13 agosto, 2026

13 agosto, 2026

Sequía y HLB golpean a la citricultura de Tamaulipas; productores pierden hasta 30% de producción

La atención técnica y la vigilancia en campo se mantienen como parte de las acciones para detectar posibles afectaciones, además de las medidas que aplican los propios productores.
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Por Antonio H. Mandujano

Expreso

La citricultura de Tamaulipas atraviesa una etapa crítica, y es que la combinación de sequía extrema, falta de sistemas de riego eficientes y la presencia del HLB ha provocado una reducción de hasta 30 por ciento en la producción durante los últimos años, advirtió en entrevista exclusiva para Expreso el productor citrícola de Güémez, Arturo Pérez Gallegos.

El panorama contrasta con los niveles productivos que mantenía el estado años atrás.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía que refiere el productor, alrededor de 2020 Tamaulipas generaba cerca de 950 mil toneladas de cítricos anuales, mientras que los registros más recientes que conoce ubican la producción en apenas 630 mil a 640 mil toneladas.

“Es algo crítico. Tamaulipas es un productor muy importante para la nación, es el segundo productor nacional después de Veracruz”, señaló Pérez Gallegos.

Para el productor, la sequía extrema es actualmente uno de los principales factores que están mermando las huertas, una situación que relacionó con los efectos del cambio climático y que se agrava por la infraestructura de riego que utilizan buena parte de los productores.

El agua, el gran reto

Pérez Gallegos explicó que en la zona social de Güémez apenas alrededor de 30 por ciento de los productores cuenta con sistemas de riego, mientras que el resto continúa dependiendo del tradicional riego rodado.

Se trata de una infraestructura antigua que conduce el agua mediante canales y regaderas hasta los árboles, pero que implica un importante desperdicio del recurso.

“Debe ser por sistema de goteo, invertirle un poco. No queremos todo regalado, pero que fuera algún crédito, algo que pudiéramos estar pagando por año”, planteó.

El productor consideró que modernizar los sistemas de riego permitiría aprovechar mejor el agua disponible y, al mismo tiempo, elevar los rendimientos de las huertas.

HLB, otro golpe para las huertas

A la falta de agua se suma el HLB, una enfermedad que ha afectado a la citricultura de Tamaulipas durante aproximadamente una década y que, de acuerdo con el productor, ya ha provocado la pérdida de huertas completas en algunas zonas.

Explicó que el problema es transmitido por un pequeño insecto que se alimenta de los brotes nuevos de los árboles, lo que permite que la enfermedad se extienda.

En Güémez, señaló, la afectación todavía puede observarse de manera aislada en algunas huertas, aunque existen zonas donde el impacto es mucho mayor.

“De momento no hay una cura para el HLB”, afirmó, al explicar que los productores buscan mantener nutridos los árboles para prolongar su vida productiva y evitar que el problema avance rápidamente.

La atención técnica y la vigilancia en campo se mantienen como parte de las acciones para detectar posibles afectaciones, además de las medidas que aplican los propios productores.

Güémez, tierra de cítricos

Tan solo en Güémez existen alrededor de mil productores sociales dedicados a la citricultura, de acuerdo con Pérez Gallegos, mientras que la actividad también tiene presencia importante en municipios como Hidalgo, Padilla y otras zonas del centro de Tamaulipas.

La naranja Valencia continúa siendo la variedad de mayor confianza entre los productores debido a su resistencia y longevidad. También se cultivan naranja temprana o Mars, toronja, limón italiano, limón Colima y mandarina.

Una de las ventajas de la Valencia es precisamente la duración de los árboles, pues existen huertas con ejemplares de más de 60 años.

Una producción que también llega al extranjero

Aunque una parte importante de la cosecha se queda en el mercado nacional, Pérez Gallegos estimó que alrededor de 40 por ciento de la producción citrícola tamaulipeca se destina a la exportación, principalmente hacia Estados Unidos, aunque también existen envíos hacia Japón y otros mercados.

El resto se comercializa en distintas entidades del país, con destinos como Guadalajara, Ciudad de México y San Luis Potosí.

Los precios, sin embargo, dependen en buena medida del comportamiento de la oferta y la demanda. El productor explicó que cuando otros estados, particularmente Veracruz, tienen una alta disponibilidad de fruta, el mercado puede saturarse y presionar los precios a la baja.

Piden modernizar el campo

Ante este escenario, el llamado de los citricultores es a fortalecer los programas de apoyo para modernizar los sistemas de riego, mantener la asistencia técnica y continuar con la entrega de fertilizantes.

Pérez Gallegos reconoció que actualmente los productores citrícolas reciben fertilizantes y destacó la presencia de técnicos y extensionistas que recorren las huertas para detectar problemas.

Sin embargo, consideró que el principal pendiente es hacer más eficiente el uso del agua.

“Lo que mayormente se ocupa es un nuevo sistema de riego con más tecnología, más moderno, para aprovechar toda la producción y evitar que el agua se gaste solamente porque sí”, sostuvo.

Para los productores, recuperar los niveles históricos de producción no será sencillo mientras persistan la sequía y el HLB, pero la apuesta está en modernizar el riego, mantener nutridos los árboles y reforzar la asistencia técnica para proteger una de las actividades agrícolas más tradicionales y representativas de Tamaulipas.

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