Como de costumbre, el domingo es para su servidor oportunidad de escribir sobre algo ajeno a la política.
¿Y sabe qué?… este día, no sabe cuánto lamento utilizar este espacio para abordar un tema que en mi juicio, es escalofriante. Para que dimensione mi percepción, casi prefiero quedarme con la malhadada política.
Le diré por qué.
En el curso de la semana que concluye, circuló y sigue circulando en las redes sociales un mensaje que en video muestra a una linda chica con una dosis de cocaína en una de sus manos, el cual aspira sin miramientos. La protagonista dice lo que hace, por qué lo hace y lanza un reto a quien quiera aceptarlo, para que hagan lo mismo que ella.
“No es tan fácil”, dice en una de las grabaciones, pero a los ojos de quienes la observamos, parece lo más sencillo del mundo. Y es en eso precisamente, donde radica el peligro.
Grave peligro.
Todos lo sabemos. Somos una sociedad, especialmente el segmento de los jóvenes, cuyos integrantes actuamos por imitación en muchos casos. Que una preciosa jovencita, de apariencia saludable y acomodada económicamente, invite a darse un “pase” de manera tan natural, como quien se toma una aspirina, tal vez resulte para muchos una tentación irresistible.
“Si a ella no le pasa nada”, “si ella se ve tan normal”, “si ella luce así a pesar de drogarse”, entonces “empolvarse” no es tan riesgoso, son algunas de las opiniones escuchadas entre chicos y chicas.
¿Entiende ahora por qué me resulta escalofriante que piensen así un buen número de nuestros muchachos?
Estoy seguro que usted mide este caso de la misma manera y estoy seguro también que debe pensar en cómo reaccionar ante embestidas de esa naturaleza, para tratar de proteger a sus hijos y seres queridos.
En lo personal, ante la imposibilidad de frenar legalmente en las rede sociales ese tipo de aberraciones, sólo me queda intentar –y quizás sea un sueño guajiro– responder a esas “invitaciones” con otro reto, sugerido por otros jóvenes, aunque de antemano algunos me manden al cuerno.
Ahí va el reto de otros chicos, al cual me uno:
–Te reto a que tus padres digan con orgullo “ese es mi hijo o hija”.
–Te reto a que no “truenes” materia alguna en este ciclo escolar.
–Te reto a que no tomes ni siquiera una “chela” en un mes.
–Te reto a que llegues a tu casa antes de las 12:00 PM.
–Te reto a que les lleves un 10 en matemáticas a tus papás.
–Te reto a que manejes tu auto a un máximo de 60 Km/hora.
–Te reto a que no digas una grosería durante 24 horas.
–Te reto a que resistas que te hagan un tatuaje.
–Te reto a que dejes de fumar.
–Te reto a ir a una iglesia, cualquiera que sea tu fe, cuatro domingos seguidos.
La lista de desafíos es más extensa, pero prefiero dejarla de ese tamaño, para no cansar a los escasos lectores de esta colaboración.
La intención de este llamado, como lo mencionan los impulsores de estos retos, no es hacer escarnio de los amigos o exhibir a compañeros que puedan sufrir el problema de la drogadicción y tengan otros hábitos no recomendables, sino mostrar que para demostrar el valor personal los jóvenes y en general la sociedad, también tienen opciones que no degradan su organismo ni los ponen en peligro hasta niveles mortales.
Lástima que estos retos no “vendan” como el del “pase” de coca.
Lástima que para estos retos saludables no haya quien se interese en grabar un video y hacerlo “viral”…
Twitter: @LABERINTOS-HOY




