18 enero, 2026

18 enero, 2026

Crónica urbana

Levitación y ósmosis inversa

Crónica Urbana

1-El salario empuja a las masas a la levitación persuasiva, Se trata de la nueva filosofía del capital y el trabajo de acuerdo con lo establecido. Mantener inerte a la fuerza de trabajo, en levitación para no sentir las cornadas del hambre y la desesperación.

Los trabajadores, ese batallón inconmensurable de pobres y pobretones arrimados a las caricias del sistema, nadarán de muertito para no sentir las cosquillas de las pirañas del comercio y la usura. Yo propongo que la dieta de los nuevos salarios mínimos sea eminentemente democrática, con suelo parejo para todos los asalariados. Que nadie brinque la rayita, yo ya la brinqué ni que dos y dos son cuatro y 19 veintitres.

Mi propuesta a la cadena alimenticia de los pobres y poverachos es; ósmosis inversa, consiste en acudir a los grandes almacenes de alimentos y de enseres como ropa, zapatos y artículos suntuarios y que clase asalariada huela los productos como Avón llama a las puertas de su hogar. Que los pobres empleados olfateen libremente la comida en los aparadores, que chupen de soslayo a los comestibles perecederos como papaya, aguacate, melón y sandía como la vieja del otro día.

Que huelan, que olfateen la comida empaquetada. Que miren y toquen los productos que ya no podrán tener en casa ni en el estómago.

2- Levitación de transporte urbano y demás
Que el sistema nacional contra el hambre done un par de ruedas o una rueda a los usuarios de los micros para que desplacen a sus trabajos y a la escuela como los cirqueros del Ataide y Hermanos. Ante el alza del dólar los micros aumentarán de precio sus pasajes y por lo mismo han entrado también al  ciclo de levitación de la economía nacional.

Imposible con el salario mínimo trepar al micro al hijo y a la consorte. El chico no pude ir en micro a su escuela y las Patitas con reboso de bolitas ya no se irán meneando al caminar porque tomar un micro es algo lejano. Antes se pensaba que la ruleta rusa del microbusero era lo más significativo de los pobres porque se la jugaban día tras día como la navaja Gillette. No ahora, se la juegan, o tragan o viajan.

Sería bien aplicar con Aladino y su alfombra mágica a los ladinos permisonarios del transporte que se salen con la suya y a las de los demás, y que el sistema nacional de los pobres y paupérrimos reparta alfombras mágicas para el transporte de los chicos y chicas que van a la escuela.

El aumento de las tarifas de transporte, los salarios mínimos, obligan a los pobres y usuarios a arrastrar las nachas rojas como los gorilas de Tanzania.

Aunque en política obrera es: agáchense y vuélvanse agachar los obreros bonitos se vuelven para atrás.

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