CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- En Tamaulipas no existen registros de la población que padece trastornos del comportamiento, como autismo.
Los Centros de Atención Multiple (CAM) dependiente de la Secretaría de Educación registran los ingresos, mas no catalogan los padecimientos que se atienden.
En el estado existen registrados 4 mil 935 alumnos inscritos en educación especial, de ellos 779 son atendidos en alguna escuela de educación especial en Victoria.
Para definir la prevalencia de autismo en México, en el año 2010 se realizó una prueba de tamizaje en 5 mil niños de la ciudad de León, definiendo que en México 1 de cada 300 niños es autista.
Julia Garza Solís, licenciada en Psicología, ex miembro de la Asociación Victorense para niños Autistas, coincide que el índice de niños autistas aumenta.
Prevalencia del Autismo
Hace treinta años era de 1 por cada 300 mil niños y en la actualidad las cifras van de 1 por cada 300. Las causas no se han definido.
«El autismo es un síndrome, se conoce como un trastorno generalizado del desarrollo y afecta todas las áreas del desarrollo, pero principalmente el lenguaje y el aspecto social, tienen con frecuencia alguna deficiencia mental, al menos el 75 por ciento de ellos refleja algún retraso mental. Por estas características existe en ellos un problema generalizado del desarrollo, les afecta la conciencia, tienen dificultad en la comprensión y por tanto tienen dificultad para atender reglas y normas sociales. Pero si son niños con cierto grado de lenguaje pueden responder preguntas, hay tres niveles de autismo, es un trastorno muy diverso».
Julia Garza Solís, inició hace más de 20 años en la terapia de niños autistas, perteneció a la Asociación de Padres Autistas de Victoria, una asociación que desapareció por los altos costos que requiere el padecimiento entre terapias.
Su trabajo lo realiza ahora en el fraccionamiento Haciendas del Bosque en la capital tamaulipeca, capacitando a los padres para la atención de los niños y facilitando la integración social de éstos y los niños.
«Nosotros usamos terapia conductual. Tengo 23 años trabajando con niños autistas, antes nos llamábamos Asociación Victorense para Niños Autistas A.C. reconocidos por sus siglas AVINA, ahora trabajamos como Centro de Autismo y Educación Especial AMA, en total 30 años trabajando y aunque hay descubrimientos y se conoce más del autismo, no hay avance sobre las causas, aunque se sabe que pueden ser causas genéticas o de tipo hereditario, que es la más conocida y además no se puede detectar en el nacimiento sino hasta los tres o cuatro años de edad», señala la especialista.
En la actualidad al Centro de Autismo y Educación Especial asisten 11 niños, sin embargo, Julia Garza Solís, admite que no hay registros.
«Vino gente de Salud hace algunos siete meses y me comentaron que tenían la intención de hacer un registro. Hasta donde yo sé, INEGI lo debe manejar».
Lo anterior genera el desconocimiento en la sociedad, incluso el rechazo.
Autismo en la familia
Sandra Cedillo es madre de familia, su hijo mayor fue diagnosticado con el síndrome de Asperger, que está dentro del espectro del autismo.
Su peregrinar en Victoria le ha llevado hasta Monterrey, Nuevo León a la Asociación Integral del Autismo, una búsqueda que ha realizado con la única intención de educar a su hijo para hacerlo independiente, el día que ella falte.
«Yo me percaté a los tres años de edad del niño, sabía que algo pasaba porque mi hijo no me miraba a los ojos, veía su mirada perdida, a esa edad busqué ayuda, me decían que era Défict de Atención y que se le iba a pasar, pero yo me fijaba que mi niño no jugaba con los niños, estaba en el montón pero él siempre aparte, decía que jugaba a correr, no comprendía los juegos. La diferencia de Asperger con el Autismo es que los primeros sí hablan, pero tienen muchas características similares al autismo», explica una madre de familia que ha recurrido a apoyos y actividades para otorgar terapia a su hijo mayor de 9 años de edad.
«Para una madre con niño especial, hay dos dificultades, las familiares y las sociales, yo a mí niño no le puedo colgar un letrero que diga: «No estoy chiflado, soy especial», tampoco le puedo ir explicando al mundo por qué se comporta así, le aleteran los cambios de rutina, las texturas, pero todo eso lo estamos manejando con terapia, mi niño de cuatro años, a mi niño de nueve años, es otro».
A esa carga emocional se le agrega el desgaste económico que asciende con frecuencia a 8 mil pesos al mes, incluida la alimentación, pues los niños como el hijo de Sandra, no reconocen el dolor, y su cuerpo puede generar hiperactividad por dos días con sólo comer un pastel que contega harina de trigo.
«Yo no podía mandar a mi hijo a un CAM porque era retroceder, mi hijo sí tiene capacidad intelectual para salir adelante, asiste a una escuela regular en Victoria, una escuela pública, la Altair Tejeda de Tamez, donde los maestros de grupo se han preocupado por investigar y atender a mi hijo, aunque él no entiende bromas, ni sentidos figurados, antes hacía muchas muecas y eso asustaba a los niños o provocaba burlas y ellos también sienten», explica Sandra.
Con base en registros del Sistema DIF Tamaulipas el autismo es un padecimiento que afecta principalmente a niños, con una incidencia de 1 de cada 80, mientras que en las niñas se presenta en 1 de cada 240.




