práctica con más de una década de antigüedad y que, en su caso, representa la cuarta edición desde su llegada a la diócesis.
Mientras la ciudad apenas despertaba, el contingente avanzó entre calles y templos, combinando devoción con disciplina física en un acto que se ha vuelto distintivo del inicio del Viernes Santo en la capital tamaulipeca.
Antes de las 9:00 horas, los participantes concluyeron el recorrido en el templo del Sagrado Corazón de Jesús, donde el obispo encabezó una oración y agradeció la participación en esta actividad que une fe y esfuerzo físico.
Nueva logística en el Viacrucis
Más tarde, a las 9:00 de la mañana, la atención se concentró en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, desde donde partió el Viacrucis, que este año tuvo una modificación relevante: por primera vez se realizó en conjunto con la Basílica de Nuestra Señora del Refugio.
La procesión inició en el cruce del 15 Hidalgo y Juárez, avanzó por esta última vialidad hasta el 8 Morelos y concluyó en la Plaza Hidalgo, en medio de una multitud que acompañó cada estación con recogimiento.
Cientos de fieles participaron en la representación de la crucifixión de Jesucristo, en un ambiente de silencio, fe y solemnidad, característico de esta fecha central del calendario litúrgico.
De manera simultánea, entre las 9:00 horas y el mediodía, parroquias de toda la diócesis replicaron estas representaciones, reflejando la unidad de la Iglesia local.
A estos ajustes se suma también la Procesión del Silencio, que modificó su recorrido tradicional: dejó de iniciar en el 17 Carrera para arrancar en el 8 Morelos (Basílica), avanzar por la calle Hidalgo y concluir en la Catedral.
Sobre estos cambios, el obispo explicó que obedecen a un acuerdo entre ambas parroquias para realizar de manera conjunta las actividades del Viernes Santo.
“Buscamos hacer estas celebraciones en conjunto entre la Catedral y la Basílica, como las dos iglesias más representativas del centro de la ciudad”, señaló.
Añadió que estas modificaciones podrían mantenerse en futuras celebraciones, siempre respetando los lineamientos litúrgicos.
Así, entre tradición e innovación, el Viernes Santo en Ciudad Victoria se vivió con intensidad, reafirmando una fe que trasciende los templos y se manifiesta también en las calles.




