Por Julio Manuel Loya Guzmán
EXPRESO-LA RAZON
Mientras la migración hacia Estados Unidos registra un desplome sin precedentes en frontera tamaulipeca, las deportaciones de connacionales expulsados por autoridades estadounidenses se dispararon 48.2 por ciento en el primer cuatrimestre de 2026.
Juan José Rodríguez Alvarado, director general del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM), presentó la actualización de la estadística sobre la migración en la entidad, en la que destaca la deportación de 17,847 personas del 1 de enero al 30 de abril del presente año, contra 12,043 registradas en el mismo periodo de 2025.
Agregó que esta cifra supera incluso las 17,244 deportaciones contabilizadas en el primer cuatrimestre de 2024, lo que representa un incremento global del 3.5 por ciento.
El funcionario detalló que el repunte está concentrado prácticamente en Matamoros, ciudad que se convirtió en la principal puerta de retorno de migrantes desde Estados Unidos. Por ese municipio fueron deportadas 15,844 personas entre enero y abril de este año, muy por encima de las 4,934 registradas en el mismo periodo de 2025 y de las 4,685 de 2024.
En contraste, los retornos por Nuevo Laredo y Reynosa muestran una caída sostenida. Nuevo Laredo pasó de 8,334 deportados en 2024 a 5,172 en 2025, y apenas 878 en 2026. Por su parte, Reynosa registró 4,225 deportaciones en 2024, 1,937 en 2025 y 1,125 durante el presente año.
Rodríguez Alvarado señaló que, de los 17,847 migrantes repatriados, al menos 1,500 son originarios de Tamaulipas y el resto de diversos estados, predominando Michoacán y Guerrero.
A la par del incremento en las repatriaciones, la migración en tránsito se encuentra en uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
De acuerdo con el funcionario estatal, hasta el mes de mayo, los albergues de Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo alojaban en conjunto apenas 121 migrantes. Esta cifra contrasta drásticamente con los más de 30 mil que llegaron a concentrarse en años recientes mientras esperaban una oportunidad para cruzar.
“Es histórico lo que está pasando en Tamaulipas. Realmente tenemos poco más de un centenar de migrantes albergados cuando en otros años tuvimos más de 30 mil personas esperando cruzar a Estados Unidos”, expuso.
Atribuyó la caída del flujo migratorio a las políticas restrictivas implementadas por el gobierno estadounidense, al endurecimiento de los controles fronterizos y a las consecuencias legales que enfrentan quienes intentan ingresar de manera irregular.
Estos factores han provocado que miles de personas desistan temporalmente de emprender el viaje hacia territorio estadounidense, modificando de manera significativa el comportamiento migratorio en la frontera tamaulipeca.
La prueba contundente, es que por el momento no hay señales de las grandes caravanas de extranjeros que se aglutinaban en el sureste mexicano para iniciar su travesía hacia la frontera norte y cruzar al vecino país en busca del mortal «sueño americano».
«Esto nos indica que la gente, por el momento, está dejando de tomar la decisión de ir a Estados Unidos», concluyó.




