2 enero, 2026

2 enero, 2026

Laberintos del poder

Hay sheriff…í’iñor

Laberintos del Poder

Sucedió algo parecido en el mismo lugar, en Nuevo León. Aproximadamente en los primeros meses de 1989.

Corría el primer año en la administración del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Para entonces, dos en apariencia todopoderosos líderes sindicales habían sido derrumbados. El petrolero Joaquín Hernández Galicia estaba en la cárcel y el magisterial Carlos Jonguitud Barrios había sido obligado a renunciar. Casi todos aplaudían. Insisto, casi todos.

En Monterrey, los líderes de la iniciativa privada mostraban preocupación por el furioso revanchismo del mandatario. Un cintillo –así se define a uno de las llamadas importantes en un periódico– publicado en una edición de El Norte, decía a la letra, en voz de uno de sus líderes:

“Queremos un Presidente, no un sheriff…”

¿Por qué recordar ese pasaje?
Porque ayer se abrió precisamente en Nuevo León, otro capítulo de esa cíclica novela tragicómica en una administración pública, en donde el nuevo mandatario se erige en el máximo juez de la honestidad y la moral y se lanza a dentelladas contra quienes le antecedieron. Nada nuevo, salvo el lenguaje popular y chicharronero, inusual en los gobernantes de esa Entidad.

Ayer, el flamante gobernador del vecino Estado mencionado, Jaime Rodríguez Calderón, el primero en México que alcanza un puesto así de manera independiente y a quien le place hasta los huesos que le llamen “El Bronco”, rindió protesta y no dejó títere con cabeza.

Anunció auditorías, rechazó el pago de deudas cuya legalidad él decidirá, alejó a su familia –por lo menos en el discurso– del ejercicio del poder, satanizó a todos los partidos políticos, despotricó contra las transas y desde luego, ofreció al pueblo la cabeza de presuntos bandidos, así como llevar ante la ley a los criminales, aunque se cuidó de aclarar que hablaba de quienes hayan sido funcionarios públicos.

Y la pregunta es:
¿Repetirán los nuevoleoneses la petición de más de tres lustros atrás?

La verdad, si a eso va a dedicar gran parte de su tiempo el señor Rodríguez, no parecen soplar vientos favorables para ese Estado. En esa obsesión de venganza y de exhibir hasta a quien le mire atravesado, el nuevo mandatario puede llevar a Nuevo León a convertirse en una versión política del circo romano, cuando el dictador en turno ofrecía víctimas al populacho, para distraerlo de los verdaderos problemas y desviar la atención sobre sus propias acciones. Ojalá, es un buen deseo, que eso no suceda. Y todos sabemos qué le pasó a Roma.

Tal vez su servidor esté delirando al opinar de esta manera y tal vez las intenciones de don Jaime sean las más nobles de la historia. Tal vez, pero hoy no parece caber duda alguna de que alguien en Nuevo León se ha colocado en el pecho una rutilante estrella de sheriff.

Ojalá también aparezca a su lado, un gobernador…

CONTRALORES
Lo que se dio en llamar “contraloría social” en gobiernos anteriores, por fin cobra forma y cuerpo. Por lo menos en un municipio: Altamira.

El ayuntamiento se ha dado a la tarea de crear comités vecinales para cada obra pública que se lleva a cabo en esa comunidad, cuyos integrantes tienen facultades plenas para vigilar el avance y calidad de cada frente de trabajo en sus colonias, así como exigir cuentas a quienes no cumplan con las condiciones ofrecidas.

Ojalá que esa modalidad se convirtiera en una costumbre saludable en cada ayuntamiento. Mientras tanto, el alcalde altamirense, Armando López Flores, ya clavó las primeras picas…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

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